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M ADR ID, MARTES 23 DE JUNIO DE 1964- EJEMPLAR D 0 S P E S E T AS DEPOSITO LEGAL. -M. 13- 1958 DIARIO ILUSTRADO AÑO QUINCUAGÉSIMO SÉPTIMO. NUM. 18.180 120 PAGINAS EL JEFE DEL ESTADO ESPAÑOL Y SU Cíenlo veinte mil espectadores, en conduela ejemplar, alentaron a nuestro equipo y aplaudieren a los rusos LAS CÁMARAS DE LA EURQVISIÓN E INTERVISÍON Y LAS EMISORAS DE RADIO TRANSMITIERON EN DIRECTO EL ACONTECIMIENTO Ante el equipo de la V, R. S. S. cuya roja bandera estaba izada en lo alto del estadio, ante seiscientos periodistas de todo el mundo y ante los millones de televidentes de la Eurovisión y de la Intervisión, una masa heterogénea de 120.000 españoles de todas las edades y elcises tributó el domingo al Jefe del Estfido una de las más sostenidas, fervientes y clamorosas ovaciones que registra su larga vida política. Fue un testimonio espontáneo y cordial que el pueblo español brindó al mundo y muy singular mente a la Unión Soviética. Al cabo de veinticinco años de paz, detrás de- cada aplauso sonaba un auténtico y elocuente respaldo al espíritu del 18 de julio. En este cuarto de siglo, diríase que nunca había rayado más alto la intencionada y entusiasta adhesión popular al Estado nacido de la victoria sobre el comunismo y sus compañeros de viaje, de dentro y de fuera. Fue una afirmación estremecida, pero correcta y sin la estridencia más insignificante. Los espectadores oyeron con cortesía el himno soviético; el equipo ruso fue bien acogido y sus jugadas brillantes merecieron aplausos. Por encima de sus espléndidos y evidentes valores deportivos, esta final de la Copa de Europa de Naciones tiene una extensa significación cívica y política que sólo los miopes empecinados pueden ignorar. España es un pueblo cada día más ordenado, maduro y coherente, que marcha solidario por los caminos reales del desarrollo económico social e institucional. A esta luz clara y rotunda, la hostilidad de quienes desde el exterior continúan con el reloj de la Historia parado cobra un tinte grisáceo y grotesco. España avanza unida en la labor y en el propósito. Es una ventura nacional. nos, ha tenido siempre esa luz de esperanza en jugadas a destajo que han resuelto muchos problemas. No es para llamarla genio de la hispanidad porque es demasiado bautizo, pero sí que hay algo dé inspiración y decisión en los frutos qr. e a veces da el temperamento español en la lucha. Ganar la Copa de Europa era wi incentivo deportivo, una ambición lógica en el ciclo de un torneo intern cioaies, pero vencer al campeón cuando el campeón era la V. K. S. S. tenía un aliciente mayor por la aureola que envuelve a toáo lo soviético, a su gigante personalidad, a su fama, a la curiosidad por observar sus figuras, al misterio de lo desconocido, aunque luego, al hacerles bajar fiel pedestal, comprobemos que tos jugadores rusos son como nosotros y que en fútbol n son mejores que nosotros. La final europea ha tenido una grandeza previa y otra grandeza posterior al partido que han sido superiores al partido mismo. El cuma apasionante, el nerviosismo, el espíritu de lucha, el compromiso o la responsabilidad nacional, el temor a perder, tenían que influir en el juego. No es posible enjuiciar una competición ni el rendimiento de unos hombres sin ese grado mínimo de sensibilidad y de psicología que es menester en todo juzgador para hacerse cargo de las circunstancias Por eso hay que disculpar los fallos técnicos que ha tenido el partido al no desenvolverse las Selecciones conforme a su propia suficiencia técnica. Ha tenido esta final mucha más de grandeza humana en sus valores individuales y conjuntos que de calidad futbolística recreativa; ha sido más épica qno lírica y, gracias a Dios y a los hombres del deporte, nada dramática. El juego que no se hizo para el paladeo Presenció y presidió el partido S. E. el Jefe del Estado, acompañado de su esposa doña Carmen Polo de Franco. Y con él, en el palco, el vicepresidente del Gobierno, capitán general Muñoz Grandes; el ministro de la Gobernación, teniente general Alonso Vega, y el ministro secretario general del Movimiento, señor Solís, con el delegado nacional de E. F. y Deportes, señor Elola- Olaso; secretario nacional, señor San Román; presidente de la Real Federación Española de Fútbol, señor Pico, y federativos de la F. I. F. A. y la X E. F. A. con otras autoridades y T federativos españoles. Antes de empezar el partido, los equipos formaron en línea, a derecha e izquierda de los arbitros, dando frente al palco presidencial. Sonaron los Himnos, y el público ovacionó a los dos equipos. Al término del encuentro, el presidente de la ü E. F. A. monsieur Whiteker, entregó al capitán del equipo hispano, Olivella, en el propio terreno de juego, la Copa de Europa, que estaba en posesión de los rusos, entre el clamor de la multitud, que saludó con pañuelos el éxito de España y despidió al Caudillo con una estruendosa ovación, mientras volvía a sonar el Himno nacional. terpretativa cabe reconocer sin apasionamiento a título patriótico que de tener que inclinarse la balanza hacia un lado u otro al término de un partido nivelado, normal era que cayera en el platillo español, porque fue el equipo de mayor chispa y mejores agudezas en el ataque, sobre todo con la asombrosa concreción del gol de Marcelino. No es la primera vez, ni será la última, que un gol bien hecho justifica un resultado, sobré todo un resultado de final de Copa, porque las finales, casi todas, son a un gol al que lo marque en el momento psicológico del partido o en la fase última, en que son inútiles los coletazos de la pieza ya caída en la red. El fútbol español, en los buenos partidos de nuestra Selección o en los media- Seamasíer De Ville Automática, impermeable, más plano para sai más elegante. El partido Un, bello y emocionante comienzo, un apasionado y competido partido y un explosivo y fulgurante final de victoria hispana en la II Copa de Europa de Naciones sobre el primer campeón: la V. R. S. S. En nuestro natural orgullo, nos satisface tanto como el triunfo material- -que es el objetivo de todo participante- -el procedimiento limpio y la conquista justa en orden de méritos, porque en una línea in- AGENCIA OFICIAL PRINCESA, 10 SÜC. B. SAtAMANCA CAL CARLOS lii EOYA. 5