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1- -lill- M- l -i l 1 -HH l- IIM l l l l Mi S de Judea. fi ¿lo conocía las nevadas de oldae, y fl la nieve por verla brillar a lo lejoj en la cumbre de las montañasTemblA por sus rosales; mas al acercarse a cniDs, se trocó u congoja en gozo I I: tambjén el Hiño iJeaúa teofa sun y en admiraddn. No era nlere, i Eran sBUlnaldoa, Claro está iuc. no ils- rosas tlcndo ftün el Cristianismo Isa NoPor nativo amor a la pure? a y a la canchebuenas y rístlvldadea que. andando Tos didez, el Nlíio Jcsüs ¡súlo cultivaba rosas siglos, hablan de ¿er fiesta unlveraal que blancas, y durante la noche anterior- -la Junlase en apretado haa por unsB cuantas Nochebuena del Nlflo Jesü 3- -tí do 3 los rohoraa a l05 pueblos y laiss más dlsiant fi y salea se habían cuajado por arte divino y máa dlficordes entre i. reducíame entonces mllaBTOEO de flores blanquísimas, unas con a Intimo, hutaiíde y familiar festejo, dls- la suavidad mate de la leche, otraa con el puesto en la abundancia del amor ya que brillo refulgente de la plata, éstas con no en la de ICd bienes terrenalefi. por si la ternura marmórea de las que cincelara santo carpintero de la tribu de J u d i y por Praxlteles. aquóUas con la blandura do la Aanla hija de Ana y de Joaquín, tonos de los marfiles de la Ihdla. talea eienyjre pobre la morada de Nazareth, en toda su soberbia lozanía, cuales entreéralo más aqUel año en quo el Nlfio Jesús abriendo svaclosamente el misterioso capullo. cumplía lod ocho aflos de edad, Ni siquiera el modesto apartadijo que De? de loa ro u. el Kiño Jesús alzú a todoB los afio 4 hacían María 7 José para purísima mirada al azul del flimamentoi. asa Jar al Mlf o. se Si había loarado en que en aquella mañana Invernal lucía como aquellos díaa de angustia y eatrEchez. en lo3 días mia deslumbradores de la El Klfla JeaÜ se quedó aln aguinaldo, primavera. A falta de él, cuando desde el lecho se LOloria a Dios en las alturasr decía el lílño a recibir las bendiciones la mirada del Niño prodleioso. dfl MarJa 7 Joié, dléronle ambos espoeos, 31 B S padres eo la tierra no hablan poU muchísimos besos, mfia que de ordlnailo. dido darle el oeulnoldo, aguinaldo bien Ya quisieran os niños que se encuentran cuniplldo le envlabr su Padre, que está sin padres tener todos los año un agui- en los cielos I 1 nr! naldo tíl- -Para mi madre las mejores. n AleffTB comfi unaa Paacuas- -r aquí sí T l dUo el Nlfio, vuelto de ou éxtwís que viene este aímll como anillo al dedo- -7 au Interior acción de gracias, apresurindose a ooffer laa rosas m ¿3 inmaculadas MJIÓ el Niño después de tomar au modesto desayuno, al ameno y blan cuidado huer- y espl ¿ndldaa y formar con ellas iselecto 11 teclto que constituía la única ealar el úni- ramillete, Había ya cortado varias, OUaUdO de co luío de la humilde nmoilón de Wapronto, en su Infantil 7 Eencroso aprefiu- -Voy a ver mis rosales- -dUo, pensan- ramlento, hubo de herirse en iw dedoa da do en los que cutlvaba con sus propios la diestra mano con los espina. de 1 A máj galana y orgullosa... Salpicaron las gotas monoa S B máa carlf osa isollcltud, U Pero apenas puso el pie en el huerto de sangre todo el ramo y. como era día un extraño eopecticulo hitóle detenerse, de prodigios ce obr 6 en pocos momenlca el de irse trocando la color blanquísima sorprendido- y trlst- i. de las rosas ea varios tonaa bermeios. Ha nevado! -e: (clamú. desde el m ¿s delicado al más subido, y El Niño, taaJo aquel cielo eaplendoroso A FEmoQflor, autor de Mientras hay o ls dedico SU cuento. Inspirado en uoj i lsa del piuta niv j PloHtíchccf.