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A B C. D O M I N G O 10 1 JE F E B R E R O BE 1 S 63. EDICIÓN DE XAlVIAÑANAf PAG. 62 pinos, las clásicas isbas rusas o, casitas ru- sus compañeros. Esta última sección era, des- lado a otro. Pensé que estaba, borracho y, rales, muy aisladas entre sí para evitar los de un punto de vista de organización de la como no me gusta el valor Domeeq le agariesgos de incendio. Constan de una sola ha- defensa, la más delicada, pues flanqueaba la rré por los hombros dispuesto acastigarle. Al bitación- comedor, donde duerme en el suelo línea d ferrocarril Moscú- Leningrado, obje- volverle comprendí mi error. Tenía la cara toda la familia, y imá cocina con estufa, don- tivo dfi extraordinario valor para los atacan- brutalmente desfigurada por la onda explode se reúnen por las tardes. Carecen de ser- tes no sólo, por, ser- lo que era, sino por estar siva de un proyectil, y los ojos- ciegós- vicios higiénicos y agua corriente. Las fun- elevada sobre el nivel del suelo unos seis Herios de sangre. ¡A evacuarte! -le ordené- ¡De prisa! ciones fisiológicas se realizan en la cuadra metfo 3, dominando la totalidad de mi compaentre los animales, engordando así el estiér- ñía. La del capitán Huidobro y la mía enla- -No, mi capitán. Que si no veo, palpo (col. Digo, que esto era antes en la paz, pues zaban precisamente en esta línea de ferro- todavía... carril. Para evitar qué los enemigos alcanY eíiarbolaba un machete en la mano. ahora estaban vacías. Lo mandé evacuar, no sin que protestara y Aunque teníamos cuatro o cinco isbas en- zaran este objetivo establecí mi puesto de tremezcladas con los bunkers de la com- mando en la sección del alférez Castillo. In- hasta intentara desobedecerme. Pensé arrespañía, ni siquiera nosotros las utilizábamos, formé de ello al comandante y solicité se nie tarle por su desobediencia y pedir un premio pues eran un blanco demasiado inocente para enviarán granadas de mano y minas contra- para su arrojo. Se llama Lorenzo Araujo. carros. El comandante, a gú vez, las solicitó el enemigo. EL ALFÉREZ CASTILLO leí regimiento, y a lo largo de la noche me LA POSICIÓN lina compañía enemiga se lanzó entonces fue llegando cuanto había pedido. De un lado, Aquella noche- ¡del 9 al 10 dé febrero de as granadas, anunciándome que en otro en- al asalto en sentido diagonal frente a nos 1943, última noche de mi libertad- -recorrí ip llegarían los detonadores. De otro lado otros, dirigiéndose hacia la línea de ferrocatoda la posición. Antes de; hacerlo me guar- 3 Íen minas contracarros, aunque sin fulminan- rril, que quedaba a mi derecha. Yo tenía insdé una bomba de mano ea el bolsillo por si tes, pues éstos vendrían aparte. Sin embargo, trucciones de lanzar un cohete rojo cuando precisara el apoyo da íii fulminantes ni detonadores, por iínpedirto surgían sorpresas en el nuestra artillería: Deseguramente el principio de la batalla, llep a s e o nocturno. Én bía lanzarlo precisagaron a mi poder. Tuve, pues, que limitarme mi sector, el frente era a mis propios medios en minas y granadas. mente en la dirección continuo. Quiero de- en qué necesitara el cir que estaba marcado por una trinchera É L A M A N E C E R refuerzo artillero. Pude real, abierta a lo larhacerlo en esta ocasión Llegó la madrugada, y tuve hambre. Sorbí go de centenares de kiy; sin embargo, no lo el jugo de un limón y m guardé varios más lómetros sin solución hice, en primer lugar, n el bolsillo. Ya han pasado años desde ende continuidad. A mi l or no distraer nuestonces y aún pasarán los de mi vida entera batallón- -el número 2 N del regimiento 262- -in que pueda horrarse de mi memoria, mien- tras escasísimas piezas, y, en segundo térmile correspondía un frente de cinco kilóme- tras viva, aquel amanecer. El silencio- -una no, por tener la esperanza de po. der machacar tros, distribuido entre tres compañías. A mi vez concluidos! los primeros preparativos- por mí mismo, esta primera oleada de atarderecha estaba situada lá que mandaba el ca- ra total. La vida toda del campamento estaba eantes. efecto, pitán Huidobro (muerto en esta operación) paralizada. Los soldados, ignorantes de cuan- defendíaY, en, sección, el alférez Castillo, que esta dio buena cuenta de y a mi izquierda la que mandaba el capitán to iba a ocurrir, dormían. Sólo el frío estaba Iglesias (muerto en esta operación) Detrás presente, como un testigo corpóreo, vivo. Hu- la compañía enemiga, dejándola aniquilada de mí, y a unos 500 metros, el comandante medecer los labios con- la lengua equivalía a entre él punto de salida y la línea de ferro. de mi batallón, don José Payeras Alcina sentir el hielo apretándose, quebrándose con- carril. Por medio de Alonso Orozco- Miranda, en (muerto en está operación) teñía establecido tra la piel. Y empezó a clarear. Los amanecesu puesto de mandó. A la. extrema izquierda res son largos en Rusia, como si a la luz misión de enlace- -que en nuestro vocabulade mi compañía estaba la sección que man- le costará trabajo eflipnjar la noche, pero rio llamábamos soldadograma -yo había endaba, a mis órdenes, el alférez Santandréú aquél parecía más largo que ninguno. Prime- viado al comandante el siguiente parte: La (muerto en esta operación) en el centro, la ro se dibujaron, como manchas borrosas de compañía, bien, aunque muy castigada. En este que mandaba el alférez Céspedes (muerto en tinta, los pinos a nuestra espalda y el terra- momento (8,30) el enemigó se dirige hacia la ésta operación) y a la extrema derecha la plén del ferrocarril a la, derecha. Más tarde vía, pretendiendo envolver, probablemente, que mandaba el alférez Castillo, que horas el pozo de, la trinchera, culebreando en la mi tercera sección, en la que yo accidentaldespués hubiera preferido, morir como todos nieve, y delante de ella, a 25 metros, las mente, he establecido mi puesto de manáo. alambradas con los escuchas cuerpo a tierra, confundidos con él suelo por su camuflaje blanco; Todo estaba quieto. La quietud era la acción agazapada: el tigre inmóvil listo para saltar. Y saltó. LOS MARTILLOS Y LAS AVELLANAS A las siete comenzó la preparación artilleiü fufidás ra. Doscientas baterías- 800 piezas- -sobre un sector de 10 kilómetros machacaron la positi ción como los harían 800 martillos sobre una mesa cuajada de avellanas. A las siete y diez la trinchera había desaparecido, el puesto de Efl- aa completo renovación de jf mando volado; el teléfono que me unía al modelos. comandante, cortado, 151 ruido era tan, ensor! v Vestidos estampados y decedor que en medio de aquel estruendo el lisos, 195- ptas. estallido de una bomba de mano no sonaba í ¡NTA EL LUNES, U DE más íuerte que el chasquido que produce FEBRERO, en quebrar una nuez. Era un sonido continuo, Peletería MODAS SUARIZ sin lugar a separar un estampido de otro. La luz de las explosiones era cegadora. Pero, PRINCESA, 50 aunque no lo fuera, la vista no. alcanzaba a Sonssjsás cinco palmos: tal era el espesor de la niebla formada por el hielo triturado, la tierra pulverizada, los pinos ardiendo y las armas rotas. El olor a pólvora sé agarraba como difteria FI SOS CÉNTRICOS a la garganta y hacía insoportable la respiración. Los soldados habían aprendido bien la con conocimientos en mátenla ticas lección i f, la víspera, y, deshechos los bnnMagnífica construcción, necesita importante empresa para siís kera y hundida la trinchera, s pegaban a Varios, tipos. ascensor subida y bajada, gas, calefacción; porTALLERES de irispéccíóri. la fierra en los propios cráteres, abiertos por tal, y. escalera mármol, etc. Desde 250.0O0 los. obuses, esperando él momento de saltar. menos hipoteca. Amplias- -facilidades 4 e Escribir al núm, 30, Hora y inedia deipúés, ol enemigo alargó pago a convenir. Calle- Cácérés, 44- 46- 48, Apartado 40- Madrid. y Embajadores, Í 24 triplicado. el tiro, para permitir a snsr tropas lanzarse Informes. Fínica, inciuso festivos sobré nosotros. Sin pérdida de tiempo ordené emplazar Jas arnjas automáticas, y no ya en los dispositivos de defensa, totalmente destruidos, sino a la boca de los embudos abierCon posible diyisióri en dos de 165 m: tos en la tierra. De los huecos, como topos, Necesita taquimecanógrafa e n español y empegaron a salir los muchachos. A uno dey 250 in. 2. Facilidades de pago, francés, inútil sin experienjcia. Presentarse ABTAOj n. 9 (csqmuíiGrauacjsiy 37) ellos l s j i de espaldas, jlttuiboü de unde 4 a 7 e n General ajotej 15, 6. flh wmmOÜtó Üt mm m iitfSI g SÍÍ Lili Equilibran KMlJrr ññw igl Ipi SEÑORITAS