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ABC. MIÉRCOLES 9 DE E N E E O DE 1963. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 32 te, es así: en los. regímenes presidencialistas se puede sostener durante toda la duración del mandato un Gobierno, a pesar de la hostilidad de la mayoría de la Cámara. Hay, pues, que partir de la base de que el presidencialismo es una democracia de segundo grado, una democracia en la cual sólo se consulta al pueblo cada tres, cuatro o cinco años, e incluso se le puede ignorar totalmente durante los interregnos. Y la consulta periódica no se refiere a los detalles concretos de la acción de gobierno, sino simplemente al nombre del presidente. Equivale a reducir la voluntad general casi a su mínima expresión. Aceptar el presidencialismo es, en definitiva, renunciar a los dogmas más puros del demoliberalismo. Pero esto es precisamente lo que han hecho los Estados Unidos en el comienzo de su historia, y, recientemente, algunos grandes pueblos, como Francia y Brasil. Y no pocos de los parlamentarismos subsistentes sólo lo son en teoría, porque en la práctica los usos establecidos han llegado a crear situaciones pseudopresidencialistas. ¿Por qué esta evolución que acusa una crisis cierta e irreversible de los principios demoliberales? Hay razones doctrinales numerosísimas. La primera y principal es que, de hecho, la llamada voluntad general o popular es irrepresentable. Pero no son los argumentos especulativos los que han impresionado a los censos electorales. Es t estentóreo fracaso de muchísimos parlamentarismos el que ha llevado a los pueblos a retornar a fórmulas que, en no pequeña medida, recuerdan a las del antiguo régimen. Las Repúblicas parlamentarias crean una inestabilidad gubernamental tan grave que a veces, como ocurrió con la IV República francesa, amenazan seriamente la existencia misma de la nación. La duración de los Gabinetes se hace brevísima y toda la actividad parlamentaria se reduce a una interminable serie de intrigas para hacer y deshacer Gobiernos. La eficacia del demoliberalismo puro está en entredicho. En términos demoliberales, las Repúblicas presidencialistas son un mal menor, una transacción con el absolutismo. En términos del pensamiento político tradicional, los presidencialismos son también un mal menor, aquel al que tienen que recurrir los pueblos que, por razones históricas o estructurales, no son capaces de dotarse a sí mismos de una monarquía hereditaria. ABC EDITORIAL PEENSA ESPAÑOLA DeptsKo legal: M 13- 1958 REDACCIÓN í ADMINISTBACION: SERRANO. 61. MADRID APARTADO NUMERO 43 TELÉFONO 235 11 10 PRESIDENCIALISMO El pueblo brasileño, convocado a referéndum nacional en un momento verdaderamente crítico, a causa de la inflación, ha votado por el presidencialismo. Desde la caída del Imperio, el país se había gobernado según constituciones presidencialistas, la primera, de 24 de febrero de 1891; la vigente- -que era la quinta republicana- dé 18 de septiembre de 1 S 46. Pero a raíz de la inesperada dimisión de Quadros se aprobó una enmienda que establecía provisionalmente el régimen parlamentario. Esta enmienda es la que acaba de ser anulada por una excepcional mayoría de los votantes. El hecho es algo más que una anécdota importante de la vida brasileña; es todo un símbolo de la evolución de las formas de Gobierno. Los pueblos de Hispanoamérica arrastran en su historia política el peso de nuestras Cortes de Cádiz y el mimetismo de nuestra Constitución de 1812. Por eso han sido parlamentaristas, con algunas excepciones, como las de Brasil y Uruguay. La poca viabilidad del sistema parlamentario ha convertido la trayectoria de gran parte de las Repúblicas fraternas en una serie encadenada de revoluciones y cuartelazos. Y España tampoco fue una excepción. El dilema es muy importante. Las democracias parlamentaristas, que son las que responden dé una manera más fiel a los principios rusonianos y a los de la Revolución francesa, son Estados en los que el Poder ejecutivo, es decir, el primer ministro, está subordinado al Poder legislativo, o sea, a la Cámara. El jefe del Gabinete, para poder permanecer en su puesto, necesita contar con la confianza de la mayoría del Parlamento. Todo su Gobierno depende, pues, constantemente de un voto de censura parlamentario que provocaría la crisis. Los regímenes presidencialistas, que son una fórmula de compromiso entre las monarquías electivas y la democracia pura, son Estados en los que el Poder ejecutivo lo asume el propio presidente, quien designa libremente a sus ministros y no depende del voto favorable de la Cámara. Es cierto que el presidente no tiene más que el Poder ejecutivo, ya que el legislativo corresponde a la Asamblea de Diputados. Pero es frecuente, como ocurre en los Estados Unidos, que además de distintas clases de vetos contra la acción legisladora del Congreso, tenga el presidente facultades para promulgar normas con carácter de ley. Esto es lo que hace decir a la mayor parte de los tratadistas que. el presidente- -son palabras de Friedrich- -tiene más poderes que ningún monarca constitucional Para los demoliberales dogmáticos, el presidencialismo es una herejía, porque no subordina el ejercicio del Poder a la voluntad soberana del pueblo, manifestada en cada momento a través de sus representantes, es decir, a través de la mayoría parlamentaria. Y, efectivamen- Según el akaMe de Lueíion, a ¡principios de 1: 96 S podía ser inaugurado el túnel traspirenaico qus unirá Toulouse con Zaragoza a través del macizo de la Glére, entre Luehon y Benasque (España) El proyecto de ley para hacer ¡realidad esta obra podría ser presentado a la Asamblea francesa en la primavera próxima. Los cuarenta millones de francos nuevos en que est- á inicialnasnte presupuestada la obra se amortizarían por la percepción de un dere- ciho de peaje. Esta noticia, -difundida por Sud- Ouest abre nuevas e incalculables perspectivas turísticas y comerciales entre los. dos países fronterizos. La zona atravesada por este túnel es una de las más bellas ds Europa, llena de posibilidades pa, ra los deportes de TÜMEL TRASPIRENAICO invierno, dificultados ühora por la escasez de comunicaciones. Crear estaciones invernales a caballo de dos países cuya geografía es un incentivo natural a la práctica de aquellos deportes atore un ¡panorama cuya amplitud es ocioso destacar. ¡Pero además de estos horizontes turísticos- -suntuarios, aunque rentables- -se abren los económicos. Toda una política de carreteras está en germen en ese túnel. La economía de tiempo, de combustible, de entretenimiento general que esta obra entraña es obvia. Los Pirineos necesitan estar más horadados. Los franceses saben que cada nuevo trou en esta barrera es un coladero de riqueza. Los españoles también atoogamos por la apertura de ese agujero por el que va a correr, también, mucho bienestar. tomóvües. En España, como en los demás países del mundo, preocupa seriamente este problema, propio de la era motorizada. Y se van tomando medidas más o menos eficaces. Las Cortes han aprobado una nueva ley de Uso y Circulación de Vehículos de Motor, de la cual publicamos a tiempo un extracto en estas páginas. Se trata de proteger la seguridad de tráfico de las personas y de los bienes, y de regular el procedimiento para exigir la responsabilidad penal y civil a los infractores de cualquier norma legal de circulación rodada. Contra ellos se agravan las sanciones y penas. Sin embargo- -nos dice un lector, ano de. los millares de amenazados nada parece variar el régimen de aplicación de criterio por parte del agente autorizado en casos sujetos a apreciación. Con el agente no cabe discusión. Luego, se podrá recurrir preceptivamente contra la sanción, pero el incómodo e injusto papeleo estará en marcha. Es decir, de la apreciación ¡terrible palabra! -del agente van a depender demasiadas veces nuestra tranquilidad, nuestro encausamiento y hasta nuestra libertad. Nuestro coriiunicánte no habla a humo de pajas: En mi haber- -dice- -tengo una sanción pagada por no sonar el claxon en curva sin visibilidad. habiéndolo sonado; contra mi correctísimo sí prosperó el no de la autoridad. En fin, bien están la- intención y la técnica de la nueva ley, pero a la hora de aplicarla, ¿cómo prevenirse contra el peligro de la arbitrariedad o del error de los agentes? A mayor gravedad de sanciones, menos pueden éstas depender de la apreciación de uno sólo. Los balances del capítulo de accidentes automovilíst icos son cada ves más impresionantes y aterradores. Y es que de día en día hay más coches yor esas carreteras de Dios... O del diablo más propiamente en este caso. Cada vez son más las gentes que conducen y que viajan en au- NO VALE DISCUTIR CON LOS AGENTES BE CIRCULACIÓN CHAPISTAS Oficiales primera se necesitan en Sociedad Anómsna Vera. Vülaverde Bajo. toda España hostelería y alimentación. Panificadora de üsera. Marcelo Usera, 78 MADRID UNIVERSAL precisa cubrir plazas de agentes promotores de ventas en electrodomésticos, radio y televisión. Presentarse en Mnebles Sámfeer. Fernández de los Ríos, 18.