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EN EL CASON DEL BUEN RETIRO UN CUADRO DESCONOCIDO DE ZURBARAN Inmaculada de Zurtoarán (Colegio de Ursulinas de Jadraque, Quadalajara) (Foto T. Naranjo. N la Exposición conmemorativa del m centenario de la muerte de Zurbarán se ha colocado en lugar destacado y preferente un hermoso cuadro de éste. Cuadro desconocido hasta hace poco tiempo, tan poco que no quedó el suficiente para restaurarle y se expone en el Casón del Buen Retiro protegido por una composición especial para fijar el color y sostenerle. L ego será restaurado por el Instituto Central de Restauraciones y se incorporará triunfal a los catálogos y libros de arte. Nunca expuesto ni reproducido estaba cuidadosamente guardado en la villa alcarreña de Jadraque en el convento- colegio de Nuestra Señora del Carmen, regentado por Madres Ursulinas de Jesús, que, en la casa solariega de la familia Verdugo de Oquendo fundó su última señora, doña María Perlado- -no Antonia, como se ha dicho alguna ve Esta señora era sobrina- bisnieta de don Juan José Arias de Saavedra y Verdugo de Oquendo, personalidad eminente que, en los últimos años del siglo XVHI fue consejero del Rey en el Supremo de Hacienda, caballero de Santiago y Vocal de la Junta Superior de Guadalajara en los días azarosos de la guerra de la Independencia. Es un lienzo de 1,74 por J. 38 metros y representa a la Virgen vestida de blanco, con esos deliciosos matices y tonalidades que supo dar al blanco Zurbarán. Se apoya en una media luna refulgente, rodeada de tres grupos de cabecitas de ángeles. Flota en el aire el manto azul de tonos bellísimos; se ve en la lejanía la Giralda sevillana, y a los pies una ensenada con yna carabela, grupos de casas y árboles 7 alrededor distintos símbolos bíblicos. Este tema de la Inmaculada fue particularmente grato a Zurbarán, que ya a los E dieciocho años de edad había pintado un lienzo de traza ingenua e infantil; una Concepción niña con cara de muñeca, entre nubes, apoyando, como ésta, los pies en un grupo de desnudos querubines. Fue en Llerena, donde vivió una docena de años y a los dieciséis hizo su primera obra perdurable: el dibujo y proyecto de la fuente de mármol rosado para la plaza Mayor de Uerena, por el cual Is pagaron sais reales. Quede para críticos de arte, biógrafos y ensayistas comentar y decir lo mucho que puede decirse de los otros cuadros conocidos y universalmente admirados del maestro extremeño. Esos monjes silenciosos de blancas estameñas, paños pardos y negras sotanas; esos angeles ingrávidos, esas celestiales apariciones, esos santos estáticos, llenos de espiritualidad y emoción religiosa, esos paisajes de fondo con árboles, nubes y contraluces de tantas y tantas obras que dieron lugar a que, empleando un retruécano, como era frecuente en el hablar de entonces, Felipe IV le llamará pintor del Rey y rey de los pintores íEl año 1629 se traslada a Sevilla, nombrado por el Cabildo Municipal pintor de la ciudad, con gran disgusto de Alonso Cano, que pretendía se le examinara por maestros, y fue tan lejos en su enemistad que ésta trascendió al gremio hasta tal punto que Pacheco ignora y silencia a Zurbarán en su Arte de la Pintura Hay noticia de que en junio de 1630 le encargó el Cabildo una Inmaculada, que, en opinión de Consuelo Sanz Pastor, puede ser ésta de Jadraque, y no la que se conserva en el Ayuntamiento sevillano, que se sabe es de posterior ejecución. Ei cuadro correría la suerte de tantas obras recuperadas años después de la invasión francesa, que pasaron a museos y colecciones particulares, llegando asi a la de Jovellanos. Y parece ser que cuando éste se trasladó a Madrid desde Sevilla, trajo consigo el hermoso lienzo, que después de su destierro de Bellver, regaló a Arias de Saavedra, su amigo entrañable. En la casa solariega de la familia de éste en Jadraque, donde llegó a reunir nueve zurbaranes, quedó el cuadro en unión de otras obras de arte y del retrato de Jovellanos allí pintado por Goya. Allí ha permanecido ignorado, aunque el año 1924 fue identificado como obra de Zurbarán por don Aureliano de Beruete y reconocido, al fin, merced a la tenacidad con que José Antonio Ochaita, el gran poeta y autor dramático, se ha esforzado en divulgar la noticia de la existencia de tan magnifica obra de arte. Al morir la última heredera de los Verdugo de Oquendo pasó la casa, por disposición testamentaria, a ser colegio. Entre las donaciones dispuestas en el testamento figura el cuadro, vinculado así a Jadraque, y nacido a la fama después de siglo y medio de ignorarse su existencia y su paradero. Cuadro admirable, superior al que se conserva en Sevilla, ofrece la particularidad de ¡ser uno de los primeros hitos de la obra de madurez de Zurbarán. Empareja en la Exposición actual, aunque se exponen en distintas salas, con otro procedente asimismo de la iglesia parroquial de Jadraque, que representa a Cristo recogiendo sus vestidos después de la flagelación. Firmado en 1351, marca otro hito al final de la vida del autor, fallecido tres años después y enterrado en el convento de Agustinos Recoletos Descalzos, donde hoy se alza la Biblioteca Nacional, y donde se perdieron sus cenizas cuando fue demolido el convento a raíz de la desamortización. J. GIL MONTERO