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UN HOMBRE ti A noticia llegó a España cuando agosto empezaba, y vivió Id que viven las noticias, Tespace d un ma tin dicho sea con perdón de Malherbe. En el concurso literario anual del Centro Gallego de Buenos Aires habfa obtenido un doble triunfo el escritor español Daniel Cortezón: el premio a la mejor novela inédita y el correspondiente a la mejor obra dramática, inédita también. Cien mil pesos argentinos sumaban ambos premios. ¿Quién era Daniel Cortezón? El despacho de la agencia Cifra- sólo añadía: de Ribadeo Intuimos que la- noticia era el hombre más que el hecho. Asi fue. ¡Daniel Cortezón- Alvares, de Ribadeo, y en Ribadeo, nos dijo: -América se me da bien. El 56, en otro cctocüfgo análogo, me premiaron la novela humoíftslioa Ribanzo El mismo año. el Lar Óállego de Caracas premió un ensayo mío que titulaba O esprito de Caliza Al año siguiente, también el Centro Gallego de Buenos Aires, en un concurso extraordinario con motivo de celebrar su medio siglo de existencia, concedió el premio de novela a mi Cabaleiro da Lus DANIEL CORTEZON, AUXILIAR DE FARMACIA, FILOSOFO Y ESCRITOR LAUREADO L ¿Escribes siempre en gallego? -En esos casos era condición de las bases. El 59 alcancé el primer premio en el concurso organizado por la Casa de Galicia de Nueva York, con el ensayo, escrito en castellano, De la saudade y sus formas Fueron 200 dólares y la impresión de la obra. -Y en España, ¿no lias intentado nada? -Hace dos años obtuve un accésit en el Festival del Miño, celebrado en Lugo, con la p i e z a dramática Nicolás Flamel Ahora va a publicarla Editorial Galaxia, la misma que el año pasado lanzó mis Covas do Rei Cintolo En ei último Ciudad de Barcelona hasta la penúltima votación me mantuve en lugar honroso. -Antes de triunfar en todos esos concursos, ¿habías publicado algo? -Colaboré en la revista Rumbos de Valencia, tratando temas de estética y de arte, y en otra que... que... ¿Qué? ¡Realmente, el primer premio que obtuve fue con un Decálogo del Auxiliar de Farmacia en el concurso organizado por la revista Auxiliares de Farmacia el año 1953. Desde entonces empecé a escribir allí, y actualmente soy redactor- jefe de esa publicación, muy modesta, pero que ahora cumple diez años de existencia. Y qué sabes tú de Farmacia? -Desde los trece años, recién terminada la guerra, trabajo en ella; entré de aprendiz en la misma donde hoy sigo. ¿Te hiciste farmacéutico? Tunca t u v e tiempo ni medios para tal Cosa. Emp e c é ganando un jornalülo, q u e se necesitaba en casa. Tomé afición al botamen. Soy auxiliar de Farmacia, nada más. ¿Cuándo s e n tiste la llamada de las Letras? -Cuando apenas si sabia leer. Infancia triste... Un buen día topé en la farmacia con los Diálogos de Platón. Los leí sin entender palabra. Me propuse entenderlos. Así nació mi vocación literario- filosófica. Estudié con ahinco, como pude. Luego. Todo lo que he dicho antes. ¿Qué o b r a s presentaste a este último concurso? La seva sagrada versión gallega de una novela que tengo escrita en castellano con el título de La ciudad ceñida y SPrisciliano q u e califico de araxidrama en tres actos, basada en la vida y muerte del gran heresiarca gallego del siglo IV. -Te habrá satisfecho este d o b l e triunfo de ahora. -Mucho. Pero el de Nueva York fue tal vez más reñido y, además, debo de- cirlo aunque parezca inmodestia, dio lugar a que mis compañeros, los auxiliares de Farmacia, me hicieran objeto de un homenaje, que nunca olvidaré ni agradeceré bastante. Y de paso satisficieron un gran deseo mío: tener en bronce el busto, o mejor dicho la cabeza, que me había hecho ese gran escultor gallego que es Eduardo Rodríguez Ossorio. ¿Planes para el futuro? Dedicarme de lleno a la literatura. Lanzar todo mi tiempo a la incomparable (fruición de crear como decía Marañón. Pero aquí metido... ¡Y quiero tanto a mi pueblo! Ya veremos. -En esa formación autodidáctica, ¿qué autores influyeron más en ti? -En filosofía, Platón, Pascal, Montaigne, Schopenhauer, Kant, Kierkegaard, TJnamuno, Ortega y, últimamente, Nicolai Hartmann. En historiosofia, L a u r e n t Spengler y, más recientemente, Tonybee y Borkenau. En literatura, Tolstoy, Andreiev, Gogol y, sobre todo, Dostoiewski. Admiro profundamente la poesía épica de Maiakowsky. -Y todo eso sin dejar de despachar aspirinas y limonadas purgantes. -Las limonadas purgantes ya no se estilan, caballero. ¡Eres formidable! -Soy auxiliar de Farmacia, nada mas. Este es el hombre. La noticia, a su lado, se desvanece. Vicente VEGA. orilla asturiana dé la Ha. (Fetot Pires.