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M T E R C O L E S 16 DE JUNIO DE I9 S 5. EDICIÓN DE ÍA vo cura (o su reemplazante laico) que parece haber echado un borrón y abierto una cuenta nueva a dieciocho siglos de historia eclesiástica, que, con todos sus defectos, y aun sus grandes defectos, ha producido un número de santos, canonizados o desconocidos, que para él carecen, por lo visto, de significación. Este tipo, extremo por cierto, del nuevo tiene, como base, otra política que el viejo pero tan política como aquélla. Cada uno de ellos, al descubrir un santo varón que, desde la altura de su jerarquía, da unas normas, las interpretan a su guisa, no sólo en lo sujeto a la libertad de interpretación, sino aun en aquello que, de tan claro, no admite sino una respuesta. Cuando descubren a ese santo no es precisamente a través de la virtud que lo caracteriza, sino de la actitud político- social que sosOigo discutir a la gente sobre este asun- tiene. En el fondo, les daría lo mismo que to, y no siempre lo hace con la necesaria ese jerarca espiritual fuese santo o no, con justicia. Parece que el tema suscita el en- tal de que, desde su virtud, manifieste un fado y que, una vez más, lo que debiera aspecto político (retrógrado o avanzado, ser busca de concordia se transforma en según las conveniencias del intérprete) que Objeto de reyerta. Son pocos los que ven convenga para ser proclamado como proel fenómeno como un mero suceso de ló- cedente de ün justo. gica histórica, lleno de dificultades exploEstos dos tipos extremados y extremistas ratorias como todo lo que empieza a ser investigado. Nunca se inicia un camino des- no constituyen, gracias a Dios, sino unos conocido sin exponerse a los extravíos, los grupos particulares, aunque más numeropara un entenditropezones y aun los inevitables retrocesos sos de lo que convendría esos grupos están en busca de una ruta que otros, más tar- miento fructífero. Entre la fuerza esencial de, habrán de hacer con facilidades que, los que, persuadidos delos otros, miran a que forzosamente, lio tenían los precursores. Si de la caridad, sus posiciones con a losactiuna esos errores iniciales por un territorio des- no comparten tud misericordiosa, compasiva y abierta. conocido son lógicos, también es cierto que, El viejo cura, aun manteniendo su actitud, al advertirlos, el adelantado debe reconocomprender y justificar al cer su equivocación y no insistir en avan- se esfuerza endesde su puesto de avanzada, zar por un paraje- -sólo una parte del te- nuevo; y éste, rreno, y no todo él- -en el que, si no se de- entiende y compadece al que, por mil raedad, la tiene a pensar, puede estrellarse o precipi- zones, entre otras, la estorbos formación y la costumbre, difícilmente tarse, arrastrando acaso a los que le siguen superables parahalla participar en el movimiende inmediato. to renovador. Los dos padecen y comprenden. Por mi Con estas discusiones me vuelve a suceder algo que, en una vida ya no breve, me parte, sin ser cura, ni viejo, ni nuevo, sino ha pasado más de una vez al hallarme solamente un fiel dispuesto a la comfrente a posiciones externas e igualmente prensión y a la apertura, he sentido en dañinas: primero, me sobreviene un dolo- diversas oportunidades cómo la balanza se roso escepticismo, que luego es vencido por la esperanza. Tengo la facultad (no diré la virtud) de la esperanza. La desesperación me parece- -como a Bernanos- -una palabra vacia de sentido. Hay que esperar en En relación con un todo y para todo. Pero la primera sensa- RECTIFICACIÓN artículo de doña Aución es desasonante. A UN ARTÍCULO rora Lezcano, m a r Cada día me convenzo más que en esta quesa d e CReilly, nomenclatura de lo nuevo y lo viejo hay titulado Visita a Eugenio d Ors aparemás mentira y más tontería de lo que sotemos advertir. En los programas de las exposiciones de pintores nuevos éstos se HISTORIA DE LA SEGUNDA presentan diciendo de sí mismos, como si se huqieran dicho por vez primera en la REPÚBLICA ESPAÑOLA historia, cosas que ya se leían en los prosDel ilustre ex ministro de Hapectos de exposiciones de los años veinte. cienda don José Larraz recibiLo que sucede es que los pintores nuevos mos la siguiente carta que pun no saben que aquéllos, sus desdeñados tualiza un texto de Joaquín Arraprecursores, ya se habían creído descubrirás que reproducíamos en nuesdores de un mundo nuevo, que en reatro número de ayer: lidad no lo era tanto. La Iglesia llamada Sr. director de ABC. constantiniana, hoy en indudable trance de Mi querido amigo: renovación, ya era juzgada por el Dante Leo en el A B C de hoy la transcon palabras que hoy creen muchos haber cripción de algunos párrafos de la verdescubierto: sión abreviada de la Historia de la Segunda República Española escrita AM, Constantin, di quanto mal fu matre, por Joaquín Arrarás. non la tua conversión, ma quella dote En uno de ellos se dice que por enChe da te prese il primo rico patre! cargo de un grupo de diputados cedistas entablé conversaciones con el Pero, Insisto, ante cada actitud irrecondiputado socialista señor Bugeda para ciliable me inclino hacia la contraria, y examinar las condiciones y limites de viceversa, para llegar, al cabo, a un equila colaboración de un Gobierno Prieto. librio nada fácil, esperanzado, aunque Y que para mejor puntualizar los exmortificante en cierto sentido. tremos de un hipotético pacto me enDe pronto me encuentro ante el viejo trevisté con Prieto, en el domicilio del cura (o su sustituto, el seglar viejo) que líder socialista, el 14 de mayo, se enno admite nada que indique renovación. En tiende de 1936, todo ve un peligro, más que para las virPero, en servicio de la verdad histótudes teologales- -que es lo que debiera imrica, debo hacer constar que si es cierto portarle en primer lugar- para el orden que tuve una entrevista con Indalecio consabido, la costumbre fosilizada y su Prieto a mediados de mayo de 1936, verdad intangible en materia de disciplina. no es menos cierto que esta entrevista Todo le escandaliza a ese cura o a su seme fue rogada por Prieto al través de glar adjunto. Cuando creen descubrir (por Bugeda, quien concurrió a ella. Por pura gana) que unas palabras del Papa tanto, ni yo la solicité ni yo representé actual contradicen, según ellos, las palaa diputados cedistas. liras del anterior, manifiestan su alegría Mucho le agradeceré a usted la incon frases como: Este está dando marcha serción fie las presentes líneas rectifiatrás, ya va frenando cuando lo que ha catorias en el A B C, aprovechando hecho no ha sido sino confirmar- -aclaran la ocasión para repetirme su afectísimo do, adaptando o especificando- -lo que dijt buen amigo, j tAEÍlAZ. el otro. Y de pronto, me encuentro ante el nue ABC. MAÑANA. PAG. 64 Opiniones ajenas, Polémicas, Cartas, Pimíualizacíones, Comentarios. MJEVOS CURAS Y CURAS VIEJOS me inclinaba a un lado o al otro, según la comprensión y libertad que mostraran éstos o aquéllos. Por ejemplo, entre los cardenales Ottaviani y Bea mi inclinación intelectual va más hacia el segundo, pero no dejo de comprender la humildad y dis- ciplina- -a ratos seguramente dolorosa- -con que el primero se somete a circunstancias que acaso puedan llegar a escandalizarle. En cambio, entre la actitud de Ottaviani y la del difunto Meyer, de Chicago (a quien Dios tenga en su gloria) mi mente, y hasta mi sentimiento, se inclinaban hacia Ottaviani. Cuestión de simpatías y diferencias que, dentro de la libertad de los hijos de Dios, no suponen sino la aceptación del Evangelio, la fuente más clara de libertad y disciplina en perfecta combinación, junto a la que toda la teología no es sino una añadidura importantísima, pero, al fin y al cabo, secundaria. Lo que me importa es que haya curas santos (sean viejos o nuevos) y entre ellos prefiero siempre aquellos que, lejos de actitudes literarias, intelectuales o sociales, mantienen un espíritu de niñez; también los santos (canonizados) que más me atraen son los que han sido muestras de infancia espiritual: Francisco de Asís, Teresa de Lisieux y otros por el estilo. Que los nuevos y los viejos empiecen por la caridad es lo que importa. El peor defecto de los cristianos, clérigos o no, es anteponer la oportunidad y la comodidad al amor. Si entre los viejos curas se daba y se da cierto tipo de coba capitalista, no es menor el sodetarismo elegantón de algunos nuevos, que gastan más tiempo en reuniones bien celebradas y no exentas de confort que en el cumplimiento estricto de su deber sacerdotal. Que unos y otros se entiendan en Cristo es lo que todos debemos anhelar y pedir en nuestra oración para que la Iglesia avance. Porque de lo que estoy seguro es de que se necesita renovación y avance, pero cuidando de no hacer de esto un medio de formar cada uno su capilla, y no en él sentido sacrál esta palabra. -José María SOUVIRON. 6 RFV i AS eido en estas páginas el pasado 14 de mayo, el marqués de Lozoya nos escribe aclarando uno de los- párrafos del trabajo, en que la autora afirma que don Eugenio d Ors, siendo director de Bellas Artes, fue a rescatar a Ginebra unos cuadros de Velázquez, Goya y El Greco, que allí habían sido enviados por el Gobierno de la República. Realmente- -según nos dice el marqués de Lozoya- d Ors contribuyó a las negociaciones de retorno de los tesoros exiliados pero cuando éstos pasaron nuestra frontera ya no era director general de Bellas Artes, y los que corrieron la aventura de reintegrar a España dicho patrimonio artístico, fueron don Fernando Alvarez de Sotoinayor director del Museo del Prado, y el comisario del Patrimonio Artístico, don Pedro Muguruza Otaño. Lo que, por ser de justicia histórica y fidelidad a la verdad de los hechos, hacemos constar. actimli zasiones de loTjubilados en cualquiera de las ramas de la actividad profesional es una obra a la que diariamente se están añadiendo nuevos capítulos. Así, el de los agentes comerciales que nos ocupa ahora. Estos jubilados, beneficiarios de la Caja de Auxilio de la Junta Central de Colegios de Agentes Comerciales de España, perciben, mensualmente, la cantidad de 800 pesetas, de las que, además, se les deducen 40 pesetas de cuota colegial y 86.70 pesetas en concepto de previsión. Por ello piden que esas pensiones, dado el elevado capital de la Caja de Auxilio, constituido con las aportaciones de sus afiliados y las cuotas que actualmente cotizan unos 80.000 agentes, se eleven convenientemente, de acuerdo con el nivel de vida del momento presente. LAS PENSIONES DE LCS AGENTES 0-