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D I A R I 0 i h UST R A D O DE I N F O R MA C I Ó N G ENE AL FUNDADO EN 1805 POR DON TORCUATO D I A R I O IL ü S T R A D O I) E I? F 0 R M A. C í Ó N G E N E: R A L LUCA DE TENA Dicho derrotero y plano los recogió el genovés para su entrega a un huelvano y como tuvo a su mano documentos de interés los conservó muy uíano. E li nombre de Alonso LOS Sánchez de Huelva ha turbado, desde h a c e siglos, a cuantos repasan, o investigan, los oscuros años predescubridores de Cristosbal Colón. Es difícil contrastar las distintas opiniones de los historiadores respecto a su vagorosa a v e n t u r a sin sentir la tentación de creerla, si no cierta, al menos, posible. Viajaba este piloto, desde Vizcaya a Inglaterra, cuando, arrebatada su nave por vientos y mares tempestuosos, y al cabo de varias semanas de ser juguete de las fuerzas desatadas de la Naturaleza, vino a dar en una tierra de Poniente, cuyos habitantes le tomaron- -así como a sus compañeros- -por hijo de cielo. Ayudado de aquellas tribus rehizo la destrozada nave y aprovechando vientos favorables se lanzó al mar de vuelto, sin saber el derrotero de su regrese Agotado el bastimento de víveres, agua y leña; depauperados, devorados por las fiebres, sólo seis hombres consiguieron arribar con vida a la isla de La Gomera: Alonso Sánchez de Huelva, Pero Fernandez, Juan Bermúdez. Pero Francés, Franco Niño y Juan de Umbría. Corría entoncas el año 1484... Pero Fernández contó que vio una isla poblada, que su gente iba pintada, y que en ella pernoctó. Juan Bermúdez afirmó todo lo que aquel narraba. Pero Francés nos hablaba de esa tierra y con encanto; también Franco Niño daba más noticias, mientras tanto Juan de Umbría sospechaba fuese el Paraíso Santo... El pueblo de San Sebastián, villa principal de la isla de La Gomera, prestó auxilio a los náufragos y oído a sus aventuras. Don Diego García Herrera, yerno de doña Inés de las Casas, Señora de Las Canarias, dio asilo al desventurado piloto. Lo hizo a instancias de un tal Cristóbal Colón, traficante genovés, al servicio de los reyes de Portugal- -hombre amigo del mar y aficionado a la cartografía- a quien tenía alojado en su casa. SEIS DESCUBRIMIENTOS DE AMÉRICA (IV) UNA INQUIETANTE TRADICIÓN: DESCUBRIMIENTO DE 1484 más que seis de los tripulantes, entre ellos el mismo Alonso Sánchez de Huelva, que fue a la casa de Cristóbal Colón... El Padre Gumilla, en su Orinoco ilustrado cambia el escenario (ya no es La Gomera, sino la isla de Madeira a donde arriban, dé regreso, los náufragos) y la naturaleza del piloto (que ya no es onubense. sino bizcaitarra) La nave de los vizcaínos, arrebatada por vientos y mares, en el siglo decimoquinto, después de visitar las Tierras Occidentales, vino a dar a la isla de Madera, en donde casualmente se hallaba Cristóbal Colón, el cual, de las ideas que tenía concebidas y de lo que oyó al piloto vizcaíno, se resolvió últimamente a su primer viaje y descubrimiento de América. El historiador norteamericano H e n r i Vignaud lo da por cierto; Carlos Pereira, en su Breve Historia de América considera, históricamente innecesario que Colón recibiera o hurtara comunicaciones de algún casual navegante Con esto y con todo, llegado el momento de averiguar por qué escogió la ruta más larga, se pregunta: ¿Es (acaso) por haber llegado a su conocimiento la noticia de algún viaje intencional o fortuito más o menos oculto? Pi y Margall rechaza de plano la existencia histórica de Sánchez de Huelva. No así su contemporáneo Severiano Doporto: El piloto falleció- -escribe- -dejando al genovés por heredero de sus papeles. Colón los conservó en el más profundo secreto y siguiendo el derrotero en ellos descrito alcanzó el crédito de haber descubierto el Nuevo Mundo. Don Severiano añade con optimismo: La Academia de la Historia no está muy lejos de aceptar tal opinión. Por último, y tras un largo recorrido, llegan a mis manos (por cortesía del historiador y cronista oficial de Las Palmas de Gran Canaria, Néstor Álamo, conocedor de mi proyecto de escribir estos escarceos históricos, y a quien debo algunas de las citas que ilustran este trabajo) unos sextetos populares procedentes de La Gomera que arrojan no poca contradicción- -por exceso de luz- -sobre el caso He aquí, dicho por lo breve, el origen de estos ripios adorables: el provincial de la Orden franciscana, Fray Bernardino de Ramos los recoge de oído del acervo popular en 1573. Una copia, fechada en 1671, va a parar al Archivo de la Casa- Fuerte de Adeje, propiedad de los condes de La Gomera. En 1929 Francisco Montes de Oca los traslada a un folleto titulado Colón en La Gomera del que es autor. En 1956 Néstor Álamo, académico correspondiente de la Real de la Historia, los incluye en su documentado y amenísimo estudio El Almirante de la Mar Océana en Gran Canaria De no tratarse estos poemillas populares, dos de cuyas estrofas he espigado más arriba, de una burda superchería (caso que no descarta el catedrático don Antonio Rumeo, prologista del libro) la anécdota quedaría enriquecida con este testimonio singular: no sólo utilizó Colón los planos y datos náuticos del fallecido piloto Sánchez de Huelva, sino que en el viaje descubridor llevó consigo, al menos, uno- -quizá varios- -de aquellos supervivientes. Luego, y a los pocos dias, fallecía el nautical de tan incurable mal y Colón, por simpatía, le sufragó el funeral y a aquellos sus estaidías. Hagamos- -llegado este punto- -un alto en el relato. La primera alusión a Sánchez de Huelva de ue tenemos noticia corresponde a Juan López de Velasco, quien habla de él en 1574, cuando no es inverosímil pensar que aún vivieran protagonistas de la hazaña. del 12 de octubre y, sin duda, conocedores suyos y descendientes inmediatos. A partir de entonces, las citas son innumerables. En 1590 el P. José de Acosta, en su Historia Natural de las Indias ignora cómo se llamaba este piloto: ...cuyo nombre -escribe- -aun no sabemos, para que negocio tan grande no se atribuya a otro autor, sino a Dios No obstante, relata el hecho: Aquel marinero, habiendo, por un terrible e impetuoso temporal reconocido el Nuevo Mundo, dejó por paga del buen hospedaje a Cristóbal Colón la noticia de cosa tan grande... En 1639, en su gran libro Varones ilustres del Nuevo Mundo Fernando Pizaarro Orellana, del linaje de los conquistadores del Perú y oriundo como ellos de Trujillo, insiste: El piloto Sánchez de Huelva al hallarse en tierra (la tierra casualmente descubierta) tomó todos los datos náuticos y escribió detalladamente su aventura y, luego de proveerse de víveres, se lanzó al mar de vuelta sin saber el derrotero de su regreso. No lograron pisar La Gomera Ya vimos antes los nombres de aquellos a quienes pagó Colón sus estadías Pues bien: Néstor Álamo cita a este respecto un extracto del Archivo de la Real Academia de la Historia en el que constan todos elfos como pilotos o tripulantes de sendas armadas que salieron de Sevilla y Sanlúcar con destino al Nuevo Mundo seis años después del Descubrimiento. El nombre de uno de ellos- -Franco Niño- -me inquietó profundamente. Es sabido que la carabela Santa María fue aportada por el gran Juan de la Cosa; La Pinta por los hermanos Pinzón, y La Niña por Juan Niño, a quien debe su sombre esta nave. Esto Juan Ñiño llevó consigo a su hijo Alonso, a sus primos Bartolomé y Alonso Pérez Niño y a sus sobrinos Andrés, Cristóbal y Francisco Niño. ¿No será este Francisco Niño el mismo Franco Niño que cita la copla entre los náufragos que tales maravillas contaron a Colón y a quienes éste pagó sus estadías? ¿A qué se debe la participación masiva de esta familia en el gran viaje colombino? ¿Acaso a que uno de ellos, Francisco, sobrino de Juan, sabía por propia experiencia que Colón no era un loco ni un visionario, sino que iba pn busca de las tierras por él mismo conocidas cuando arrebatado por el temporal arribó involuntariamente a ellas en la nave que pilotaba Sánchez de Huelva? Salvo los Niños, los Pinzones (todos ellos de Huelva) y muy pocos más- -Juan de la Cosa entre ellos- -ignoramos quiénes fueron los expedicionarios de las carabelas. La coincidencia, del nombre de este Francisco o Franco Niño entre los fortuitos descubridores y los descubridores voluntarios no es del todo convincente, pero ¿puede alguien negar que sea altamente sugestiva? Entre los argumentos que baraja Pi y Margal! para desbaratar la hipótesis del predescubrimiento casual esgrime el siguiente: Para dar visos de verdad al hecho ha sido necesario suponer la muerte de todos los tripulantes- que lograron tocar la suspirada tierra. En los días que vivieron, ¿es posible que no participasen a nadie su larga y penosa expedición, las maravillas que vieron, los hombres de otro color que en aquella isla encontraron? Mas he aquí que la hipótesis que manejamos no presupone la muerte de todos los tripulantes ni el silencio de los supervivientes. Antes al contrario, todos ellos- -incluido el Juan de Umbría, que creía haber llegado al Paraíso T e r r e n a 1- -participaron en expediciones posteriores; y uno dé ellos, francisco Niño, viajó con Colón en su primer viaje. Fabuloso o histórico- -apto quizá tan sólo para pasatiempo de ociosos, pero innegablemente envuelto en un hálito de misterio, verosimilitud y poesía- -este es el quinto descubrimiento de nuestra serie. El primero se debe a los polinesios; a siberianos o gentes que de Siberia vinieron, el segundo; el tercero a Ulises; a los wikingos, el cuarto... A todos ellos- -refiriéndose a América- -pudo decir Colón con justa altanería los cuatro versos del Romancero con que rubrica Cervantes su obra inmortal: Tate, tate folloncieos ide ninguno sea tocada, porque esta empresa, buen rey, para mí estaba guardada. Torcuato LUCA DE TENA t X Ü T te Bx R. (Effl teasto cpctanuCeto te) p o e S. Mai ia (fue Jujure lí lamben J e site ia rtíou ¡Y i s e b l i c a ni l a wáejina efeiuternte.