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A B C V I E R N E S 27 D E J U L I O DE 1962. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 29 lasaña, de Madrid, salón en el que se re- ciones españolas y extranjeras, entre ellas, gistró un lleno diario durante ocho meses, la Encomienda de la Orden de Alfonso XII, cobrando Raquel por sus actuaciones la en- la Legión de Honor, las Palmas AcadémiNo una muerte súbita, sino lo que putonces fabulosa cantidad de mil pesetas cas de Francia, la Medalla de Guerra diéramos llamar una larga, agonía varias diarias. Un día se presentó el marqués de Francesa, la For Metít británica, la Gran veces interrumpida ha dado a Raquel el Viana, mayordomo mayor de Su Majestad Orden de Leopoldo II de Bélgica, las Me- privilegio de leer poco menos que sus neel Rey Don Alfonso XIII, para mostrar dallas del Círculo Artístico de Barcelona anticipadas. Durante bastante el deseo del Monar- ca de oiría en él Palacio y del Círculo de Bellas Artes de Madrid, crologíasy con motivo fie su enfermedad r tiempo, de Oriente. La contestación de Raquel etcétera. se han Meller fue: Dígale al Rey que la misma Hace meses que la ilustre artista e ha- de su hospitalización, artículos, publicado biografías, reportajes, ín erdistancia hay de la calle de Malasaña a llaba postrada en cama, en su, domicilio de viús... La artista agradeció los elogiostque la plaza de Oriente que de la plaza de la avenida del Generalísimo Franco, a cau- se le tributaron y hasta rectificó algunos Oriente a la calle de Malasaña. Así, que sa de una arteriosclerosis. La enfermedad errores de dato o de apreciación y, en venga si quiere oirme. se agudizó en el mes de abril, por lo que suma, siguió siendo noticia como en Y el Rey fue a la calle de Malasaña a fue trasladada al Hospital de la Cruz Roja. sus tiempos mejores. Ahora que sus granoir a la artista. Al advertir Raquel la El ingreso de Raquel Meller en el estable- des, bellos, expresivos, luminosos ojos so presencia del Monarca en el teatro se pre- cimiento causó dolorosa sorpresa y de todas han cerrada para siempre seguirá siendo sentó espontáneamente en su palco para partes del mundo, incluso de los puntos noticia también. su nombre quedará indarle las gracias. Al despedirse Alfon- más lejanos, como el Japón, se interesaban corporado definitivamente a la historia de so XIII del empresario, que era el viejo por el estado de la cantante española. la tonadilla europea y universal, arte meCampúa, le dijo: Ha sido una noche in- También la Prensa extranjera ha seguido nor, pero no por eso fácil y asequible- olvidable. ¡Qué maravilla de artista ff qué con gran alarde informativo el curso de la porque muchas fueron las cancionistas quo maravilla de teatro! Y la sala se llamó enfermedad. Tras un período estacionario, en todos los tiempos lo cultivaron, pero Raquel Meller recayó el 18 de julio al su- pocas las que consiguieron el triunfo de desde entonces teatro Maravillas. Raquel Meller posee numerosas distin- frir una embolia cerebral. tener personalidad. Raquel Meller la tuvo: su mirada, su voz, su palidez, su gesto, el aire de dulzura y ternura, el femenino mohín que sabía imprimir a sus canciones o el arrebato apasionado y dramático, españolísimo, con que las escenificaba, le dieron popularidad y fama a uno y a otro lado de nuestras fronteras, singularmente en París, que fue su gran plataforma 5 e lanzamiento para que volaran por el mundo letras y melodías que ella creó o recreó y que están en la memoria de todos asociadas a su acento o a su figura, porque la verdad es que en el pastiche del auge renovado o de la evocación del couplet no hubo, en el fondo, sino imitaciones mejor o peor logradas. Los rasgos, las salidas, los desplantes de Raquel, sus estallidos de nervios, tan temidos por empresarios, promotores o aftisias rivales, eran secuela inevitable fisí divismo y formaban parte también d su personalidad, algo así como la plusvalía de la publicidad y de la propaganda, como el amor a los animalíllos domésticos, o a las indumentarias orgínales, o el prurito por la colocación del nombreA o el tamaño de las letras en el cartel, servidumbre anecdótica de todas las grand? 3 artistas. Pero había en Raquel un fondo de sensibilidad, de exquisita ternura y, en los últimos tiempos, de añorante melancolía que explicaba muy bien el secreto de sus éxitos, lo que le hacía ser distinta- a las demás e igual a sí misma. Con Ramiro Rniz, Raffles un de sus letristas de la gran época que le ha precedido por pocos días en el tránsito hacia la otra Vida, lo pudimos comprobar muchas veces cuando hacíamos escapadas a los restaurantes populares de las afueras madrileñas, donESTAMBADOS en surali y VESTIDOS para jovencíta, de a B muel le encantaba recordar los popelín, gran variedad de en preciosos colores, de moviejas tiempos y saborear algún guiso castizo y tradicional. Ella evocaba- entonces diseños y colores derno estilo los años juveniles de lacha, los esplendores del triunfo, los caprichos y las travesuras, cuando altas jerarquías de Europa FALDAS vaqueras práctiESTERILLAS bicolor en y personajes célebres le pedían permiso los tonos de moda, para cas en telas rayadas, señora para ver cómo ante el espejo de su camarín se alisaba con el cepillo de mango de vestidos plata sus sedosos y negros cabellos... RaCAMISONES CORTOS con miro Ruiz, muy viejeeito ya, con los ojillos MADEJAS lana sport y cuabikini, en nylon con finos 1 v llorosos y la mano y la voz temblonas, exelamó un día ¡Ay, Raquel! cuando yo era tro caboSj todo el colorido adornos de encaje Joven y soltero, ¡qué enamorado estuve de ti! Y ella, entornando la mirada, que conservaba intacto el fulgor relampagueanCAMISAS POLO con manRELOJES BRAZALETE de te en el rostro de marchita, blancura, Id ga corta, en perlé, para ca- bella línea, en plaqué, para respondió, con el trémolo de voz de sus mejores horas: Sí, sí, será verdad... Pero ballero, todas las tallas señora nunca me lo dijiste! En la mesiía apartada del merendero, acotada por un ángulo de aligustres, caía el sol implacable de los madríles, un sol popular y barriobajero que no perdonaba nada, que lo delataba todo: años, arrugas, decadente senectud, lágrimas y suspiros... Pero, de pronto, Raquel se echó a reír- y Ramiro también, y yo cosí ellos. Nos hemos puesto (sos- sis- -esclamó ella- Meaos mal que nadie aos ha oído. Cóisiípreme usté este ramsto- -une 110 vale más q w un reai Ay, felices tiem- ADIÓS A LA TONADILLERA csga importantes en nuestra gran VENTA de JULIO LO MEJOR al menor precio Iguales oportunidades en el A N E X O