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fue de ver cdmo quedaron todas: ésta, mllaeroso aeuinaHo de laa rosas. como el carmín; aquélla, como In etana; Reunidos todos en el hucrteclto del Nlflo una, emulando la púrpura de Tiro; otra, Jesús, y pasado el primer momento de eseclipsando d rojo de loa Ora a tat, te- tupor, el Júbilo y la algazara poblaron el nue 7 tíaúÚA como el primer albor; cual. aire con Iw notas de la más expresiva y reJulBente y luminosa come un rubí. vibrante música que hay en la Katura 1 aÉrre ora -si el vocablo v a l -h a- leaa. blose teñido con los matices mismos, fregDe haber sido adolescentes u hombres, óos y vivaces, de las mejillas del Hiño ninguno de loa espeeiadores del milagro Jesúa. hublíranse atrevido a tocar las rosají. Pero íayl, que no eran loa matices Igua- Imaginándolas obra de Dios c hechizo del le y imliormes en todos los pétaloi do demonio. la rosa, Veíanse también en ella cinco Los niños son m audaces y no repatr zos fim lnolentOB como cinco levisi- ran en tanto. mas ploctíadfls, como cinco entreabiertas- ¿Me pennitea tomar una? -Pregunta UaEas de la JIor. i el de má 5 conílama. -HA que preseras- -respondió el iflo IV Se hallaba todaffa el Niño Jesús absor- Jesús. -Y yo también quiero otra- -enclamfi to ante el port itOp 9 Üi reparar en sus detíoa cnsanETontadoa, cuando apareció en una niña dE envuelta. -j Y yol- I el huerto su Madre María. ¡Y yol i Señor J ¿Rosas en Invierno? -dijo, elevando los ojos l cielo de Isrual modo- Y yol Que el iflño Jeaüs, y dejando traslucirse Momentos deapuét no quedaba una sola en la hermosa Saz. no los rubores de 3 A flor en el huerto. orpre sino loa fuleorcs de la íe abl 3 espojadOd los rosales y satisfecha la soluta. codicia de log Invasores, retiróle la turba- -Pero tus rosa prosl: d. mirando 7 as Infantil de KasareUi poblando el alrs con que el Niño Jesús le ofrcc ¿con c ¿llca loj, claras y ngudas nota? de SM alborozo sonrisa- pero tU 5 rosas ¡eran todas y entusiasmo, mientras el Niño Jesús ED (luedaba silencioso en el humilde huerto. blancas! Silencioso. H y sonriente. -Madre, e Que. VI A- ün no había dicho eso, y ya la doloro- r o ¿se han llevado toda ¿No han Madre se habla fiobrepue to a la e ctaslada slerva de Sef a la anclUa Do- dejado ni el menor capullo? ¿No echas de menos tus nores? -preguntaba María al minl Niño Jeiúa. viéndole sonreír con inefable ¿Sangre en tu dedos? T lIevándol a a us maternales labioB, expresión ante el cruel maqueo. -Todas se las han llevado. No nos queíesanarecieron en el mismo Instante los dan mfi que las ensanKrentadaa. raíguños y punsodaJ del Niño Jesús, ¿Y nú te dueles de este despojo? jNo V Karia se llev 6 a la casa las florea pur- te fluejas. viendo lo oue han hecho con purinas, y Jesús, el que mia adelante ha- esos rosales, consagr dos por un milagro bía de pronunciar el tlemíslmo Dejad de Dios? -No; no puedo quejarme, fíe llevan lo a los niños QU vendan a mí salió a la calle y se fue de puerta en puerta convo- suyo y me dejan lo mío. cando a sus amieultofi, todos los niños, -ilx tuyo? buenos y malos, pobres y ricos, del pueblo- -6 Í. porque mientras haya espinas. de Narareth para hacerles participes del Mariano DiS CAVIA rt iaS- RCHGJ g i f-