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dos nanrios inglese En lucha tan desigual, fueron heridos el misino Álava y el comandante Gardoqui. El buque queda desarbolado y sin maniobra. El tercer comandante de este navio era el capitán de fragata, don Francisco Millau, nacido en Buenos Aires, (hijo del jefe de Escuadra del mismo nombre y de una iporteña. El buque se rindió inerte, con noventa y siete muertos y ciento ¿cuarenta y un heridos en sus cubiertas, pero ya hemos visto cómo fue recapturado. Bl navio San Ildefonso combate desda el principio con fuerzas superiores: primero con dos navios ingleses, que son reemplazados ipor otros dos, y finalmente para rematar al navio español, que aun lucha, surge el Deíense Cuando la nave se rinde, está, a punto de hundirse. El parte de su comandante, el capitán de navio Vargas Varaez, herido en la acción, distingue al alférez de navio, don Miguel Merlos, jeife de la batería del Alcázar, -por su acción para extinguir el fuego de toldilla y alcázar, y por la forma de cumplir varias comisiones en el curso del combate. Este acial era hijo de Montevideo; sus Iiadres, porteños. Sü navio Príncipe de Asturias nave insignia de Oravina, ludia hasta con cinco navios enemigos que se turnan para destruirlo. Herido Gravina, con herida que seria mortal varios mases después; herido también Escaño, el extraordinario y comjpetente mayor general de la Escuadra, prosiguió la lucha. En este buque, el alférez de fragata don Francisco de Viana y Achúcarro, natural de Montevideo, toma parte ese día en una lección de heroísmo y abnegación. En el Baíhama que combate con varios navios, su heroico comandante, don Dionisio Alcalá Galiano, es herido primero y muerto después por una bala de cañón. España pierde un gran soldado; la ciencia, un sabio. Bl guardiamarina Felipe Marqués de la Plata, hijo de Buenos Aires, paga también su tributo de sangre, siendo herido. Su hermano don José, también porteño y guardiamarina, combate a bordo del Montáñez donda ve caer muerto al comandante, don Francisco Alcedo y herido el segundo. De la participación de estos seis oficiales en combate hay pruebas docu 1 mentales en el Museo Naval de Madrid y Archivo de Marina Don Alvaro de Bazán; por otro lado, todos fueron ascendidos después del mismo. Kl alférez de fragata don Matías Irigcyen, de Buenos- Aires, particijpó a bordo del San Fulgencio en el viaje de la ¡Flota Combinada de Vigo a Cádiz; pero por estar su buque en mal estado se encontraba en reparaciones durante el combate. También habrían participado, según afirman historiadores argentinos, aunque no eran oficiales de carrera, don Francisco de Ourruohaea, en el Santísima Trinidad -que comandaba el futuro virrey de Buenos ¡Aires, don Baltasar Hidalgo de Cisneros- don Benito Liynch, que luego ingresó en la íteal Armada, en el Santa Ana y don Eusebio Medrano. ¡De casi doce mil hombres que participaron ipor España en el combate, dos mil cuatrocientos resultaron muertos o heridos. Esto da una idea del despliegue de valor que hicieron en la lucha. Por tina táctica inaipropiada, cada navio tuvo que combatir con dos o más de sus adversarios, mientras Ha ivanguardia permanecía casi inactiva. ¿Cuál fue el destino de estos oficiales nacidos en el lejano Plata, que daban su tributo de sangre y valor? ¡Lo referiremos tremente, aunque todos merecerían mayores referencias. ¡Don Luis de Flores, coa varias condecoraciones, alcanzó el rado de brigadier de la Armada y fue gobernador de Peniscola y de Sevilla. Don Francisco Millau también fue brigadier y recibió numerosos honores y condecoraciones. Don Miguel Merlos alcanzó el grado de teniente de navio, en 1816. Don Francisco de Viana era teniente de fragata en 1811, y don José Marqués, alférez de navio en el mismo año; en cambio, el hermano de este último, don Felipe, murió en Cartagena, por una epidemia, en el año 1812, con el grado de alférez de fragata, tan merecidamente conquistado en Trafalgar. De los otros oficiales y tripulantes mencionados, don Francisco de QuiTuehaga regresó a Buenas Aires y fue el principal creador de la Escuadrilla Argentina, y Dyndh llegó a capitán también en las filas revolucionarias. En cuanto a don Matías Irigoyen, que participó, como hemos dicho, en la campaña previa a la batalla y ¡presenció la triste entrada de los navios destrozados, en que regresaban los héroes del combate, llegó a alférez de navio en la Real Armada, y luego, abrazando la causa de Bus- nos Aires, se destacó hasta alcanzar el grado de general y fue comandante general de la Marina Argentina. Era este último puesto realizó una gran tarea de organización, basada sin duda en lo aprendido en España, e Impuso un sentido del honor y el valor de la escuela de Trafalgar. Fue asi como un grupo de criollos del Plata tuvo el honor de combatir con lo más granado de la Marina Española, de la que honrosamente formaban parte. Era corno Una respuesta a la incitación de tanto heroísmo hispano puesto en práctica durante la conquista y civilización de ías tierras del río que siempre debió llamarse de Solls. Aún más, podemos decir que a través de Irigoyen, Gurruchaga o de otros oficiales (norteaos que no combatieron) en Trafalgar, ipero habían senvido bajo jefes dignos como Qravina, Álava, Churruca, Escaño, Alcalá Galiano y otros algo del espíritu que brilló en la batalla contribuyó a forjar el de lai joven Marina Argentina. He aquí un manojo más de hazañas, titee tantas como nos unen; espléndido sacrificio colectivo por la gloria y el honor de la patria, de la madre patria. Laurio H. DESTEFANI (Capitán de corbeta de la Armada Arwiltivuí Don Federico de Qravina, jefe de ia escuadra española (HJuseo Naval de Madrid.