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MADRID, VILLA Y CORTE LA CALLE DE LA MADERA 1 ¿i 1 h V 1 M ADRID, por obra y gracia de Su día el trozo desde la calle del Pez hasta Majestad el Rey Don Felipe II, la de Espíritu Santo, y que fue la parte se ha ccraviertido en Corte cte sus del alma enamiento de la madera y. la anchurosos Reinos. de la Madera Baja, que estaba entre la Mas Madrid no estaba preparado para calle de la Luna y la del Pez. Hoy en día recibir al cortejo real y a sus servidoras: solamente se llama calis de la Madera, a la Justicia y sus escribanos; a los mer- al trozo comprendido entre la calle de la caderes y trajinantes, que piensan hacer Luna y la de Espíritu Santo. buenas ganancias con la venta de sus proLas calles de la Madera Alta y Baja, ductos; a los hombres de armas que guar- de lugares perdidos en las afueras de Madarán las personas reates; a los aventu- drid, en tiempos de Felipe n se fue transreros que confían agrandar su bolsa a. fGranando en delicioso paraje poblado ipor costa de los nuevos cortesanos y, a todos enormes conventos, suntuosos ¡palacios y aquellos que esperan confiados prebendas ricas casas cortesanas. o cancngías que el Rey repartirá entre los Es el convento da San Plácido el prique estén a su alrededor. mer gran edificio que se construye en esta No existan palacios, casas, hosterías y calle. -Su fundación fue en año 1633 1 iBíeso- n- es, ni lugares suficientes- para al- ¡por doña Teresa Valle de la Cerda, El bergar a tanto forastero que amanéala en ccnv Snto está situado, pues afortunadaMadrid por arte de una. disposición Real. mente todavía existe, entre las calles de Es urgente construir viviendas, casas y pa- San Roque, la del Pez y la de la Madera. lacios donde puedan vivir todos aquellos Madrid, qu- s guarda orgulloso en el arctue, unos ¡por necesidad y ios más por conveniencia, se agruparon a la sombra cén de sus recuerdos viejas leyendas olvidadas, nos cuenta la aventura galante del Alcázar Real. Para la construcción de los edificios dsl Rjy Don Felipe IV con la joven node este convenque se estaban levantando en la Corte, se vicia Margarita, tornara queda, juntamen 2 cortaron árboles en los contornos de Ma- to. con la aventura real reloj de la torre, te 1 drid y en los montes de Balsaíri. deposi- que el Reyromance, ael la comunidad. Un regaló tando te madera. en unes corrales situa- rsloj d trágicas y dolientes campanadas, dos en los terrenas que pertenecían al con tañido d ¿difunto, que rememora un vallado de Jesús y al término del molino triste amor y una muerte ¡pronta. Es el de la Cerda, y de aquí fue el darle este roloj del Amor y de la Muerte del connombre a esa calle. ÍFue, pues, aquel lugar al que se lla- ysnto ás San Plácido. En la calis de la Madera, en el núm. 28, maría calle de la Madera, el sitio escogido ¡para guardar la madera que- ser- antiguo, existe la casa propiedad de don viría para edificar las casas que con tan- Francisco de Quevedo y Villegas, que lueta urgencia y necesidad precisaban los que go habitó doña Margarita de Quevedo, pavenían a residir a la capital da los Esta- sando más tarde a ser propiedad de don José Bustamanta y Villegas. Esta casa, dos del Rey Pan Felipe EL Cuandoi Madrid, en tiempo dé los Aus- propiedad da aqual ilustre escritor y satítrias, se va ensanchando y, aquellos te- rico, fisgón la Planimetría del año 1751, rrenos forman ¡parte del centro vital de tería 5 J 67 pies. En la calle de la Madera, y en su desla Villa y Corte, desaparecen los depósitos de madera y los corrales se ven- aparecido núm. 8, estuvo la primitiva imden, en 1 año 1624, en la enorme suma prenta de Hdvadsneyra, hasta que, a principios de siglo, se trasladó al paseo de de 35.088 reales. Antiguamente, la calle de la Madera San Vicente. ser dividía en Madera. Alta, que eomprenCalle es esta de la Madera, de gran historia en la capital de España, Primero, porque ella sirvió pana que, con su madera se construyeran las casas residencias de todos aquellos que vinieron a poblar la recién estrenada Corte del Rey Don Felipe. Luego, su leyenda de amor y de muerte. Después, porque hombres de letras, imprentas, editoriales, ¡periódicos, la dieron ornato y realce de calle culta, y, siempre, porque gracias a ella, Madrid pudo alcanzar el rango y categoría de gran ctodad aue hoy ofrece a l mundo. Juan FUERTES MONTALBAN -f existe ia casa propiedad de D. Francisca de Quevedo... (Fotoa T. Naranjo.