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D I A R I 0 IL U ST R A DO DE I NF 0 RM AC I 0 N GENERAL FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO t- UCA DE TENA DIARIO ILüS- T RAÍ DO D E I NF 0 R MACI 0 N GENERAL A d e strucción de las bases soviéticas en Cuba significa la retirada militar de los rusos, pero no la retirada de la ideología comunista del Gobierno de Cuba. Se ha cumplido, pues, victoriosamente, una fase capital del proceso; pero aún queda proseguir la lucha, ya sin el fantasma de una guerra mundial, hasta la total liberación de Cuba. El mundo ha visto no sólo a Kruschef retroceder con todas sus bombas y sus cohetes, sino a Fidel Castro evidenciándose ante la opinión mundial como un pobre títere de la Unión Soviética. No es él quien decide los destinos de Cuba, sino su amo. Y como ese amo tiene, entre otras cosas, gravísimos problemas internos, atravesado el hueso de China, inquieta la estructura interna del comunismo por el Antipartido, y quién sabe cuántas cosas perturbadoras más, ha querido poner rápidamente punto final a la crisis cubana en la forma aparentemente más decorosa que le fue posible hallar. Pero ha sido vencido. Ahora Fidel Castro va a comenzar a vivir su mano a mano con los cubanos del interior y del exterior. ¿Cuánto podrá resistir su monstruoso aparato de opresión, que es lo único que lo mantiene en el Poder, sin la presencia amenazante de los rusos? i Interesará ahora a Rusia, tanto como antes, el mantenimiento de un Gobierno odiado por el pueblo, condenado por América entera, y que sólo sirve para que el comunismo haya sido puesto en cuarentena en todos los países del Nuevo Mundo? Kruschef intentó, en una postrera baza de su capitulación, cambiar las bases cubanas por la base en Turquía. Pero era tan absurdo el planteamiento, obedecían a razones tan distintas las dos actitudes, la rusa y la americana, que en ningún instante hubo la menor posibilidad de que Norteamérica cediera. Las bases en Turquía fueron construidas a la luz del día, en acuerdo con el legítimo Gobierno turco, y con la avenencia de los organismos internacionales que velan por la seguridad de Occidente. Esas bases, como las DESMANTELAMIENTO, LA LIBERACIÓN de todos los países occidentales que en cumplimiento de su deber colectivo militan decididas junto a Norteamérica, no tienen otro papel que el defensivo, y surgieron como una respuesta inaplazable a la constante amenaza soviética. Occidente no es agresor. Agresor es, por su ideología, por su programa, por su concepto de la revolución y de la historia, el comunismo soviético. La conquista del mundo es la meta del movimiento comunista con sede en Moscú. Ellos quieren, y lo confiesan, sovietizar al Universo. En cambio, Norteamérica no quiere americanizar la tierra. Una base soviética, dondequiera que exista, es una avanzada del bolchevismo, y presupone un estado soviético como contenido. A la inversa, una base norteamericana no tiene nada que ver con la política interna de cada país ni interviene para nada en el rumbo de log aWníecimientos peculiares de la nación. Pero aún hay más. Las bases soviéticas en Cuba han sido repudiadas por el voto expreso de toda la América, de polo a polo; sobre las bases en Turquía no se ha producido, ni tiene por qué producirse, un plebiscito de naciones occidentales, porque es ante todo a Turquía, nación históricamente amenazada por el avance ruso, a quien más interesa la posibilidad de poder repeler una agresión soviética. En Cuba hay desde 1903 una base americana, la de Guantánamo. En estos se- CONSULTE A SU MÉDICO. senta años de base, no ha habido jamás la menor interferencia en los asuntos cu, baños. Nosotros hemos hecho y deshecho nuestro país a nuestro antojo, y Norteamérica, ya muchísimo antes de 1934- -fecha de la abolición de la Enmienda Platt- se ha mantenido al margen de nuestras actividades, aceptando mediar tan sólo- -los diplomáticos, no los militares- -en aquellos casos en que cubanos, fuesen partidos políticos o personalidades muy calificadas, requerían la mediación. Los rusos, aún sin concluir sus bases, eran ya los amos totales de Cuba, saqueándola de punta a punta, en sus fábricas y en sus niños, en su producción y en su honra, en su soberanía y en su libertad. Una vez terminado el desmantelamiento de las bases, Occidente habrá concluido su partida. Comenzará en ese instante la guerra a muerte contra el comunismo entronizado en Cuba, y la batalla será librada por los cubanos. Que éstos necesitan y merecen la ayuda de todos los países aníicomunistas de la tierra, es obvio. La solidariadad, cuajada al fin ante la inminencia de la amenaza soviética a América, ha de continuar en cuanto a la urgencia de limpiar ese foco infeccioso, que no por haber sido desposeído de sus peores atributos materiales deja de representar para América y para el mundo una vergüenza y un riesgo permanente. El 1 de enero de 1963 cumplirá Fidel Castro cuatro años de Poder. Una mirada en torno, objetiva, desapasionada, permite afirmar que entra también en el año peor de su trágica existencia. Los rusos se llevan sus bases y pretenden dejar allí a Castro. Tendrán que llevarse también al nuevo Don Opas, al hombre que hizo de su país una anacrónica colonia del imperio rojo! Una batalla ha terminado. Ahora la guerra puede proseguir, y proseguirá. La divisa tácita del pueblo de Cuba frente al comunismo es la del Príncipe de Orange: La única paz que aceptamos es la paz de la victoria. fiastón PAQUERQ