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lleno de una honda y tremenda epopeya, ¡de un dramatismo más puro. El cohete salta al aire. La ciudad se iba encendido. La amanecida sigue como es. tacionada. breve y gris. 3. segundo cohete dice textualmente que todos los toros están en la calle. Ya queda poco que contar, X os hombres corren; y dicen, piadosas lenguas, que San Fermín pone el resto. l a copliUa lo ha certificado muchas veces: Y San, Fermín que todo lo vé, te protegerá, te protegerá... ¡Qué así sea, señor! tm. RITO; CAFE Y CHOTEROS 3 encierro ha terminado. De la plaza de toros las gentes salen en un grupo denso, nutrido. Él día se está abriendo casi de par en par. Pero queda el poso de? noche y de la madrugada. Queda el sueño. Queda el misterio. En San Fermín apenas si se duerme. Ks un misterio éste que el santo debe de arreglar de alguna forma. Uno, la verdad, no gabe cómo. Pero es así En la plassa del Castillo las gentes se van deteniendo, como en una hermosa concentración de masas. ¿Café? Por supuesto. Y que no falte el churro madrugador. 151 churro tierno, el elemento que va pegado a la mañanita ds encierro. Los cafés están llenos, los veladores están ya hasta el tope. Quizá sea desde aquí donde mejor pueda; el caminante hacer recuento, estrujar el morral de las ideas, captar de una forma más redonda el ambiente todo. Luminoso y cordial de la amanecida. Del encierro pamplonés hablaron en SJI día Sassóne y Manolete. Éste último al ver desde el balcón de su hotel a la mocina pamplónica desperdigada sobre la Estafeta gritó: Josú, josú! Y se metió en la cálida penumbra de la habitación. Estaba emocionado. ¡No era para menos! Felipe Sassone dijo de la fiesta que los mozos de Pamplona habían conseguido crear una teoría nueva, hermosa y flamante de la lucha entre el hombre y el toro. Para los xnenos avisados, la copla, popular- -inflexible y rotunda- -ipone muchas cosas más: JES que quiera ver valientes jugarse la vida en broma que venga por San Fermín al encierro de Pamplona. Y que luego se siente en un velador cualquiera de la plaza del Castillo, mientras te ciudad, termina de estirar por los cuatro costados. Que pida un café bien caliente con el churro tradicional, crujiente y aceitoso. La fiesta se inicia así, mientras la música crea un eco múltiple en todos los rincones ie la ciudad. Pero el morral del caminante es tan largo y tan prolijo a 1 hora del recuento- que todo queda corto. ¿Café? Los mozos de Pamplona desafian al toro que se ha quedado solo, separado ae sus compañeros. Emoción bajo la madrugada. (Foto Archivo Ministerio Información y Turismo, fuerza de ver el paseo de gente de un lado a otro en este intervalo de la fiesta, en este- descanso mínimo, uno recuerda lejanamente aquella figura 3 e gigante, ancho de espaldas, con él gesto tierno y picaro a la ve %l a melena corta y revuelta rubia. Fue uno de los hombres que más profundamente se enamoró de los Sanfermines. Y él que llegando desde muy lejos, más pronto los supo entender. (Yo propondría una asignatura para el turista llamada segura comprensión de San Fermín Pero no me van a hacer caso, y esto es lo malo) Aquel tipo grande y duro se llamaba Erhest. En el tremendo ipaisáje de su literatura lo llamaban Hemingway. ü n día llegó a Pamplona como todos estos turistas que ahora- -en la, mañanita brumosa, después del encierro- -pasean entre los veladores y las terrazas úe la Plaisa del Castillo. Muy pronto se enamoró de la fiesta, del pateo emocionado y hermoso de la mocina en mañana de encierro, dé- Estafeta, de apuro y dé tragedia limpia. T siempre fue muy fiel a la cita anual. Brindarle un trecho de carrera en esta mañana de encierro ha podido ser quizá él mejor recuerdo a su figura de gigante desaparecido. Mientras se apaga el recuerdo, ha asomado en la plaza el estrépito maravillóse de esta alegría fabulosa que se llama charanga Una peña ha puesto sobre la mañana bien templada, el ruido nuevo de la canción y el aviso hecho esperanza radiante de siete días al mismo son. ¡Para que luego la gente no quiera atender á razones con lo de los milagros de San Fermín! José María SAN JUAN Repetiremos para seguir echándole gracia a la mañana Sanferminera, recién estrenada. Limpia, US OESCANSO CQN RECUERDOS Por los soportales dé la píaza del Castillo pasan y repasan turistas de caminar largo y asustado. Hombres del país, tratantes de ganado, señoritos con el paquete tíe churros a punto de untarles el traje todo. Moseoíf de la tierra- -blanco y rojo- éns, ayando ia- copla, última. A fuerza- de recordar, a