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ABC. MARTES 14 DE E N E R O DE 1984. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 53. DE LA ORQUESTA ESPECTÁCULOS PALOMOS BE ALFON; EN LA COMEDIA La situación jurídica presupuestaria de la Orquesta Nacional ha sido un verdadero leit motiv en esta sección desde el mismo día en que comenzó mi tarea en ella. Este verano, con motivo de la nueva reglamentación laboral y del pleito de la Orquesta de Bilbao, volví a referirme al tema, enlazándolo, precisamente, con la Orquesta Nacional. La vida musical madrileña es lo suficientemente apasionada y pequeña para lo que buscado como secreto lo sea a voces: así ha ocurrido con las reuniones de la Orquesta Nacional en estos días. Hay una tremenda desproporción entre la calidad social del público de los conciertos de la Nacional y el cachet de los directores por una parte y el sueldo, como sueldo semejante a jornal ínfimo, de los profesores. A esta desproporción tan injusta, tan cercana al absurdo, se une otra: los profesores de la Orquesta Nacional, que deben alternar sus tareas en ella con otros menesteres musicales que se aglomeran para la fatiga y para la rutina, sin son concertinos no pueden actuar en las otras orquestas madrileñas- -que tocan casi siempre cuando la Nacional no actúa- pero sí pueden, en cambio, tocar en una sala de fiestas o en un teatro de revista. Insisto en que no se trata sólo de un problema presupuestario, sino de éste en tanto en cuanto signo de un grave y general problema: el de la consideración social, humana, profesional del profesor de orquesta. Son muchos años de eludir o de renquear con el problema, es la ausencia de una política musical unitaria y la falta también de una legislación al día; es, además, un problama que afecta a toda la vida musical, pues absurdo resulta también que la situación presupuestaria de un Conservatorio provincial o municipal sea claramente superior a la de los Conservatorios del Estado. Se trata de elaborar jurídicamente el difícil, pero real concepto de artista funcionario Las gestiones de la Orquesta Nacional y de su maestro titular en directo diálogo con el ministro, parece que llevan buen camino, y nos alegramos ás ello y mucho más si con este motivo se replantea desde el fondo el problema de la vida sinfónica española. -Hay que oir a los auténticos estudiantes de música en el Conservatorio, a los llenos de vocación, a los alumnos de composición o- a los pertenecientes a los últimos cursos instrumentales o de canto para conocer el drama que supone una tal desproporción entre lo que la llamada voeacional exige y lo que se presenta como calida profesional. Hago público el resultado de una encuesta amistosa y real que me llenó de amargura: raro es el profesor de la Orquesta Nacional que desee, de verdad, ver al hijo como heredero de su atril de profesor. Faro tocio esto, tan amargo, no ss nota a la hora del concierto y cuando la batuta merece la pena la orquesta se entrega de lleno olvidándose de nóminas, de sentencias del Supremo quedes fueron favarafcües, de toao: es es un título no- conferido ni firmado y es esa el tíxui lo más notole y el qus nos obliga BÍ cariño y a la defensa. -P. Federico SOPEÑA. Carlos Muñoz, José Luis López Vázquez, Gracita Morales, Gemma Cuervo y Carmen Carbonell, intérpretes de Los Palomos estrenada en el teatro de la Comedia. Teatro- Comedia. Título: Los bulosas sin más intención que hacer reír. palomos Autor: Alfonso Paso. No quiere decirse que esta verii- jue- -la Decorador: Martín Zcrolo. Direcdel humor- -sea inferior a su contraria. tor: José Luis Lopes Vázquez. Lo que quiere decirse es que la risa así Pi incipales intérpretes: Gracita es una emoción de índole pasiva, casi puMorales, José Luis López Vázramente física. No creo que nadie pueda quez, Carmen Carbonell, Gemma contar con pormenores esía comedia. Se Cuervo, Carlos Muñoz y José Matrata de un apante inicia! de saínete enría Prada. trañable- -el empleado que va con su esIntriga hábil, mucha ligereza, intención posa a cenar a casa del jefe- acelerado popular, comicidad muy gruesa. Los pa- después por una copiosísima rociada de lomos es una catarata de situaciones fahamor negro. Los palomos tienen en la primera mitad del acto primero una cierta interioridad. Conocemos sas objetivos modestos y simpáticos, sus carencias y sus ilusiones. Pero muy pronto esta interioridad se pierde y sólo queda, la ajetreada fachada da los dos personajes. Lástima. Alfonso Paso sólo ha deseado hacer reír. Bien. Hay que reírse Con Los palomos 11 Los efectos probados en Viial- Aza, los do RECITAL POÉTICO Enrique Jardiel, los de Pedro Muñoz Seca y los del propio Alfonso Paso se congregan aquí, uno tras otro, como en un gigantesco eollage Los muertos cambian de sitio, los personajes resbalan y se caen una y otra vez, se sientan sobre unos pastelillos, se riegan, se destrozan unos a otros. Los tontos resultan más listos que los listos oficiales. Todo es voltaico, veloz y bárbaro. No falta nada. El diálogo- -ingenioso y observador en las escenas primeras- -se adelgaza después, muy fvns onalmente, para servir el ajetreo de la obra. PIUM, 11- Metano 23184 67 Los palomos es un batiburrillo de carcajadas irreflexivas. No tienen ningún contenido literario. El autor ha evaporado toda posibilidad de ser creído. La comedia está construida, dialogada a martillazos. ¡Qué curioso fenómeno el de (Gracita Morales! Actriz de presencia escénica muy singjjlar, conquista inmediatamente la simpatía y hace reír diga lo que diga. Su aso ciacáón con José Luis López Vázquez- -muy buen director de la comedía- -pone en pie ES 17: I I iwjiJdi una pareja de aspecto mesocrático, popular, con nmeho gancíio con tonos, acESTRENO titudes y posiciones ante las cosas pie recuerdan esa sorprendente ternura da los personajes infortunados de Antonio Mingóte. Toáo el reparto sirve con fe a la comedia- -Gemma Cuervo, guapa; Carmen de Ben Hecht y Mac Aríliup Carbonell, que consigue crear un tipo Aáapíssién esijaÉoIa: H sardo Carlos y vtñoz, Fraila, Povedano- poro Gracita Morales y José Luis López Vázquez En Js saeitaje al fcaten todos los records de la eficacia. STfTIITO f F S V Á K T F Quisa sa coraje merezca empresas die más altura, pero su coraje está ahí ína javJíaeJsnñS El deco- raá r 7 s K i n ZCTSIU, era mnv m