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A B C. MIÉRCOLES 2 D E M A Y O D E 1962. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 57 HIJOS Y SE SUICIDA AVISO A LA POLICÍA DESPUÉS DE COMETER LOS CRÍMENES Y PIDIÓ LA ASISTENCIA DE UN CARMELITA, QUE NO LOGRO DISUADIRLE- DE SU ULTIMA DETERMINACIÓN El hecho dio lugar a una angustiosa escena en la calle de Antonio Grilo, donde habitaba la familia Ayer por la mañana, un hombre llamado situada enfrente dé la. casa donde se habían José María Ruiz Martínez, de cuarenta y cometido los. crímenes. La expectación en cuatro años, natural de Pedro Martínez el lugar era extraordinaria. La Policía há (Granada) sastre, mató a su mujer y a sus- bía tomado medidas para evitar la aglomecinco hijos con un martillo, una pistola y ración de curiosos que, pese a lo temprano un. cuchillo de cocina, y después se suicidó de la hora- -las nueve menos cuarto- de la disparándose un tiro. Todo ello ocurrió en mañana- -y a ser día festivo, se habían conla vivienda D del piso tercero de la calle gregado en gran número. En los balcones y de Antonio Grilo. 3, junto a la calle de San ventanas de la calle aparecían asomados numerosos vecinos, intrigados por la presencia Bernardo. Sobre las ocho menos veinte, se recibió de los coches- patrulla de la Policía. José en el Departamento de rden- Público Local de la Dirección General de Seguridad, más conocido por Sala del 091, una llamada telefónica de un desconocido que afirmaba haber matado a su mujer y a sus cinco hijos con un martillo y un cuchillo de cocina. Por su forma de expresarse y por la índole de las manifestaciones, el funcionario de servicio que atendió la llamada dedujo que se trataba de üri perturbado yrprocuró mante- J ner la conversación para que la Policía adop tase las medidas oportunas, pues el comunicante se negaba a facilitar las señas del domicilip desde el cual hablaba. En el transcurso de la conversación, el funcionario que recibió la llamada pudo. obtener los apellidos del individuo, lo que permitió un rápido examen de la guía de teléfonos, en la que aparecen dos domicilios a nombre de Ruiz Martínez, uno eri la calle de la Luna, 16, y otro en la de Antonio Grilo, 3. DIALOGO A TRAVÉS DE LA PUERTA Inmediatamente, y en previsión de que esas manifestaciones fueran ciertas, se dispuso el desplazamiento de dos coches- patrulla a esas señas. Los funcionarios de Policía de uno de estos vehículos comprobaron que en la calle de Antonio Grilo, 3, piso tercero, letra D, vivía José María Ruiz Transcurren horas cié trabajo. Martínez, en compañía de su mujer y de cinco hijos menores de edad. En unión de Pero nuestra inteligencia se siente inla portera. de la finca, los. inspectores llamacapaz de discurrir y Ja memoria de ron en la puerta de dicha vivienda y escurecordar EHiempo pasa sin compen- charon voces dadas por un hombre, en forma sar el esfuerzo realizado. Nuestro tramuy excitada, y que daba la impresión de bajo es estéril. que provenían de una persona que ha sufrido un ataque de enajenación mental. Los policías le invitaron insistentemente a que Para superar estos estados, ae insenabriera la puerta, a lo que contestó que solasibilidad y atonía fatiga cerebral, -peremente se la abriría a un padre carmelita, za Tinenta! falta de memoria, abulia ya que todos los de su familia descansaban desánimo, etc- vigorice su mente con felices JDijo también qué tenía en la ma. no FQSGLUTÉN que reúne los tres auuna pistola y qué dispararía contra todo mentos básicos del cerebro: ácido gluaquel que franqueara la entrada. Los funcioíámico. vitamina 61 y fósforo. narios apreciaron también que ¿salvo las voces de José María Ruiz Martínez, no se oían palabras de otras personas en el interior de la. vivienda. FOSGLUTÉN es sano, agradable y Con objeto de calmar al enajenado y prefáci! de tomar, para adultos y niños, venir mayores violencias, se dispuso que inspectores de un coche- patrulla solicitaran la presencia de un padre carmelita, al que con la mayor rapidez recogieron en el Templo Nacional de Santa Teresa, de la plaza de España, al mismo tiempo que nuevas fuerzas ldHa Policía. acudían a la calle de Antonio RECONSTITUYENTB. CERgBRAL Grilo. y se daba aviso. al Juzgado de Instrucción de Guardia, que era el número 8. UN PADRE CARMELITA INTENTA LA MEJOR PISCINA DISUADIR AL AGRESOR El sacerdote carmelita padre Celestino 1 habló al enajenado desde un- balcón del segundo piso de la finca 8 de Antonio Grilo, María Ruiz Martínez se hallaba también asomado en uno de los balcones de su casa, en pijama y con manchas de sangre sobre la ropa. En una de las manos empuñaba una pistola. El padre Celestino trató de convencerle de que debía entregarse a los inspectores, al mismo tiempo que le instaba al arrepentimiento. Mientras duró. esta escena, el perturbado no dejó de ap. untar con la pistola al sacerdote. Agentes, de la Policía- Armada, apostados en la misma casa, apuntaban a su vez con fusiles a José María Ruiz Martínez para tratar de herirle en cuanto hiciese el menor movimiento que denotara que se. disponía a disparar su arma, una pistola de calibre 5,35 milímetros. El individuo dijo a gritos que quería la absolución del sacerdote, pero que luego se suicidaría. Esto es para mí- -decía agitando la jMstola- Dios no me lo tendrá 1 en cuenta. Expresó también- su; deseo. -deque el carmelita subiera a su piso: para con fesarse, perol gritó que debía- hacerlo soío. y que comprobaría por la mirilla de la puerta del piso si iba acompañado. Entretanto, los policías aconsejaron al religioso que hablase por teléfono con el demente, y así lo hizo durante algún rato, explicándole que deseaba su bien, y que- el acto desesperado que iba a adoptar no conducía a nada. En este momento José María Ruiz Martínez interrumr pió la comunicación, mientras el sacerdote continuaba esperando al otro lado del hilo telefónico. Un griterío tremendo se escucho en la calle. Ausencia EXHÍBELOS RESTOS DÉ SUS VICTIMAS El perturbado había salido al balcón mostrando el cadáver horriblemente mutilado de uno de sus hijos. Luego repitió la misma escena con otro de sus hijos y después coii un tercero. En. previsión de que aquel hombre pudiera arrojarse por el balcón, fue avisado el Servicio de Bomberos, que acudió con un. coche del parque de la Dirección al mando del jefe de guardia, D. Antonio Gómez Lázaro. Los bomberos llevaron, lonas para re? cogerlo en caso de que tratase de tirarse a la calle. Instantes después los funcionarios de Policía que vigilaban la entrada de la casa oyeron un disparo en el interior de la vivienda de José María Ruiz Martínez, Con una. piqueta- de los bomberos, los inspectores del Cuerpo General de Policía y agentes de la Policía Armada violentaron la puerta del piso y entraron en él. En su interior el espectáculo era espantoso. En el dormitorio del matrimonio se hallaba la mujer del enajenado tendida en el suelo, al lado izquierdo de la cama, muerta. En un moisés al pie de la cama, había, una niña de dos años, también muerta, con señales de haber sido degollada. Eri el cuarto de baño, en el suelo, se encontró muerta a una niña de catorce años. Presentaba un disparo. de pistola en la garganta y se supone que pretendió huir y encerrarse eri él, sin darle tiempo. En una habitación interior, en la cama, otra niña dé doce años, muerta. Y en una habitación que da a la calle, dos niños, de diez y cinco años, respectivamente, uno degollado y el otro muerto por: arma de fuego. Al parecer, José María Ruiz Martínez, EL LAGO