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ABC. MIÉRCOLES 18 DE MARZO DE 1964. EBÍCION DE LA MAÑANA. PAG. 5 ff. EL CAPITÁN Y OTROS QUE VIAJABA EL EL SEÑOR ROMEO GORRIA SUFRIÓ HERIDAS LEVES Entre los pasajeros figuraba el redactor de A B C José María Jiménez Aguirre, que resultó ileso Tenerife 17. (De nuestro corresponsal. dos heridos de los que, al parecer, estaban El avión íiue, procedente de La Güera, más graves, operación en la que fue ayuconducía al ministro de Trabajo, señor dado por los mismos pasajeros del avión Romeo Gorría, se estrelló anoche en el que resultaron ilesos. Dichos heridos fuelugar conocido por Hoya Núñez, en el ron trasladados al centro quirúrgico de término municipal del Rosario, a unos urgencia de La Laguna. En tanto se aproQuinientos metros del Ayuntamiento de ximaban otros vehículos propiedad de los La Esperanza. Los vecinos de La Espe- vecinos para prestar ayuda a los accidenranza oyeron el ruido ensordecedor de un tados. aparato que volaba a poca altura, al paDetrás del jeep del señor Benítez llerecer por fallo en alguno de sus motores gó un taxi propiedad de Evangelista Luy casi rozando las casas del pueblo. Sechardo, primo hermano del anterior, que guidamente se escuchó como un choque recogió al señor Romeo Gorría y le trasladó también al centro quirúrgico de la sordo contra árboles y más tarde un profundo silencio. Varios vecinos del pueblo vecina ciudad. emprendieron inmediatamente la búsqueSegún posteriores versiones, parece ser da del aparato, que, al fin, localizaron en que el aparato chocó primero contra unos una hondonada con el morro completaeucaliptus que evitaron que la catástrofe mente destrozado. A consecuencia del im- fuera mayor, ya que detuvieron ai apapacto contra la tierra, el aparato perdió rato en su caída. El resto lo hizo la blanuna ala y uno de sus motores fue lanzado da tierra. Aunque la gasolina se despaa unos cincuenta metros de distancia. In- rramó rápidamente no se produjo incendio mediatamente se organizó el servicio de alguno. Además, el fuerte olor del comasistencia a los heridos, que en número de once, entre ellos dos muy graves, fueron conducidos al Centro quirúrgico de urgencia de La Laguna. VENTA El señor Romeo Gorría presentaba herida contusa en la región superficial derecha, con hematoma de carácter leve. Los heridos graves fueron trasladados al DE ÚNICA E ¡NOTABLE CAUDAD hospital de esta capital, en donde se perCon el mínimo espacio sonaron el ministro de Hacienda, señor Navarro Rubio; capitán general de Canarias, el gobernador civil de la provincia y el alcalde de la ciudad. El goberna más comodidad dor civil, en su calidad de médico, colaboró en las curas que le fueron practicadas a los accidentados. más ventilación En la terrible colisión resultaron muertos en el acto el comandante del aparato, señor Romero; el capitán, señor López Pascual y el sargento radiotelegrafista se más luz nor Pablos Fernández, habiéndose encontrado a uno de los heridos graves a alguna distancia de la carlinga, de la que salió despedido a consecuencia fiel brutal encontronazo. Se trata de don Saturnino- Ignacio Lecuota Sagasti y falleció en el Hospital Militar esta mañana. VEINTIUNA PERSONAS OCUPABAN EL APARATO El aparato siniestrado conducía 21 personas, entre tripulantes y pasajeros. Iban con el ministro de Trabajo el secretario general técnico del Ministerio, don Alfredo Santos Blanco; el director general del Instituto Social de la Marina, don Vicente Rodríguez Casado; el secretario general del mismo organismo, don Andrés Mochales Ochando; el secretario de los Servicios públicos y delegado de Servicios del Departamento, el jefe del Gabinete de Prensa del Ministerio de Trabajo, don Ismael Medina. Resultaron ilesos varios redactores pertenecientes a periódicos de Madrid, que realizaban información del viaje del ministro, entre los cuales se hallaba José María Jiménez. Aguirre, de ABC. Todos resultaron ilesos. Entre los heridos leves, que ascendieron a once en total, se encuentran el director de la Televisión Española en Canarias, señor Lombardía, y el operador señor Valero. En medio de la oscuridad los pasajeros y tripulantes se vieron aislados en el campo. El primer vecino que halló el lugar del siniestro fue Alfonso Benítez, que, con un jeep de su propiedad, se aeereó a Hoya Núñez, con grave riesgo físico, ya que el terreno estaba impracticable para un vehículo. Cerca del avión recogió a MAMPARA DESPLAZAS DE ALUMINIO T PIEKIMEIO bustible llenó el ambiente y contribuyó a la localización del aparato siniestrado. Debido a las circunstancias en que se produjo el accidente, no se tuvo conocimiento del mismo hasta transcurrido algún tiempo. El propio ministro de Trabajo detuvo el vehículo que le conducía, ante rLAPALI 1 La Laguna í 9 Rodeos. O Tenerife eropuerto La Esper Sta. Cnii la pareja de la Guardia Civil, en la carretera de La Esperanza, y le dio la trágica noticia para que hicieran prestar todos los auxilios posibles con la máxima rapidez. Desde el primer momento acudieron al lugar del accidente el capitán general de Canarias, gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, alcaides de Tenerife y La Laguna y el ministro de Hacienda, señor Navarro Rubio. Los primeros auxilios a los heridos fueron prestados directamente por el gobernador civil, en su calidad de médico cirujano. UN RUIDO EXTRAÑO EN UN MOTOR Alguno cíe los ocupantes del avión ha declarado que cuando en la parte delantera de la cabina apareció el letrero luminoso que invitaba a ponerse los cinturones, ante la inminencia del aterrizaje, se advertía algo extraño en el ruido producido por el motor izquierdo del aparato. Como se sabía que había bastante niebla, esto produjo cierta inquietud. De pronto se produjo un estrépito tremendo. El avión se Inclinó hacia la izquierda y quedó inmóvil después de aquel ruido ensordecedor. La luz se había apagado. Fueron unos segundos terribles. En la sombra, unos a otros, los supervivientes se recomendaban calma, tratando de salir entre los restos del aparato. Y la puerta estaba abierta. ¿Quién la había abierto? Ninguno lo recordaría después. Quizá el tremendo golpe desgajó esa puerta, por la que saldrían los supervivientes en unos segundos. Todos pensamos que nos había llegado la hora de la muerte. Al salir, recuperándose, trataron de auxiliarse los ftue pudieron. Dominar los nervios en esos momentos era muy difícil, pero aún así lo consiguieron. La noche era muy oscura. A un metro de distancia no se veía A gritos se fueron identificando y emprendieron la tarea terrible de hallar a las víctimas. ¿Cuánto tiempo transcurrió hasta la llegada de los primeros auxilios? Quizá pasaron veinte minutos. Gentes del pueblo de La Esperanza se acercaron. Llegó una camioneta. Empezó el transporte de heridos, en un ambiente de auténtica pesadilla. Al parecer, el accidente fií produjo cuando el piloto del avión siniestrado confundió las luces del pueblo de La Esperanza con las Icses de situación tlel aeropuerto de Los Rodeos. La niebla, en esos momentos, era intensa y el viento bastante fnerte. Se dio la circunstancia de que el aparato, al caer, chocó primero con una de las alas contra la tierra, lo que evitó nue se lanzara de frente, lo que hubiera sido una verdadera catástrofe. Los cadáveres del comandante ¡piloto ñon Eduardo Romero Baltasar, capitán püoío don Manuel López Pascual, sargento primero D. Juan de Pablos Fernández y del sargento I Saturnino Ignacio Ivccuano Aisla de humedad U salpicaduras, decorando su cuarto de baño adaptable a todas formas de bañera Distribuidor exclusivo: INNOVACIÓN S i Bárbara de Braganza, 8 Tel. 222 8211 MADRIO- 4 COMPRO. LETRAS vencimientos hasta doce meses. Teléfono 248 83 63