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ABC. DOMINGO 24 DE MAYO DE 1964. EDICIÓN, l) S LA MAÑANA. PAG. 109. ESTRENO DE DIÁLOGOS DE LA HEREJÍA EN EL REINA VICTORIA el abandono de ese pueblo extremeño no gravitaban sobre la obra, evaporados en la escenografía. Los trajes de Narros eran más justos. Y el movimiento de José María Morera, siempre limitado por el espacio, también era muy lento. De los intér- pretes, Gemma Cuervo fue creciendo y consiguió dar buena dignidad a su personaje, Julián Mateos estuvo monocorde y nebuloso, María Luisa Ponte, segura, y Alicia Hermida, brillante. El resto del reparto llevó al escenario sus personales resabios. El público tardó bastante en entrar en la obra, se sorprendió con ciertas frases, aplaudió tres cuadros con muchísimo calor, flojamente al acabar la primera parte y se dividió con energía al término de la representación. El autor saludó entre palmadas tortísimas y bravos mezclados con menos pero bastantes protestas y gritos de fuera Hubo, en verdad, más pasión en la sala que en la escena, lo cual parece indicar que el público era más joven que la obra. -Enrique LLOVET. Festival de variedades, en el Calderón Rafaela Carmona, la terremoto de Málaga y el ciclón de la canción flamenca según rezan los carteles en un extraño alarde publicitario de carácter más científico que artístico, estuvo a punto de promover anoche, en la sala del teatro Calderón, los peligrosos fenómenos geológicos y meteorológicos que anunciaban sus hiperbólicos adjetivos a los espectadores. Porque cuando se descalzó como La Chunga y se desmelenó como Lola Plores, sin el desenfado ni la personalidad de aque- 1 lias discutidas estrellas folklóricas, hubo algunas ruidosas protestas entre sospechosas exclamaciones de júbilo que rozaban la guasa del espíritu burlón de Madrid. Y ahí no paró la cosa ni mucho menos, pues una señora que estaba cerca de este cronista, acompañada de su marido, se quitó un zapato con incontenible indignación y pretendió arrojarlo al escenario contra la tonadillera malagueña. Su prudente acompañante impidió con rápido ademán que esta reseña típica se convirtiese en una crónica de sucesos, con Comisaría y Casa de Socorro. Frente a esa y otras partes negativas del estreno, y frente a los chistes, a veces soeces, de una joven pareja de supuestos humoristas, fueron fracamente dignas de elogio las actuaciones de Pepe Mairena, de Rocío de Lopera, del Ruiseñor de Castilla y, sobre todo, de Irene Vilches. Esta última artista, que es en justicia, por muy notables méritos, la primera dpi programa, aunque como tal no figure, elevó el tono y la categoría del espectáculo con la fi- Alicia Hermida, Julián Mateos y Gemma Cuervo, intérpretes de Diálogos de herejía estrenada anoche en el teatro Reina Victoria. Teatro: Reina Victoria. Títu- ble con la libertad de reflexión ética, hislo: Diálogos de la herejía Au- tórica y moral. Hay, también, bastantes cosas que no tor: Agustín Gomes Arcos. Decorador: Enrique Alar con. Figu- acepto. La prolija y larguísima exposición. rinista: Miguel Narros. Director: El lorquismo -mejor diría el yermisJosé María Morera. Principales mo -de las escenas en exterior. Y, sobre intérpretes: Gemma Cuervo, Ju- todo, el lenguaje. Un lenguaje enfático, lián Mateos, María Luisa Ponte retórico, arcaizante, premioso, que da una terrible lentitud a las escenas, acartona y Alicia Hermida. a los personajes y exaspera en muchos moSensualidad y religión. Iluminismo. His- mentos por su pretensión literaria y su teria. Contagio. Recreación de una supues- falta de fuerza caracterología. Un lenguata hora de la Historia de España. Equívo- je inaudible en unos personajes salidos de cos. Intencionalidad crítica. Muy bien: una pluma de hoy. Agustín Gómez Arcos es un autor, y sus Le representación fue muy poco feliz. Diálogos de la herejía ejemplifican lo Los actores estuvieron indecisos, bajísimos que pueda ser capaz de hacer. El tema de tono y nada precisos en sus movimienaquí es bravo. La herejía, como tal tema, tos. El decorado de Alarcon era astuto, continúa viva, huidiza, enigmática y abier- pero reducía pavorosamente el espacio esta a nuevos tratamientos. La Inquisición, cénico. Los personajes se agobiaban unos por otra parte, ya ha probado ser buena sobre otros. El calor, el sesteo, el dolor y sustancial teatral. Gómez Arcos aborda el tema de una manera muy personal y, al mismo tiempo, muy clásica. De la verosimilitud a la franca quimera; de un mundo teatralmente real a unas situaciones indudablemente imaginarias; renunciando tanto a la ironía o al humor como a la. gran pasión, el gran miedo o la fuerte piedad; avanzando sin otro motor que el interés teatral que pueda haber en una acción contada con palabras serias; todo esto define un drama que no se degrada por la burla ni por la maravilla, mantiene a los personajes implicados bajo verdadera apariencia de auténticos hombres y mujeres, sorprende y, en general, interesa. El autor dramático que es Gómez Arcos se descubre en la importancia del tema, la simplicidad de la intriga y el deseo de profundizar e indagar en unas vidas que podemos aceptar como reales. Yo aplaudo, además, en Gómez Arcos su buena sensibilidad para huir del formalismo del drama histórico- -incluso de los modernos repuntes del género- su talento para manipular en este grave fresco extremeño y acertar con las fuentes más claras del interés dramático; su sensibilidad para resistir la tentación de utilizar la posible inhumanidad trágica del tema; su resistencia a la generalización; su habilidad para ofrecernos de la tempestuosa aventura del Peregrino y Doña Tristeza un relato dramático aceptable por -Este debe de ser como el otro, pero en Rodríguez nuestra sensibilidad, incitante y compati-