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ABC. MIÉRCOLES 30 DE SEPTIEMBRE DE 1964. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 77 ESPECTÁCULOS EL BAÚL DE LOS DISFRACES EN EL GOYA Daniel Dicenta, Amparo Soler Leal y Carlos Lemos, intérpretes de El baúl de los disfraces estrenada anoche en el teatro Goya. ces aún me gusta más la calidad de Teatro: Goya, Titulo: El baúl de los disfraces Autor: Jaime Salom. autor que hay en su autor. La representación constituyó un deliDecorador: Juan Cusell. Ilustraciones musicales: Augusto Algueró. Di- cioso espectáculo. Amparo Soler Leal enrector: José María Loperena. In- carnó con jocundídad muy intelectualizada, con muchísimo talento y con un retérpretes: Amparo Soler Leal, Carpertorio de medios expresivos verdaderalos Lemos y Daniel Dicenta. Jaime Salom ha aprendido, casi de puntillas, un oficio bien difícil. El baúl de los disfraces es la obra de un autor de grandísimo instinto dramático, mucha, prudencia en los temas, buen ingenio, firme pulso, juventud visible, evidente vocación. Su comedia es estructuralmente moderna, muy libre y suelta, especialmente desdeñosa con la unidad de tiempo movediza en la determinación de los lugares, a ratos elusiva y a ratos directa. Esa variedad de términos del relato busca, claro es, la fractura inmediata del claustro escénico en beneficio de una rápida comunicación con el espectador. ¿Para ué todo eso? Salom parece uereraos contar una vida, y ésa es aspiración demasiado grave para la moderada energía dramática que utiliza Reduzcamos el propósito a una noble y simpática revisión sentimentalizada de las variadas etapas amatorias de un gran enamorado. Eso vale, y vale bastante. La lupa de Salom es muy delicada y su oficio es más que sufisiente para arquiiecturar dentro de El baúl de los disfraces una excelentísima antología de situaciones todas muy entrañablemente perseguidas y muy cordial e irónicamente montadas, aunque a veces en peligro- peligro de haber conseguido una Matilde Muñoz Sampedro, Josefina Díaz, Amparo Baró y Antonio Ozores, intérpretes obra dé tono mayor por la literaria de Carmelo estrenada anoche en el teatro Reina Victoria. aspiración de ciertos diálogos, por la superficialidad del repaso e incluso por cierJuan José Alonso Millón, autor de Car- hacerlo por algo y para algo. Siempre ta tendencia anecdótica deformante. (Un melo farsa estrenada anoche en el Rei- partiendo de una base real, verosímil, huejemplo: las tres canciones de Algueró son na Victoria, dice en la antecrítica que su mana. Lo que no existe aquí. muy graciosas. Pero sobran y aún desarre- obra es como un ejercicio circense: audaz, Se trata verdaderamente de un dispaglan el clima de intimidad que tanto per- peligrosa y profundamente soñadora rate muy gracioso. Un disparate cuyo prinsigue Salom. El diálogo, en cambio, pon- Estamos de acuerdo a medias. De circen- cipal valor, acaso el único, reside en el dera las etapas del creciente intimismo de se tiene la pirueta, el salto, el juego acro- diálogo con sus agudezas, sus chistes, sus la comedia. El diálogo acelera constante- bático sin transiciones, lo menos teatral frases efectistas y sus actuales y oportumente la densidad de su tono poético, y, en surtía. Y ello supone audacia y peli- nos golpes de humor. La trama argumensobre todo en el último cuadro, anuneia grosidad indudables en un enfrentamiento tal, concebida y desarrollada con buen un grande, posible, profundo autor dra- con el auténtico espectador de teatros. pulso, en el primer acto, y con pluma vamático. Hay que decirle a Salom ue su Pero ¿dónde está lo soñador, entendida cilante en el segundo, tiene cierto interés, a pesar de temática es ya pequeña para su. maestría. esta pal: ijra como concepción ideal den- pero le falta garra protagonista ser un león- Carmelo -el invisitro Que ya sabe teatro. Y sue con esos mim- que de un género, literario- -el dramático- -ble de la obra. Es en este aspecto una no puede prescindir bres se pueden hacer cestos mucho más nentemente realistas? de sus raices emi- farsa más al estilo- -con las variantes conempeñados. Digro esto parque aunque me siguientes- -de Arsénico y encase antide escribir ha gustado mucho iíl baúl fie los disfra- noEn el difícil arte porque sí comedias guo y otras modernas producciones sise puede soñar hay que mente encantador, un personaje cargado al mismo tiempo, de abstracciones y di mínimos datos realistas. Mantuvo, en una primorosa cuerda floja, su doble relaciór ¡escénica- -con Juan y con los espectadores- -sin un instante de abandono en Ir atención o d e flojedad interpretativa Carlos Lemos construyó la unidad de UE personaje deliberadamente descompuesta en varios tiempos. Creció a medida quf iba cargándose su vida y llegó, lenta y suavemente, a un patetismo sobrio y directo, de muy buena ley. Y Daniel Dicenta cubrió una variedad de tipos de carácter distinto y complementario con la seguridad de los grandes y finos actores de carácter Todo esto- -más un decorador simple, claro y funcional Juan Cusell; y un modista de buena inventiva y buena zumba, Llorens- guiado por la mano de un director nuevo entre nosotros, José María Loperena, que ha acertado con el tiemiio del diálogo, con el ritmo general, con ei hallazgo de una muy divertida colección de gags y con la demostración de algo muchas veces olvidado en el teatro: que representar es, a la vez, hablar, mimar y expresarse corporalmente. El público, con razón, estuvo prendida en su interés desde el principio al fin. Aplaudió media docena de veces en plenr. representación, muy fuerte al término de la primera parte, y, al finalizar la obra, permaneció en sus butacas ovacionando al decorador, director, autor e intérpretes. Jaime Salom pronunció unas brevísimas j sobrias palabras de gratitud. Un éxito tarr limpio merece también, de todo corazón, mi mayor aplauso. -Enrique LLOVET. PRESENTACIÓN DE CARMELO EN EL TEATRO REINA VICTORIA