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AL INFINITO Por Julián CORTÉS- CAVANILLAS UN PRODUCTOR CINEMATOGRÁFICO: La actividad es aquello que hace feliz al hombre. -Goethe. He aquí un hombre popularísimo y y simpatiquísimo en España y en Hispanoamérica. Su trayectoria de cero al infinito ha sido y es de aventura y de ventura. Alguien ha dicho que la audacia reflexiva fue s i e m p r e su lema. Así, de la nada y a los trece años da un salto para abrazarse ail riesgo de muchas ilusiones alborotadas en su cerebro de soñador y en su espíritu impregnado de saudades Su hogar típico de clase, menos que media, y el pequeño taller de ¡parrillas para la fabricación de conservas, no ofrecían ningún horizonte al pequeño Cesáreo, tercero de cinco hijos. Sus padres querían que se hiciese cuna, y cuándo su dulce madre comenzó a hacer las gestiones para su ingreso en el Seminario, el rapaz inquieto le quita 540 pesetas y huye hasta La Coruña, donde se embarca, como polizóji, con rumbo a La Sabana. Cuando ya es emigrante y se enfrenta de cara con la vida en una tierra tropical, no cae en la dejadez cubana Ante todo, manda a su madre mil pesetas que ha ganado jugando a las cartas en el barco. Después es todo lo que hay que ser cuando la necesidad exige imperativamente. Primero vende periódicos. Luego no sé le desvanecen los sueños de grandeza como limpiabotas. Casi al mismo tiempo juega al fútbol en equipos infantiles. De pronto salta de limpiabotas a camarero. Hasta que un día Cesáreo compra un caballo y a sos lomos recorre los pueblos del interior de las islas, no atacando mollinos, sino vendiendo bisutería, bastante fina, y llegando algunos meses a liquidar 800 dólares de beneficio. Como buen gallego ahorra, y al cabo de poco tiempo salta de Cuba a Méjico, donde trabaja de panadero y con otro ¡poquito de tiempo se hace dueño de la panadería. Comienza a venir a España casi todos los años y en 1929 se casa en Vigo con la hija de su antiguo patrono el panadero. Esto le hace pensar que hay que cambiar otra vez el rombo y tentar a la fortuna buscando la aventura de nuevo por otras latitudes. Es Cesáreo quien me habla y quien responde muy concretamente a cuanto le pregunto, dialogando con agilidad. -Entonces, al casarte, ¿decidiste volver España definitivamente? -Sí, aunque tenía muy poco dinero. ¿Cuál era tu capital? -Cincuenta y ocho mil pesetas. ¿Y cuál fue tu nuevo trabajo? -Montar una agencia de publicidad, llamada Noroeste ¿Qué año fue? -El 1331. Nada fausto, como comprenderás, pero me lancé a representar una marca francesa de automóviles y gané dinero. -Pero, ¿cuándo arrancas como productor cinematográfico? -Cuando, en 1939, se estaba rodando en Vigo Kl famoso Carballeira Entonces conocí a Ramón Torrado, a Laura Pmillos, a Luchi Soto y al productor don Manuel del Castillo. Con tal motivo me picó el blchito cinematográfico, y, en 1940, inicié mi primera película, Polizón a bordo recordando mi propia fuga, a lia. Habana. ¿Quién la dirigió? -Florián Rey. ¿1 T quienes la interpretaron? -Ismael Merlo, Antonio Casal y Guadalupe Muñoz Sampedro, a los que por vez primera lancé, con otros, al campo del cine. -Cesáreo, ¿qué es para ti el cine? -Pues una industria tan digna como cualquier otra y a la que me entrego con verdadera pasión y cariño. ¿Cuál fue la primera estrella que contrataste? -La primera contratada en exclusiva fue Amparito Rivelles. ¿Y el primer actor también en exclusiva? -Jorge Mistral. ¿Cuándo ganaste la primera peseta con el cine? -Precisamente con mi primera película, Polizón a bordo Entonces, el Estado subvencionaba con permisos de importación. Me dieron cinco permisos, y, en lugar de venderlos y con la ayuda económica del director del Banco de Vizcaya, don Tomás de Bordegaray, compré cinco películas americanas, fundando al misino tiempo la Distribuidora Chamartin y quedándome como socio. ¿Te has arruinado alguna ves? -Con el cine, en realidad, nunca. He tenido sólo altibajos, pero como ocurre con todos los negocios. ¿Has dado mucho, de verdad, al cine español? -De verdad 1, toda una vida: la mía. ¿Consideras que en España se puede ¡e hablar de una auténtica industria cinematográfica? -Si. No solamente hablar, sino bene ficiarse de ella. Yo, que me considero un i