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UNA CARTA INÉDITA DE CÁNOVAS BEL CASTILLO SOY OTÍONISTB 0 HACIENDA CESANTE QUE NO TIENE PARA HACER UN PEQUEÑO VIÁJEESTE VERANO... Don Jacobo Espinosa de los Monteros y Cutlflas, IV barón del Solar d Espinosa, padre dé Conchita Espinosa de los Monteros, Fragmento de Ja- carta 1860. El día 20 de octubre, don Antonio Cánovas del Castillo contrae matrimonio con María de la Concepción Espinosa de los Monteros y Rodrigo de Villamayor. Tenía Conchita veinte anos de edad; Cánovas, treinta y dos. Hija del barón del Solar de Espinosa, don Jacobo Espinosa de los Monteros y Cutillas (1) había nacido en Jumttla (Murcia) y solía pasar temporadas en la Corte. En una de ellas conoció a Cánovas. De Conchita Solar de Espinosa no conserva la familia fotografía o retrato alguno. Se sabe uor tradición, pronta siempre a aureolarlo todo, que Conchita era alta, guapa, sencilla... 601 El día 3 de septiembre, Conchiti Espinosa de los Monteros, de Cánovas del Castillo, fallece. No han valido de nada los cuidados que su marido le prodigara. Pero, las circunstancias contribuyeron a que la pena, lógica, de don Antonio se viese mitigada. En esas fechas, a la sazón, fue propuesto para su ingreso en la Real Academia; la política le absorbía tiempo y, por ende, lugar para el dolor. Ministro de Ultramar, eran muchas las preocupaciones que la situación y vida de las colonias le proporcionaban. Y por si esto no era suficiente, también desempeñó la cartera de Hacienda durante algunos meses. Luego, al año siguiente, el 22 de junio. Ja revuelta que al grito de ¡Viva Prim! estalló en Madrid. ODonneli la sofocó, enérgico, pero no tanto que la Reina no le destituyera. Y tras la caída de O Donnell, la vuelta de Narváez y los suyos al Poder. El, el 10 de julio de 1866. Al día siguiente. Cánovas, que ya no es ministro, escribe al que fue su suegro una larga carta. lias veleidades de la suerte le han alejado del Poder. Narváez y su gente no harán nada, sino acabar de embrollar el pa Cuenta Cánovas al barón del Solar sus proyectos, frustrados ahora, respecto a América. Doscientos millones de economías un empréstito a ¡América entre los mismos españoles un aumento moderado a las contribuciones He ahí sus planes para salvar la Hacienda. Pero para ello necesitaba decapitar a la mitad de los empleados, a los unos por economías, a los otros por inmorales, me iba a ¡hacer de dos o tres mil enemigos, y a matarme trabajando por servir a la patria que no paga muy bien ciertamente Con un verismo extraordinario. Cánovas ve cuanto se le avecinaba. Gracias, pues, a Bies que me deja descansar un poco. La última parte de la carta es de tono íntimo y familiar, amistoso. Hasta ahora las cuentas que Cánovas tenía pendientes con el barón a raíz de la muerte de Conchita, así seguían, pendientes, porque lo mismo me daba una cosa que otra, viviendo como vivía con mi paga, aunque sin ahorrar nada Pero ahora, al tener que dejar las dos carteras ministeriales, la de Ultramar y la de Hacienda, su situación es delicada. He aquí sus ¡palabras, sensacionales: Por de pronto soy un ministro de Hacienda cesante que no tiene para hacer un pequeño viaje este verano, que necesito hacer por mil motivos, sobre todo si viene como es probable el cólera, ya que no tengo el deber de esperarlo. Y ante la falta de dinero y la perspectiva colérica, Cánovas del Castillo suplica al que fuera su suegro unos miles de reales. Supongo- -termina Cánovas- que tomarás esto como es, que te considero siempre, si no como padre político, desgraciadamente, como hermano o como lo que quieras. Palabras, actitud, ejemplares de un hombre que lo dio todo, incluso la vida, por la Patria, que no paga muy bien ciertamente Eugenio ESPINOSA EE LOS MONTEROS Y ORTEGA (1) El padre de don Jacobo Espinosa de los Monteros y Cutillas se llamó jtambl n Jacobo y no Agustín, como hace constar ti ilustre historiador don Melchor Fernandez Almagro en su magnífica obra Cánovas, su vida, y su política página 138, nota 24, Madrid, 1951.