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UNA DE LAS INDUSTRIAS DE MAS SOLERA DE SAN SEBASTIAN CUMPLE LOS CIEN AÑOS LIZARITURRY Y REZÓLA, fabricantes del popular Jabón Lagarto, conocido en todos los hogares donostiarras Y españoles, celebra con lodos sus colaboradores, el Centenario de su fundación, que coincide con la puesia en marcha de una de las más modernas instalaciones para la fabricación de jabón que hoy existen en Eurspa Los valores intrínsecos tienen una perduración firme. Tal es el caso de Lizariturry y Rezóla. Una fábrica, una de las primeras industrias donostiarras. Está ahí, en Venta- Berri (En 1864, cuando se fundó, Venta- Berri era el superextraordinario; hoy es San Sebastián- -ciudad- casi centro. Lizariturry y Rezóla, fábrica de jabones, celebró ayer su centenario. Cien años son muchas, es todo un proceso histórico de la vida social de una ciudad. Por entonces se derribaban las murallas, las cuales, perdida su función defensiva, ahogaban la expansión lógica de toda ciudad, Lizariturry y cisitudes y hasta en las tragedias por que pasa la empresa en sus largos años de existencia. 1 proceso industrial no tenía nada de artesanía, pero sí su desdoblamiento rector. Lizariturry y Razóla en 1864; Lizariturry y Rezóla en 1964. Cien años con representantes genuinos de idénticos apellidos. Capitanes artesanos todos ellos, una gran familia que no soslaya los deberes en razón del apellido. Podían pensar en una transformación, más rentable. No; siguen la misma trayectoria. La herencia es respetada y, al mismo tiempo, engrandecida. Como hubieran hecho sus mayores. los reúne en animada cena con la nota pintoresca que siempre pone La Fanfare. Y llega el gran día, 31 de o c t u b r e de 1964, ¡cien años! Por la mañana, misa de acción de gracias en la parroquia de San Sebastián del Antiguo. Después, visita a las instalaciones por las autoridades. Se improvisa un gran salón, donde toman asiento todos: directores, técnicos, trabajadores, representantes, jubilados... Preside el gobernador civil, don Manuel Valencia Rsmón, junto con el presidente de la Diputación, don Antonio Epelde; el alcalde de la ciudad, don Juan Manuel Elósegui Lizariturry; delegado de Sindicatos, señor Márquez- Arguelles; representante del delegado de Trabajo, subjefe provincial del Movimiento, señor Aizpurua; consejeros de la empresa, alta dirección... Como en reunión familiar se lee la memoria, auténtico proceso histórico de la empresa; cada estrato productor- -personal administrativo, o b r e r o y de representación- -expone su pensamiento por medio de un representante. Agradecimiento sincero en todos ellos. Habla también un jubilado en nombre de todos aquellos que sin trabajar en la empresa siguen perteneciendo a ella, cobijo permanente para quienes dejaron su sudor en ella. El gobernador civil, señor Valencia Remón, complacido por lo que acaba de presenciar, dice lo que siente: Hemos escuchado una memoria amena y llena de humanidad. En su primera parte nos ha parecido un retazo de la literatura costumbrista... En realidad, la literatura costumbrista se alimentó de estas secuencias. Se refiere a la vocación de estos capitanes de empresa, y destaca como síntoma vivificador la forma como ha llegado esta empresa a los cien años. Con vigor, con sentido costumbrista, firmemente amarrada al carro del progreso en todo orden: en el industrial, en el social. Me complace comprobar que se ha sabido vincular el beneficio i n d u s t rial con el apoyo al productor. Termina de la misma forma que quienes expresaron lo que sentían los jubilados, los representantes, los trabajadores... Yo también felicito a la empresa, igual que ustedes... Por último, hecho el balance de actividades durante esos cien años, el Restau- El pabellón ochocentista, reliquia de la época que s ¡conserva aureolado por LA PROVIDENCIA apelativo que concuerda con (a protección de aquella, a la Empresa, es el marco más adecuado al grupo de representantes de toda España. Rezóla fue el primer signo de esta expansión en el aspecto industrial. Era la época del nacimiento de los grandes prohombres, de los capitanes de empresa. Uno de ellos era ya don Juan Lizariturry Ondicola. Vinculado a distintas empresas comerciales, intuye una nueva necesidad. Influye en su amigo don José Antonio Rezóla- -de su misma estirpe funcional- -para crear una fábrica de bujías a base de estearina, mediante un moderno sistema de desdoblamiento del sebo. Todo ello como imperativo del consumo que por entonces se hacía de las bujías. En aquella época de iniciación industrial, el sistema era revolucionario... En Europa la industria jabonera estaba adquiriendo un gran fortalecimiento. Del isebo a las bujías de estearina y al jabón había tan sólo un paso; eran combinaciones químicas afines. Lizariturry y Rezóla se convirtió de la noche a la mañana en la fábrica de jabón más importante de España. Nuevas máquinas, modernos sistemas. Los técnicos, los obreros veteranos ya- en la empresa, dudaban. ¡Lagarto, lagarto! exclamaban al conocer el nuevo sistema, como expresión incrédula de un posible funcionamiento lógico y normal... y Lagarto fue el nombre que adoptó el modernísimo jabón. La Providencia se lee en el frontispicio del primer edificio que tuvo la fábrica. Vn pabellón de la época. Era una aventura todo nacimiento industrial, y el nombre impuesto parecía como una advocación. La Providencia Hoy es una reliquia, sin duda una protección, un estímulo que ha fortalecido a todos en los momentos difíciles, en las viAl cabo de cien años, bajo estructuras da hace un siglo, se pueden ver revolucionarios complejos fabriles. Se pone en funcionamiento una modernísima planta de producción continua de jabón, con capacidad de 4.000 kilogramos- hora; se instala una planta de saponificación de ácidos grasos. La electrotecnia entra también en La Providencia y los botones suplen a las manivelas; la técnica, al esfuerzo manual. La expansión, la modernización es completa. Siguiendo el criterio de aquellos audaces pioneros industriales, porque lo llevan en la sangre, parejo a la expansión técnica, se ponen también a la vanguardia en el orden social. El régimen paternal protege a la familia laboral. Padres, abuelos y bisabuelos han pertenecido a la empresa. Es la misma sucesión de los apellidos Lizariturry y Rezóla. En la última fase de superación constante, entra en juego la construcción de viviendas para sus trabajadores; creación de economatos que se transforman en cooperativas, regidas por los propios productores; Caja de Previsión y Seguridad, etc. que en los momentos precisos protegieron y protegerán a t r a b a j adores y empleados, dándoles asistencia médica, etc. Es la trayectoria que les sitúa en empresa modelo. ¡Cien años! Algarabía en todos: consejeros, rectores, técnicos, empleados y obreros. -Comenzó la fiesta la víspera del Gran Día El viernes, convención de todos los representantes nacionales en la Cámara Oficial de Industria, una reunión de trabajo donde se estudian muchos problemas y se hacen planes para el futuro. Después, un poco de expansión lógica. Gaztelubide El Excmo. Sr. Gobernador Civil, don Manuel Valencia Remón, atiende la información del Presidente del Consejo de Administración en su visita a las modernísimas instalaciones recientemente inauguradas. rante Igueldo esperaba a todos. Comida auténticamente fraternal, con el aditamento postrero de fiestas populares en el frontón de la colonia obrera con merienda, verbena, etc. ¡Al cabo de cisn años... ¡Qué satisfacción para don Juan Lizariturry Ondicola y don José Antonio Rezóla...