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ABC. DOMINGO 9 DE FEBRERO DE 19 S 4. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 56. ABC EDITORIAL PRENSA ESPAÑOLA Oepésito legal: M 18- US 8 REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: SERRANO, SI. MADRID APARTADO MJHEBO 43- TELEFONO 225 11 10 SI EN 1833 HUBIERA EXISTIDO LA LEY SÁLICA Durante casi un siglo y medio los carlistas han venido defendiendo con tenacidad y lealtad ejenvplares una ideología católica y tradicional enraizada en lo mejor del alvna nacional española. El drama del carlismo fue la muerte de don Alfonso Carlos en 1936 sin dejar sucesión directa de varón. Los carlistas entonces se encontraron en la necesidad de buscar el sucesor legitimo según la Ley Sálica, La solución de este espinoso problema ha sido la que vamos a exponer a continuación. Vaya por delante que para nosotros la razón hereditaria en 1833 la tenia Isabel II, puesto que históri- camente se puede probar con el máximo rigor que la Ley Sálica o Autoacordado de 1713 había sido derogada. Pero vamos a suponer, según la afirmación carlista, que en 1833 existía la Ley Sálica. Entonces la Corona española no hubiera pasado a Isabel II, sino al hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro, al que los carlistas llaman Carlos V. A Carlos María Isidro le sucedió su hijo Carlos VI) muerto sin sucesión; a éste, su hermano Juan, a quien los carlistas no reconocieron por ser un principe liberal que acató la línea isabelina. De manera que los derechos pasaron al hijo de Juan, el gran Carlos (VII) un hombre extraordinario. A Carlos (VII) le sucedió su hijo Jaime (III) que murió sin sucesión. Al morir Jaime (III) sin sucesión y no tener Carlos (VII) más hijos varones, los derechos carlistas pasaron al hermano de Carlos VII) don Alfonso Carlos, que era un anciano sin hijos. Al morir en 1936 don Alfonso Carlos sin sucesión, con lo que quedaba agotada la rama carlista en línea de varón, dejó en su testamento corno Regente a don Javier de Barbón Parma para que procediera a entregar los derechos como sucesor de la rqjna carlista al príncipe que reuniera la legitimidad de origen y la de ejercicio. Naturalmente, extinguida la línea carPríncipes de Parma perdieron su corona; título inferior al de Duque reinante. El último de éstos era Don Roberto, muerto en 1907; y si él np fue Infante, menos podía serlo su primogénito. Enrique Mana, quien jamás recibió tal tratamiento. Así lo certifica el Gotha desde 1907 a 1941, en que dejó de publicarse. Y ya que 1 la Casa de Parma nos referimos, bueno será añadir que, según el orden de primogenitura- -cardinal en la Monarquía hereditaria- la sucesión del Duque Roberto (bisabuelo del actual Don Hugo de Borbón Parma) correspondía: primero al mencionado Enrique María, y luego, a los Príncipes José María, Elias- -actual Duque de Parma y jefe de la Casa- a los dos hijos de éste- -Carlos Luis y Roberto Raniero- al Príncipe Sixto, y en séptimo lugar a Don Javier (padre del prometido de la Princesa Irene de Holanda) No faltará quien objete que las normas a que nos hemos referido son anacrónicas y carecen, por consiguiente, de valor actual. A ello ha replicado uno de los más insignes juristas contemporáneos que, aunque para juzgar del valor relativo de las instituciones política- es necesario, lista en don Alfonso Carlos, los derechos, según la Ley Sálica, pasaban al hermano de Carlos María Isidro, brimer titular de la rama tradicionalista, es decir, a don Francisco de Paula, cuyo hijo primogénito, don Francisco de Asís, casó con Isabel II, teniendo como sucesores directos por línea de varón a Alfonso XII, Alfonso XIII y don Juan de Borbón, Conde de Barcelona. Los derechos carlistas, naturalmente, no han recaído en la línea alfonsina a través de Isabel II, sino a través de Francisco de Asís. Después de casi ciento cincuenta años la Providencia reunía ambas ramas dinásticas, resohñendo un pleito sucesorio que ensangrentó a la nación en tres guerras civiles. El día 20 de diciembre de 1957 se celebró un acto en Estoril en el cual los representantes más cualificados de la rama carlista reconocieron que los derechos de su línea dinástica habían recaído en la persona de don Juan de Borbón, Conde de Barcelona. Entre los asistentes a aquel acto trascendental se encontraban las más destacadas personalidades políticas del tradicionalismo: el descendiente del general Zumalacárrequi; el conde Rodezno; el descendiente del general Lerga: los ex diputados tradicionalistas don Luis Arellano y don Jesús Elizalde, por Navarra; el conde Riocaiado, por la Rioja; don José María Comín y don José Contreras, de gran ascendencia carlista en Zaragoza y Granada, respectivamente; el conde de Melgar, último secretario de don Jaime (III) el conde de la Florida, el marqués de Alabida don Rafael Olasábal, don José María Arauz de Robles, ex miembro de la Junta Nacional Tradicionalista nombrado por don Javier de Borbón Parma; don Lucas María Oriol, don Enrique Gómes- Com s, el conde de Urquijo, etc. etc. Venturosamente, el pleito dinástico que se inició en 1833 quedado resuelto en la actualidad. efectivamente, tener en cuenta la evolución histórica, esto no basta: porque hay en las instituciones una lógica formal de las ideas sobre que reposan, y existen en ellas, múltiples elementos de forma que responden perennemente a las razones que las justifican. INFANTES DE ESPAÑA En el número de A B C del 11 de octubre de 1962 se publicó un editorial titulado Infantes de España y que decía lo siguiente: Infantes- -se lee en Las Partidas- -llaman en España a los fijos de los Reyes. En el reinado de Juan I, al Infante heredero del Rey de Castilla se le dio el título de Príncipe de Asturias, y sólo los restantes hijos del Monarca fueron llamados Infantes. No hay, pues, más Príncipes en España que el Príncipe heredero. Los demás corresponden a dinastías extranjeras. Por tanto, está claro que los demás miembros de la familia real no eran Infantes. No obstante, el titular de la Corona, de acuerdo con la Partida II, que asi lo autoriza, podía reconocer la dignidad de Infante a otros familiares. Algunos casos recientes ilustran esta excepción. Los hijos de la Infanta doña Eulalia, hermana de Alfonso XII- -don Luis y don Alfonso de Orleáns- fueron agraciados con el título de Infantes de España. El Príncipe don Fernando de Baviera, esposo de la Infanta doña María Teresa (hermana de Alfonso XIII) fue nombrado Infante de España, como más tarde también lo fueron- -pues no lo eran en su calidad de descendientes de Infantes- -sus hijos don Luis Alfonso y don José Eugenio. En la rama de Borbón- Sicilia, que precede, por cierto, a la de Borbón- Parma en el orden sucesorio, se otorgó, en 1801, el título de Infante al Príncipe don Carlos, que contrajo matrimonio ctín la hermana mayor de Alfonso XIII, doña María de las Mercedes. En la rama de Parma- -procedente del Infante Don Felipe, el más joven de los hijos de Felipe V- -se extinguió el derecho al título de Infante por ir a reinar en un Trono extranjero, como lo era el ducal parmesano. A lo sumo, pudo, por pura cortesía, darse el título de Infante al Jefe de tal rama, el día en que los La vejez prematura y la declinación orgánica, cuando no está justificada por una edad avanzada v o por enfermedades graves puede detenerse en la mayoría de ocasiones y por tanto no hay motivo para continuar sufriendo la pérdida del vigor y estar nervioso y deprimido. Existe un medicamento en forma de grageas Inofensivas y fáciies de tomar que está devolviendo la vitalidad a muchas personas. Actúa directamente sobre las glándulas y nervios y si Vd. lo toma notará que sus fuerzas se restauran y se siente lleno de vida y energía. Este nuevo vigorizador y restaurador, llamado VARKO, es usado por muchas personas en los Estados Unidos y ahora puede adquirirse aquí en las farmacias, VARKO conseguirá que Vd. se sienta lleno de vigor y energía con unos B En su completa renovación H fíe modelos, cientos de abrigos, g miles de vestidos marcados E a menos de la cuarta parte S JJ d su valor. H VENTA EN PELETERÍA Princesa, núm. 59. g S J B H MODAS SUAREZ g m cuantos años menos. (C. S. n. 17.991)