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ABC. JUEVES 4 DE MARZO DE 1965. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 69 ESPECTÁCULOS ESTRENO DE LA TETERA EN EL INFANTA ISABEL imaginativa. El público de Mihura rió mucho, aplaudió dos frases, ovac azó en los finales de las dos partes e hizo comparecer al autor al tSrmino de la representación. El telón se alzó muchas veces; y el autor pronunció unas breves palabras de gratitud. Yo aconsejaría un seco tajo de quince minutos en la segunda parta. Y cu en ¿lqt: izr sitio de la segunda parte. -Enrique LLOVET. Autocrítica Hoy se estrena an el teatro Mar villas Sicoanálisis de una b o d a da fr erai ndo Vizcaíno Casas. El autor dice: Amparo Baró, Manuel Aleixandre, Kety de la Cámara, José Alfayate, Paco Muñoz y Maribel Ayuso, intérpretes de La tetera Teatro: Infanta Isabel. Título: de sus eficientes pero topiqueros compa La tetera Autor: Miguel Mihu- ñeros de reparto. El decorado era ingenioso y funcional, ra. Decorador: Burman. Director: El autor. Principales intérpretes: como corresponde al sólido talento de Amparo Baró, Kety de la Cáma- Burman. Los actores se movieron bajo- una ra. Luisa Rodrigo, Marisol Ayuso, dirección servicial con el texto y poco Pepe Alfayate, Manolo Alexandre, Paco Muñoz. La tetera es un ejercicio muy hábil de composición teatral. Dentro de este ejercicio queda muy claro el mecanismo CUANDO NOTE ESE ESCALOFRIÓ habitual de Murara: tratamiento humorístico de una situación inicial infrecuente, rara, poco verosímil; exploración de las distintas posibilidades de esa situación; selección de la posibilidad con mejor cargamento serio; avance de la acción amplificando esos ecos; solución poco real. Todo eso está en La tetera y La tetera sin embargo, es más Jardiel que Mihura, más Llopis que Mihura, más Alfonso Paso que Mihura. En La tetera faltan esos famosos tonos medios tan entrañables en la obra imaginativa del autor de Maribel Sobran, en cambio, personajes que son puros espectadores de lo que le sucede al protagonista. Sobran reiteraciones que dan premiosidad al acto segundo. Falta velocidad. La tetera es una pura intriga disparada hacia el espectador. Mihura amontona elementos enigmáticos, genera misterio durante dos horas y, después pincha LE ALIVIARA Y REANHVIARA el globo apuradamente, una vez exprimidas todas las fórmulas combinatorias. En La tetera no hay más que un gran oficio y un diálogo con bastantes frases de buen humor. Es muy poco eso para lo que Consulta a su médico. C. P. S. 429 esperamos del autor. Los intérpretes- -apoyados en un texto que cuenta con ello- -crearon unos tipos viejos, convencionales y eficaces. Amparo Baró- -muy brillante- -y Manolo Alexandre, 0O TO DE CAZA DI PESiilZ una pareja moderadamente castiza, provocadora del ya antiguo juegruecito de los de Madrid y los de provincias Pepe HE MÉNTNDA Alfayate fabricó un cura inocentón, apoEl día 12 del actual, de las dece a las yándose en todos sus recursos y teniendo trece horas, tendrá lugar en el salón de el texto muy poco estudiado; Paco Muñoz autos del Ayuntamiento la suibasta a plierepitió el tierno inocente clásico en Mi- go eerrada del arrendamjsnto de casa, por guel Mihura; Luisa KoArigo anduvo de cinco años, con arreglo al püsgo áe conpuntillas en su brevísima intervención; diciones, expuesto al público en dicho Marisol Ayuso estereotipó la mala y LiA COMISIÓN Keti de la Cámara desbordo de humani- Ayuntamiento. dad, bondad, mesura y talento su delicado personaje. La suya es una de las interpretaciones más limpias y cordiales que yo he visto en ese duro papel de la bon- 250 000 y 350. C 00. Facilidades. Calle de dad ridicula. Su interpretación hacía entrar aire puro en el congestionado mundo Elfo, 136. s- nr quina Caudillo de España. Metro Pueblo Nuevo. Comencé a escribir Sicoanálisis de una boda -que aún no se as -uurante la Semana Santa ae 1960. IMi yo conocía entonces a Jaime (peraon: don Jaime) de Mora ni él pensaoa siquiera deaicarse al teatro. Como ya en la primera escena de la obra queda dexinido el carácter del protagonista, está claro que, aunque otra cosa pueda parecer ahora, su idea no nació con un destino premeditado. Claro que luego, al terminarla, ya lo hice pensando en las características de este actor singular. Actor singular digo, y debo insistir en ello, porque lo merece la avasalladora personalidad de don Jaime, asombroso intuitivo de la escena, que vuelve a ella lusgo de haber asimilado las enseñanzas que en la anterior temporada le dio su primsra experiencia teatral y, como consecuencia, con una soltura, una seguridad y, sobre todo, una capacidad de simpatía que espero capte enteramente el público. Naturalmente, la obra gira alrededor de su protagonista. Se trata- -y así la llamo- de un juguete cómico, de una pieza que aspira a ser entretenida, sin mayor trascendencia, y a cuyos personajes no hay que pedirles tanta lógica como diversión. Claro que los problemas económicos de Paco, mi protagonista, su lucha con las letras de cambio y hasta sus vacilaciones sentimentales responden bastante fielmente a un tipo humano muy desarrollado en los últimos tiempos y del que todos conocemos- -y tratamos- -ejemplares parecidos. La construcción de la obra, a base 3 cuadros cortos, creo que reíuerza el tono de divertimento al que en totío momento se han ceñido mis intenciones como autor. Así lo ha comprendido también el magnífico Miguel Narros, extraordinario director escénico, que ha sabido imprimir a mi Sicoanálisis el ritmo y la movilidad que s u s características requerían, acentuando de esta forma los efectos cómicos. No sé, en definitiva, si estos efectos serán captados íntegramente, si el público lo pagará todo lo bien que yo deseo. En cambio, estoy seguro del éxito que han de alcanzar los intérpretes que se reúnen en la compañía de don Jaime de Mora. La admirable doña Guadalupe Muñoz Sarnpedro, siempre graciosísima; esa deliciosa actriz que es doña María Luisa Merlo; don Ramón Corroto, galán de probada calidad; don Alfonso Goda, cuyo solo nombra excusa mayor elogio; doña Carmen Lozano, magnífica en su papel; don Antonio Martelo, que justifica con Creces los méritos artísticos que acaban de valerle una medalla de oro del Bellas Artes; doña Terele Pávez, graciosa y guapa, y el pequeño actor don Pepito Carabias, sorpresa final del juguete cómico. Dios quiera que la labor de todos ellos, la fabulosa personalidad y la espontaneidad de don Jaime y, en lo que me atañe, la declarada aspiración jocosa de la obra, pero, sobre todo, la generosidad de ustedes, críticos y público, deparen a este Sicoanálisis el cordial recibimiento que deseo. En todo caso y anticioadamente, muchas gracias por la amabilidad de su asistencia. -F. VIZCAÍNO CASAS. Para el H Festival de la Opera en Madrid ha sido contratada la famosa soprano Elisabeth Schwarzkor f, máxima figura del lied y la ópera alemana, da prestigio universal. Ka cantado en los primeros teatros de todos los continentes y es una de las artistas que posee más amplia dis- Ellsabeth Schwarzkopf, en el Festival de la Opera en Madrid