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ABC. M A R T E S 31 DE M A R Z O DE 1964. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 102. tural y superficial conocimiento que se nos facilitó en su día. Más cerca está Katia Lorits, guapa muchacha, de Cristina que los demás de un canciller o de un secretario de Defensa ¡Caramba, cómo nos pondríamos los españoles, siempre susceptibles, si en Londres nos tratasen así un dia! ¡Qué Inglaterra! ¡Qué actores- -quiero salvar un poco a Luis Peña y Manuel Monroy- -comportándose como ingleses de comedietu de hace cincuenta años! Yo espero que los ingleses colocasen en su sitio a este dichoso reportaje El autor habla alguna ves de la prensa amarilla Existe, en efecto. No ayudemos nosotros, de ninguna manera, a crear un teatro amarillo que hurgue en las cosas podridas pensando que tales cosas nos gustan. Creo que no hay miedo. En la, sesión del domingo por la tarde, los espectadores, muy sanos, se aburrieron de lo lindo, y el telón se levantó dos veces por libérrima disposición del que tiraba de la cuerda. Menos mal que tenemos buena sanidad moral -E. LL. pación de Anouilh. El amor es para el gran dramaturgo francés el tema central de sus comedias. Acota una parte de la vida, la encierra en un escenario, pone sobre él unas criaturas de ficción y a todo esto le da vida pulsando la cuerda del amor. Surge la poesía, el drama, el humor, la ternura, etc. dejando estelas rosas y negras. En Árdele parece asomar, además, un teatro acusatorio o expiatorio. En el segundo acto, los personajes se ven en la obligación de exponer sus culpas para tratar de convencer la obstinación de Ardéle asida a la cuerda del amor. Casi siempre Anouilh sustrae el amor del alcance de sus personajes, pero ea esta ocasión, y aun simbólicamente, lo hace surgir vivo y puro, arrollado? y definitivo, para ensombrecer los egoísmos y las bajas pasiones de los demás. Árdele es el amor. El auténtico amor. El que confunde y funde, no el que separa y divide. Árdele es una de las mujeres que mejor parada sale de la pluma de Anouilh, siempre tan inmisericorde con el sexo débil, al que fustiga ironizando. Árdele o la Margarita es una manifestación más de la enorme capacidad de Anouilh para jugar con sus personajes. Los hace reir cuando quiere y, de pronto, los envuelve en la tragedia. Los maneja como a guiñoles aun dotándoles de alma. Los lleva presos por la ironía y el sarcasmo e incluso el personaje más caricaturesco tiene fuerza propia para no resultar ajeno y marginal en el contexto de la comedia. Los personajes de Árdele están magníficamente retratados. El general, el conde, la condesa Villardeu, todos, todos son elementos humanos dominados por la sexualidad. La obra requiere hacerse oír en tono de farsa. Y Guerrero Zamora así lo ha hecho, pero sin descuidar los personajes que deben mantener la tensión dramática de la comedia. Los actores lo han asimilado perfectamente. Rafael Riv lles está magistral en el general. Se expresa magníficamente con el gesto y la palabra. Le da empaque a su papel, ironiza con la misma profundidad con que dramatiza. Gabriel LSopart tiene en sus manos un perso- tre los negativos la historia del tesoro escondido. Y entre los dudosos, el manejo y corporeización de los queridos muertos Su presencia, aun aceptándola como meta de los perseguidos en este mundo, rompe el dramatismo final de la comedia por su enfriadora vaguedad. La comedia está muy bien representada y la mano del autor se nota, especialmente, en la constante matización del texto. Amelia de la Torre es un portento de sinceridad, ternura y precisión oral. Fue aplaudida en tres mutis- -el lunes por la tarde- -y tuvo en suspenso a los espectadores prendidos de sus innumerables inflexiones, de su encanto y de su impecable juego mímico. Manuel Galiana hizo un Oriel contenido, nervioso, hipersensible y estremecedor. Enriqueta Carballeira, una muy joven actriz, se movió admirablemente, oyó mejor y demostró que no hay papel pequeño cuando se le busca y encuentra su sitio justo, Vicente Ariño hizo un doctor con sobriedad y nobleza. Angela María Torres y Antonio Casas cargaron con los personajes de la galería siniestra, y ya es bastante decir en su honor que los sirvieron con toda dignidad. Guijarro creó un bonito tipo de cartero enternecido. Y Natalia Silva, Antonio Armet y Conchita Goyanes cubrieron con talento y de puntillas sus fantasmagóricos papeles. El público aplaudió con fervor y pasión. Alejandro Casona tuvo que salir a saludar, insistentemente requerido, al término de los actos segundo y tercero. La casa de los siete balcones comedia muy noble, comedia de poeta, se merecía esos encendidos aplausos. -Enrique LLOVET. VALLE- INCLAN: ÁRDELE 0 LA MABGA 1I TA Autor: Jean Anouilh. Versión española de José Luis Alonso. Dirección: Juan Guerrero Zamora. Bocetos del decorado: Matías Montero. Principales intérpretes: Rafael Rivelles, Gabriel Llopart, Margot Cottens, Javier Loyola, Luisa Sala, Paula Martel. Resulta alentador ver cómo el teatro de Cámara se populariza. Es confortador encontrarlo en contacto con el gran público, sacado de los casi secretos medios en que ss desenvolvía y aireado en teatros comerciales. Árdele la Margarita llevaba durmiendo el sueño de los justos hace ya más de catorce años. Fue estrenada en 1950, con gran timidez, asustando por la crudeza de su tema, lo descarnado de su lenguaje y lo violento de las situaciones que plantea. Ahora ha vuelto a los escenarios. Y nadie se ha asustado. A nadie escandaliza. Todo el mundo- -ya no sólo las selectas minorías -se encuentra preparado para enfrentarse con el terrible Anouilh y su terrible teatro. El espectador de hoy ya está maduro para distinguir entre la farsa y la realidad; al espectador de hoy ya se le pueden contar las cosas desde distintas atalayas; el espectador de hoy ya sigue al autor y comprende sus matices y sale y entra en las situaciones con facilidad y con criterio. Jean Anouilh- -se dice siempre- -divide su serie de comedias en rosas y negras Jean Anouilh- -también se dice siempre- -no emplea para esta clasificación nuestros conceptos de lo rosa y de lo negro Para Anouilh una comedia rosa es la que mezcla y alterna la ternura con el ingenio, la emoción con ¡a sencillez, la sonrisa y el humor. Lo negro no es para Anouilh lo morboso ni lo sucio. Árdele o la Margarita puede s er rosa o negra. Brochazos de ambas tonalidades tiene a montones, sabiamente conjugados, magníficamente distribuidos. Hay acritud y sonrisa. Humor, tragedia. Dulzura y suciedad. Y todo dándole vueltas y vueltas a la eterna preocu- E 0 YH- PROCESO AL ESCANBALO Autor: Camilo Murillo. Director: Mario Villanova. Decorador: Burman. Principales intérpretes: Katia Loritz, Manuel Monroy, Carlos Mendy, Luis Peña y otros. Si es broma, puede pasar, mas a ese extremo llevada... No puede pasar la broma. Aburrido, torpe, pesado, este repor- Katia Lór. tz, Carlos Mendy, Manuel Monroy y Luis Peña. taje periodístico supongo que no habría sido publicado en ningún periódico. ¿Por qué llevarlo a un escenario? El triste asunto del médico, el ministro y la modelo, que tanto aire tuvo en Londres hace no mucho tiempo, ha sido puesto en pie, muy torpemente, por el autor español señor Murillo; no se adivina bien en virtud de qué motivos. No hay punto de vista. No hay análisis. No hay tesis. No hay nada. Escrito como una revista, mal representado, con precipitaciones de acción, queriendo contarlo todo sin reposo ni medida, este reporttje es un conglomerado de informaciones ya conocidas que no aspira más que a refrescarnos el mal olor de unos sucesos sobre los me tenemos el na- -TULLER i ü I C O ZONA PESADA DE CANILLEJAS Pleno funcionamiento: dos puertas entrada camiones. Vendería, traspasaría o asociaría por no poder atenderlo. Teléfonos 20413 54 y 2 S 9 34 58 Vendemos en Car. ille. 1 as 2.000 m 2, fachada 50 ia. Teiéi on 3, J 3 ü ¿10. Rafael Rivelles, Luisa Sala, Margot Cottens, Paula Martel y Gabriel Llopart. naje que se presta para arrancar una magnífica interpretación. Sus acentos irónicos y cálidamente humanos le ayudan a alcanzarla. En su contra cabe anotar un cierto deis arrastrado. Margot Cottens está arrebatadora. Es la figura femenina de la obra. Muy bien, Javier Loyoía rellsna acertadamente un tipo carieaíui sseo. En los demás hay más oficio que arte. El público aplaudió generosamente e hizo salir a saludar a los actores, si decorador- -a quisn no se le ha brindado sasián de gran lucimiento- -y al director. También el adaptador debía haber compartido l s aplausos. José Luis Alonso sa sabe Ca memoria a Manuel ADRIO.