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ABC. D O M I N G O 18 DE A B R I L DE 1865. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 101. DE CUENCA Estreno de una obra de Joaquín Rodrigo Cuenca 17. (Crónica de nuestro enviado especial. Lo que hace Cuenca es inédito en la vida musical española: encargar cada año una obra de música religiosa a determinado compositor. Mompou, Remacha, Halífter, ahora Joaquín Rodrigo, han respondido a la llamada: un nuevo capítulo en la música española. La obra de este año, la de Rodrigo, es de una rara y sugestiva belleza. El escoger como texto uno de los himnos de Amram es ya acierto rotundo, y más con la preciosa versión castellana de Victoria Camhi. La obra está, claro, en la línea típica del Rodrigo que escribe para voces femeninas. Ahora bien: entre las Dulcineas y este himno se ha metido todo el mundo de influencias, y en ellas, creo yo, la decisiva de Webern; decisiva por su concisión, por su inmensa y sencilla capacidad para poner la música en la vecindad del silencio, de un misterio inexpresado hasta él. Entonces, el Rodrigo de siempre apura al máximo la concisión- -la obra dura siete minutos- inventa su tonalidad evanescente, tonalidad de notas y de -notas y sonidos aunque la expresión parezca dudosa, coloca las tres voces femeninas regidas por la valentía de la más aguda, pero valentía que es también denámica dentro del misterio, envuelto siempre en una orquestación ingrávida, exquisita. Esa percusión, ese vibráfono, esa celesta descubiertos en mucho por la música de hoy, pero convertidos pronto en la mayor parte de esa música en tópico de muy sucio ruido, pasan por la sabia, madura técnica de Rodrigo para hacerse expresión de lo inefable. Lo mismo ocurre con la simbólica de los dos grupos de notas que encuadran la obra. Desde el punto de vista de estricta música religiosa, ésta de Rodrigo, dentro de la nueva liturgia, debe ocupar en el capítulo de la participación por el esplendor un sitio singular: es la intimidad de la noche que se hace día en la Vigilia pascual. Y esta obra la vemos como el prólogo a la Misa de esplendor humilde y radiante, que Rodrigo puede y debe hacer. Odón Alonso ha dirigido con cariño, con emoción verdadera, la obra de Rodrigo que no es difícil en sí, pero que exige una batuta muy acostumbrada a manejar timbres que ahora son belleza. Ana María Higueras fue, con su voz, la batuta interior, logrando que la enorme deficultad no acusara ni en un solo momento la aspereza: Alicia de la Victoria y Ana Ora dieron la bella y exacta réplica, lo mismo que el coro de López Cobos en su breve intervención, modelo en la obra de Rodrigo de música en prosa significativa por eso mismo. La iglesia de San Miguel, abarrotada hasta el conflicto. A la salida, en la noche suspirada por tibia, recogida y solemne, la larga fila de luces, de estrellas bajas y movidas en el camino- -los numerosos coches que volvían a Madrid después del concierto- -eran el mejor testimonio de cómo se nota el interés cuando el estreno es importante. Cuenca nos da lo que casi siempre nos niegan los más peripuestos festivales: encargo con entusiasmo y con sentido. -P. Federico SOPEÑA. Noche de San Juan (María Guerrero) Mayores con reparos (Reina Victoria) y Los caminos de Damasco (Cómico) TIov se estrena en el teatro oficial María Guerrero, la obra en dos actos Noches de San Juan (seaundo ijremio Loi) e de Yeaa) original de Ricardo Lówe? Aranda. Sil autor nos envía. Dará su rnthhcación. las siameníes cuartillas de wresevtación: Amplio muestrario para fofos gigantes. Fiastificados. fotografía industrial y publicitaria especial para catálogos. M O N T E R A 4 3- Madrid- 14 Tels. 23157 51 23174 32 Ante todo, mis más cordiales saludos; seguramente ya no me recuerdan; yo a ustedes, sí; charlamos durante dos horas hace cuatro años; desde entonces he trabajado día a día y muy duramente para poder reanudar aquel diálogo; el haber obtenido el segundo premio nacional de Teatro Lope de Vega me ha dado la oportunidad de charlar nuevamente con ustedes esta noche; la espera ha sido larga: ¡cuatro años! Les confieso que hubo momentos en que pensé que no lo lograría jamás. Esto es como una llamada telefónica concertando una cita; están ustedes al otro lado del hilo, han descolgado y oigo su voz que me dice: ¿Quién es y qué quiere? Y yo no sé que responder, a pesar de haber soñado tantas veces con lo que les diría cuando el telón estuviera a punto de alzarse, nuevamente, ante una obra mía; me encuentro con la misma timidez e indecisión de cuando Cerca de las estrellas ¡Me gustaría tanto que esta noche ustedes pensaran que no ha resultado estéril tanto trabajo silencioso y tenaz durante este tiempo! Sé bien que si algo le agrada a ustedes en Noches de San Juan se deberá, sin duda, a los extraordinarios actores del teatro María Guerrero y al joven y gran director Ángel P. Montesinos; a ellos les conocen ustedes bien; en cuanto a mí, es, seguramente, mi última oportunidad. Si a ustedes les gusta la obra, Quizá pueda estrenar alguna otra- -cinco en total- fruto del trabajo de estos años; si la pierdo, todo habrá quedado en un bello sueño que me brindó la oportunidad de conocerles hace cuatro años y... decirles adiós ahora. Cuelgo; no quiero molestarles más; gracias por todo y... ¡hasta esta noche! Ricardo LÓPEZ ARANDA. MAYORES CON REPAROS Esta noche, en el teatro Reina Victoria, será puesta en escena la comedia Mayores con reparos Su autor nos dice: Hay una clase de comedias que tienen su origen en unos tipos; esos tipos nos dan una situación, y como consecuencia de todo esto, un argumento. Mayores con reparos no tiene argumento, no pretende demostrar nada, no tiene tesis, ni mensaje, ni dos cuartos de baño. Es éste un teatro que podríamos denominar de retaguardia sin alcohólicos, parricidas, ninfomaníacas, incestuosos, ni humor negro; de llevar algún tinte esta función yo le pondría un ligero color verde tirando a amarillo. Usted se preguntará: ¿Y qué es lo que ha pretendido este hombre? Muy sencillo: provocar a cuerpo limpio una sonrisa inteligente con unas armas honradas y unas señoritas muy poco honradas. Propósito tan digno y noble como el de Aristófanes, pongo por caso. Mayores con reparos consta de tres historias enlazadas por un lugar común. El lugar común es la situación que se le plantea a un hombre español, que vive en Madrid en la época actual, si por casualidad o por lo que sea liga con una señorita de un cabaret. ¿Que eso a usted le parece una tontería? Puede que tenga usted razón, pero yo le juro, con la mano puesta en el corazón, que eso no lo he inventado yo. Existe, como existe la ópera y la música concreta. Yo me he limitado a hacer una comedia realista y que sea como la vida misma. Mayores con reoaros tiene tres plan- teamientos, como todo en la vida; tres nudos, como las cuerdas de los marinos, y tres desenlaces, como las señoritas de vida alegre; porque cada acto es una comedia cortita. Cuando empecé a escribir teatro vi claramente que escribir un buen primer acto se le puede ocurrir a cualquiera; escribir un primer acto bueno y un segundo aceptable, ya es más difícil, y escribir un buen primer acto, un segundo aceptable y un tercero estupendo, ya es como de brujería. Yo he buscado una solución fácil y aquí está: tres obras cortitas que se pueden representar alterando el orden de los actos, que probablemente no alterará para nada el producto. Así es que en cuanto usted me diga que el tercero es el más flojito, yo le pongo el primero, y todos tan tan contentos. Porque, como usted verá, ésta es una comedia totalmente funcional. Mayores con reparos es un ejercicio de interpretación; Ana lía Gadé y Fernando Fernán Gómez realizan tres tipos totalmente distintos entre sí... ¡y cómo los hacen! Es como un... ¿quién da más? o más difícil todavía Son. sin duda alguna, dos monstruos sagrados de la escena española. La dirección de Fernando, irreprochable. Los decorados son de Santiago Ontañón, que han sabido captar perfectamente el aire distinto de las tres historias; están estupendamente realizados por Manuel López. Y nada más. A todos, mis más expresivas gracias, y a ustedes también, por leerse esto tan largo. -Juan José ALONSO MJLLAN. LOS CAMINOS DE DAMASCO Hoy se estrena en el teatro Có mico Los caminos de Damasco de la que es autor Emilio Canda. En la autocrítica, dice: Hace poco leí en A B C, precisamente, un artículo de César González- Ruano, admirable como todos los suyos, en el que, poco más o menos, decía que cuando uno se dispone a escribir una comedia se da cuenta de las enormes dificultades que entraña este género literario, como son mover los personajes y describir sus caracteres. Resulta- -son las palabras exactas de González- Ruano- -que una comedia por las buenas, en tres actos, a la hora de ponerse a escribirla, es mucho más difícil de hacer que otra en la que un explicador venga, ds vez en vez, a contarnos lo que piensan los personajes y nos dicen, o casi recitan en voz alta, lo que serían largas acotaciones en un teatro escrito para no ser representado. Estoy por completo de acuerdo con el ilustre cronista. Los caminos de Damasco es una de esas comedias por las buenas Es decir: está escrita a la manera clásica y eterna. No pretendo de ningún modo ser original ni descubrir nada que no sea del común de la gente. El tema, aunque expuesto con cierta crudeza, está tratado con el máximo respeto y una inocultable emoción. Todo el peso de la obra gravita sobre Andrés M juto y José Luis Pellicena. Yo estoy particularmente satisfecho de la la-