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A B C. V I E R N E S 2 DE J U L I O DE 1965. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 61. CORRIDA DE LA PRENSA EM MADRID LOS PANTALONES DEL VALOR Plaza de toros de Madrid: Seis toros de don Carlos Urquijo, de Sevilla, para Diego Puerta, Manuel Cano El Píreo y José Fuentes. Peso de los toros: 485, 485, 526, 516, 501 y 547. Me acuerdó como si fuera ayer. ¡Y de ayer es la fecha! Allá a los finales de. la primera década de este siglo, presenciaba yo todas las corridas que se celebraban en la plaza de Madrid, a la vera de un gran aficionado setentón, que había visto a Curro Cuchares a su yerno El Tato y, por supuesto, a Lagartijo y Frascuelo infinidad de veces. Las múltiples veces que cada temporada aquellos toreros toreaban en la plaza de Madrid, de la que no huian como hacen los de ahora ¿que sólo se asoman a su ruedo dos o tres tardes cada año. Se asoman, cortan con toda facüiánimo, la emotividad fuerte y repentina. Por cisicuelinas colocó al toro en suerte. Por chicuelinasr hizo el quite. Las chicuelinas de Diego Puerta se parecen a las de otros toreros como un huevo a una castaña. Diego Puerta las transforma de adorno, en esencia dramática. El ¡ole! banal se trueca en ¡ay! de angustia. 1 toro toma dos varas, y de la primera se sale suelto. El toro tenía raza, la clara e ilustre murubeña. Me esperancé. Los toros de raza a Diego Puerta le van muy bien. Los toros de raza, son para los toreros enraizados en las auténticas raíces del valor. Con un borrego no es del todo difícil ser valiente. Con un toro de raza. la valentía ya son otros los peces. La raza del toro tenía un defecto. Su pegajosidad. Su prontitud en embestir. No dejaba respirar al torero. Cuando Diego Puerta intentaba separarse de él, él toro le seguía, andando, atosigándole, cercándole. ¡Figúrense ustedes la papeleta para un torero de estos de ahora, acostumbrados a que los toritos feorreguiles, sé queden quietos después del remate, para que el torero pueda volverse de espaldas muy jacarero y despreciativo! ¡Ahí, con la pegajosidad de ese toro, hubiera querido yo ver a estos fenómenos de lo nunca visto! Ninguno, absolutamente ninguno, le hubiera presentado batalla. Para ello es necesario el valor, enraizado en las auténticas- raices de la temeridad. La temeridad, él valor de Diego Puerta, el cual no le perdió la cara un sólo instante, el cual nos estremeció le continuo con el pasmo de su arrojo y asimismo con lo admirable de su toreo, al que le faltó pr fundida d de dominio para reducir el defecto de la raza del toro. No lo dominó, es cierto, pero cierto también que no se dejó dominar. Fue una pelea, pero, ¡qué esfuerzo y afán más logrado y bello! Bello, sí, porque la emoción produce deleite, el mejor de los placeres y de los goces el que se deriva del temblor de la emoción. En vilo nos montuvo Diego Puerta, en vilo el corazón y los sentidos, en alza y entusiasmo y a lo alto elevada la fiesta de los toros que es gallardía y majeza, y no espectacülaridad y efectismo Él toro de raza rodó sin puntilla, de meJ e la faena de Diego Pwerta, en su primero. dia estocada valerosamente ejecutada. El toro murió cercu de la puerta de dad unas orejitas borreguiles y salen pitando por si las moscas Que no sé qué arrastre. No hubo, por consiguiente, más que una oreja. Conocido, por reiterado, es moscas serán éstas, porque cada día el público de Madrid es más condescendiente y mi criterio acerca de esta peliaguda cuesbenigno. Pero ellos, por lo visto, creen que tión. Reiterada y conocida es mi opinión. son temibles y malignos moscones, y creo No se puede estar a merced del capricho que piden por torear en las Ventas canti- presidencial, qué varía según el carácter dades de fábula. ¿Torear la corrida de la y el humor de cada señor presidente. Lo Prensa? ¿Qué les importa a ellos la corrida de la Prensa? ¿Y qué sería de ellos sin la Prensa? De los que están en los altos de la fama, sólo Diego Puerta accedió a torearla, acompañado de dos jóvenes matadores que andan en el primer año de su alternativa. Me acuerdo como si fuera ayer. En una corrida de aquellas de mi adolescencia cogieron a un torero. Del percance Salió ileso, pero con la taleguilla destrozada. Tuvo necesita en sus oficinas señorita de buejque sustituirla con un pantalón de arene- ña presencia, capacitada para ventas, enro. El gran aficionado, mi acompañante y mentor taurino, me dijo: A esos pantalo- tre 19 y 26 años, con mecanografía. nes, yo los llamo los pantalones del valor. Incorporación inmediata Cuando Frascuelo se los ponía daba miedo verle. Yo no sé cómo sería el valor Dirigirse: C Guatemala, núm. 1. Madrid. frascuerial. Seguramente tremendo de im (12.32- 1) presionante. Lo que sí sé es que hoy el valor de Diego Puerta me ha recordado la frase oída hace tantos años. Lo que sí sé T O R REMOLINOS es que el valor de Diego Puerta nos ha hecho temblar de emoción. Vendo 36.000 metros terreno con arbolado, abundante agua potable. Informes: Nada más salir el primer toro comenzó RAFAEL CALVO, 30. JIMENEZGARCIA Sólo interesados. la tembladera. Mía y de toda la Plaza. Diego Puerta se fue para él sin esperar a que los peones le fijaran. El toro le embistió con genio. Pronto lo dominó el ge- CONSTRUCTORES nio del torero. El genio y el arte de Die- Venderé sus pisos evitándole toda molesgo Puerta, que no sé unen siempre, pero tia, responsabilizándome en las operaque cuando se efectúa esta rara compene- ciones. Ofrezco 1 toda clase de garantías. tración, los lances son como resplandores JIMENEZGARCIA. RAFAEL -CALVO, 30. que abren en los ojos el asombro, y en el Teléfono 24 34 23 y 2241398. que no se puede es conceder, como ocurre con demasiada frecuencia, dos orejas a faenas vulgares y mediocres, y negárselas a otras realmente extraordinarias. Lo que no se puede es que el azar de donde caiga el toro sea el que determine la concesión de una o dos orejas. Porque se ha podido comprobar este aserto clarísimamente. ¿Si el cuarto en vez de caer en la misma orilla de la puerta de arrastre, cae frente al 7, el presidente no hubiera tenido más remedió que sacar dos veces ¿1 pañuelo, porque Diego Puerta, que al lancear de capa sufrió upa cogida, gracias a Dios incruenta, pero que le obligó a endosarse los pantalones de un arenero, los pantalones del valor, estuvo sencillamente escalofriante. Sencillamente, o lo que es lo mismo, natural y sin artificio, sin teatro, exponiéndose en cada pase, con serenidad y consciencia, sin recurrir a truco, dando el pecho, entregándolo a los pitones. Entró bien a matar y el toro no dobló porque la estocada resultó atravesada. No acertó hasta el tercer intento de descabello. ¡Qué más da! Los pantalones del valor estaban en el cuerpo de uno de Un natural de José Fuentes al sexto toro. los toreros más tremendamente valientes que he conocido en más de cincuenta años de aficionado, El Piréo estuvo totalmente borrado. Faenas insípidas, frías, sin decisión. Al segundo lo mató de media y descabello. Al quinto (que fue retirado por endeble de patas y sustituido por otro de la misma ganadería) de un pinchazo y una estocada. r José Puentes toreó a sus dos toros de muleta, con temple y suavidad, mejor al sexto que al tercero. Es lástima que ninguna de las dos faenas, en las que sobre salieron algunos pases muy estimables, no las coronara debidamente. Mató mal, al tercero de dos pinchazos y una estocada, y peor al cuarto, de cuatro pinchazos y una estocada. A pesar de esta mala muerte, se pegó la vuelta al ruedo. Tres dio en el primero y dos en el cuarto Diego Puerta. Estoy seguro de que aquel mi amigo y mentor taurino, si ve ésta corrida de la Prensa, que gracias a Diego Puerta será memorable, hubiera di cho lo mismo que me dijo: Los pantalón nes del valor de Dieg- o Puerta, meten miedo. -Antonio DIAZ- CAÑABATE. Cogida de Amador en Barcelona Barcelona 1. Toros de don Alfonso Sánchez, Fabres, mansos. Chamaco ovación y vuelta. El Cordobés do s orejas y división de opiniones. Amador, una oreja y en el último, al ponerlo en suerte de varas, sufrió uña cqrnada en la ingle, dé pronóstico menos grave. (Resumen de Cifra.