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en denominación, paro perdiendo en gracia y humor... ¡Ya dijo Alvareda que según iba empequeñeciéndose España, disminuía el peso específico de sus hombres Sin embargo... apenas hará quince años estuvo a punto de conietsr s un timo de humor gracioso: la venta a un pacífico ciudadano de uno de lew lucidos tranvías fabricados en Italia para el servicio de superficie de nuestra ostentcsa Compañía General de Transportes de Madrid. Aquel traído y llevado 1001 que dio tanto Que hablar, siendo causa de polé micas dispares! Cierto o no el hpcho f, desmentido por unos, asegurado por los más, la cosa fue que el asunto llegó hasta el pórtico del Juzgado de Primera Instancia. Y que el intento fue serio, aunque luego se le derivase en matices de comicidad. Y para terminar con las andanzas de picardías que hoy trajimos a este lu gar de divertido comentario, vaya de colofón una jocosa ocurrencia que se decidió a poner por obra un cetebradisimo comediante, siempre en primer plano del buen humor, y que pudo ocasionarte un disgusto serio. La cosa fue que se le ocurrió al mozo en cuestión, para allegar los recursos que le eran necesarios en ayuda de su estrecha economía, rifar un reloj elemento siempre útilísimo para mil y una, ocasiones. El chusco actor daba toda clase de por menores de su i ifa pero el reloj no se lo enseñaba, a nadie. Aquello fue el gallo tapado Como el buen humor era imperante y la alegría base de la vida por aquel entonces, nadie daba a la cosa más importancia que la de una pirueta. El chusco comediante puso en feliz función su idea mandó imprimir unas dos mil papeletas, que pensaba ir colocando a sus amistades al ridículo precio de diez pesetas, cantidad no desdeñable, puesto Que podría montar a unas veinte mil pesetas. Hombre popular, conocido y con machos amigos, vendió todo el papel en un abrir y cerrar de ojos. Per. o como todo llega en este picaro mundo, cátate que llegó también el día señalado para el sorteo; que el cacareado reloj correspondió a la participación 1881- magnifico capicúa! y que el poseedor del número resultó ser uno de los poquísimos no amigos del comediante, que con su papeletita se fue derecho al Café Inglés, donde el rifante tenía sus oficinas provisionales Y a la llegada del hombre de la, suerte se vino el mundo abajo al conocer la verdad, que no fue más que una: que el reloj rifado era el de la fachada principal del Ministerio de la Gobernación, con su popularísima bola y requilorios adjuntos. Estupor general! Caras de asombi algunas risas- -pocas, pero risas- pues el caballero a quien le cupo la suerte de la papeleta 1881 (que le ponía en propiedad del reloj de la Puerta del Sol) la tomó por la tremenda, no quiso aguantar ancas y aunque se le importaron un ardite ios dos duros de la papeleta, los días de trepidante curiosidad por saber cuál era el reloj, etc. la tomadura de pelo no estaba en ánimo de tolerarla; y llevando bien (prendido al autor de la broma, se fue derecho en denuncia íormal... Y de allí hubiese salido con mal destino si, como siempre, no aparece el ciudadano de corazón generoso que resolvió la cosa a remedio de Salomón y su justicia... Manuel MERINO (Ilustración, de Teodoro Delgado) SILUETAS ANDRÉS GONZÁLEZ BLANCO L creta fue un antecedente de la asendereada Lola, espejo oscuro Otro antecedente de mas altura habría que buscarlo en La lozana andaluza del clérigo Francisco Delicado. ¡NÜhil novum sub solé! solía decir André Oide. Y añadía socarrón: Esto se tia dicho muchas veces, pero como nadie se ha enterado, hay qua repetirlo una vez más. Todavía continuamos sin enterarnos, proclamando como novedades l o que no son más que reediciones o mimetismos. Y voy a propinar una media lagartijera a la divagación. Durante mi juventud traté personalOS hermanos González Blanco bulleron mucho en el Madrid literario mente a los hermanos González Blanco, de mi juventud. Como las famosas muy superficialmente a Edmundo y a Pehijas de Elena- ¿qué Elena seria ésta? dro, con más intimidad a Andresito. Este, eran tres: Edmundo, Pedro y Andresito con el poeta Gonzalo Morenas de Tejada, (como te mamábamos todos) De las hijas capitaneaba una peña literaria que, por el de Elena, según afirman los eruditos po- aflO lflpo, teníamos un grupo de jóvenes en pulares, no salió buena ninguna. ¡Vaya el Ateáeo. Recusrdo que una tarde se haangelitos! En cambio, por antítesis, los blaba de las citas literarias- -la literatura hermanos González Blanco resultaron bue- con muletas- cuando uno de nuestra pannos los tres, Edmundo era un escritor de da tuvo una salida muy original. altos vuelos. Fue, sin duda, uno de los pri- -No vate la pena- -decía nuestro comeros que cultivaron en España el ensa- frade- cuando se cite a un autor de inyismo n la revista Nuestro Tiempo genio, sacar a colación lo que ya está trique dirigía don Salivador Cañáis por los llado. Estas citas que todo el mundo repite años primeros del siglo presente, publicó son como las mujeres que complacen a toEdmundo unos trabajos maravillosos, con dos. Constituyen las hetairas de la Estémucha enjundia filosófica y literaria. An- tica. daba siempre abordando temas de alta es ¡El que soltó la írasecita es el hoy famoso novelista Ramón Ledesma Miranda, integrante de nuestra peña. Andresito quedó boquiabierto cuando oyó este gracioso jugueteo mental. Andresito, como Carrere, Belda, Hoyos y Vinent y demás escritores de su generación, era muy papular por las portadas de La novela corta donde venían sus veras efigies. Andresito, físicamente, era menudo. Iba rasurado a lo yanqui- -años atrás llevaba bigote- -y en su testa, parecido al de Manolete lucía un mechón de pelo blanco. Trazo de madurez en su cabeza juvenil. ¡Este mechón resultaba a la vez un símbolo porque en la producción del menor de los hermanos González Blanco- -4 fallecido prematuramente- liabía una madurez que no tenían los jóvenes escritores de su época. Aquel hombrin- ¡y me ciño a la parla de su tierra- -era asturiano como Clarín Pérea de Ayala y Palacio Valdés. Vino temprano a los M driles, en cuyo Ateneo se quemó las pestañas leyendo infatigablemente. Fruto de su talento y de aquellas lecturas fue la fama que adquirió en sus escritos. Aunque en las producciones de La novela corta cultivó el género realista, con toques eróticos, fue más discreto que sus compañeros en esta modalidad. Andresito lo hacía todo novélatele: la vida madrileña en torno, sus frecuentes, viajes a Lisboa, sus recuerdos montañeses... Evoco uno de sus éxitos populacheros reAndrea Qonzálex Blanco. (Poto Alfonso. ferido al crimen muy sonado de un estupeculación mental. Pedro tenía otro tem- diante que mató a su novia en la iglesia peramento más retozón. Yo recuerdo el de San Qinés. Andresito se inspiró en este barullo que armó en mis años mozos la suceso para una de sus narraciones en La aparición de un libro titulado La entre- novela corta tenida indiscreta que firmaba Anita Díaz. Junto a esta literatura frivola, que le En la portada venía un retrato de la au- dio renombre y pesetas, Andresito, con su tora. Los que, como ¡yo, frecuentábamos en- madurez intelectual, Urdió biografías notatonces en Madrid lo que se llamaba con bles, estudios críticos sobre escritores fadulce eufemismo la vida galante y nos mosos- -iRütoén, Felipe Trigo, Oaldós, Clasabíamos al dedillo a todas las entrete- rín etc. ensayos de cierta consistennidas de la Corte, no conocíamos- a la tal cia. Esta labor de Andresito merecía ser Anita ni por el nombre ni por la foto, que revisada. En eSl hay un mundo literario, es lo mismo que decir ni por el forro muy interesante, que todavía se sostendría A la postre resultó que la cortesana de en pie. Hago la llamada desde estas págimarras era Pedro González Blanco. ¡Nos nas, como tributo de admiración y de afecgastó una buena broma literaria! to al que fue en Madrid, en lejanos años (En el campo de las letras, donde tanto de mocedad, mi primer capitón literario. abunda el p paoatismo para jalear cualquier novedad La entretenida indisJosé ALFONSO LITERARIAS J