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A g C. V I E R N E S 20 DE OCTUBRE PE 1961. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 59 ANOCHE FALLECIÓ EN MADRID DON GREGORIO CORROCHANO El ilustre escritor y periodista era premio Mariano de Cavia 1955 Anoche, minutos antes de las diez, falleció en su domicilio. Castellana. 70, el ilustre periodista colaborador de A B C y Blanco y Negro don Gregorio Corrochav. c Ortega. En febrero último acusó el finífdo los primeros síntomas de la dolencia que le ha llevado al sepulc o: la leucemia. Desde ende Caminos. Sus aficiones literarias le ivovieron a enviar una crónica a cierta revista barcelonesa qve había rechazado algunos trabajos de sus compañeros. rA ¿i Is publl- caroii el- artículo en el número almanaque, v quizá este primer éxito hizo que fuera descuidando las matemáticas en beneficia de su interés por la literatura. Entró en el periodismo con gran entusiasmo como redactor Meritorio del diario madrileño La Mañana fundado por don Luis Silvela y dirigido por Manuel Bueno. Allí hizo amistad con Scrravo Anguita, Tomás Borras y el poeta Enrique Lopes SE NOS FUE EL MAESTRO La última vez que vi en los toros a lentitud. Bien. Concedido. Fiero ¿qué don Gregorio Corrachano fue en la fetienen que ver las crónicas de Don Moria de Málaga del año pasado. Por fordesto con las de Corrochano? Muy tuna para mí, fuimos vecinos de loca- poco; casi nada. ¿Qué tienen de común lidad, la cómoda localidad del palco ías maneras de torear de Antonio Mon (instalado en un tendido) de la Societes y de Juan Belmonte? Casi nada. dad de la Gran Peña. Nueve tardes esMuy poco. tuvimos ¡untos. Don Gregorio apenas Corrochano irrumpió en el periodistomaba notas. Don Gregorio no cesaba mo con una fuerza que iba a ser arrode comentar los incidentes que ocuiladora, la fuerza rrían en el ruedo. Corrochano era tan í ¡ue sabe con oficio, con de un periodista su la fuerza de un gran conversador como admirable esescritor que sabe escribir, con la fuerza critor. De muchos escritores se ha dide nn ingenio que sabe hacer frases. cho en su elogio que escribían como ¡La frase acertada que se recuerda como hablaban. Be don Gregorio también se nn verso precioso! ¡Las frases de Copuede afirmar esto. Y también se puen- ochano! ¡Los títulos de sus crónicas! de añadir que hablaba como escribía; ¡La galanura de su estilo! La profunesto es, con una amenidad, con una predidad de su sabiduría técnica. Todo esto cisión, con un conocimiento que embees lo que ha desaparecido con Gregorio lesaba a sus oyentes. Cuando don GreCorrochano. Todo esto es lo que aporgorio hablaba, todo el mundo que le tó a la crítica del arte de torear. rodeaba permanecía callado, sin osas ITn- dolor sincero y hondo me aqueja. nadie interrumpirle; de la misma maY si hay algo que no puede expresarse nera que se leían sus crónicas y sus lide modo cabal, con pobre literatura, bros, de un tirón, de ese tirón tan dies el dolor, sentimiento que 110 aflora fícil de lograr en los lectores, de ese tisino en lágrimas. rón que sólo los escritores dotados del don especialísimo de- unir lo agradable El recuerdo de D. Gregorio no moricon lo atractivo y con la lozanía puerá nunca en cuantos le conocimos. A den conseguir. eus escritos recurriremos para hablar A pesar de aue Gregorio Corroehacon él. Abriremos la colección de no escribió novelas y comedias, su gran A B C, abriremos sus libros, y don pasión como escritor fue el periodismo. Cregcrio empezará a hablar con aqueFue un gran periodista. Dos temas le lla su facundia tan liana y cristalina tentaron desde su iniciación periodíscerno agua de manantial. Nos empetica, dos temas a los que luego ssnsaí a a a decir. Aquel día, Sanjurjo me gró toda una enorme labor: la guerra informó: Hoy vamos a tener jaleito... y los toros. De toros y de guerra escriY continuará narrándonos el episodio bió con im estilo tan personal, que desde vna batalla en el Rif, tan propiade el primer momento se captó la simmente, tan gráficamente, que los que patía y la admiración de todos sus lec- -nunca oímos los tiros ds la guerra los tores. De guerra y de toros hablaba srntimos repercutir en nuestro corazón. constantemente don Gregorio. De la Y en seguida, variando de tema, se paguerra de África, a la que asistió como gará ai de los toros. Cuando yo dije corresponsal; de la época de Gallito que la hora del atardecer era la hora y de Belmente, a la qufe historió con do Juan Eclmcsnte... Y la Delmontína pluma y juicio insuperables. Pocos confaena brillará ante nuestros ojos, desversadores, pocos escritores habrán malumbrante y patética, tal como fue. nejado la anécdota como Corrochano. ¡Ay; Sabía muchas, incontables; las narra- tará la pero ya, para siempre, nos falpresencia física de ba, las escribía con su singular grace- rio! Aquel mirar suyo, tan D. Gregojo, que la muerte acaba- de arrebatar- al mismo tiempo tan sereno; inquieto y renos. Anécdotas de generales! ¡Anée- lumbre de sus ojos, tan llenoaquelbonde detas de toreros! ¡Anécdotas de com- dad, aquel su accionar nervioso, aquel bates guerreros! ¡Anécdotas de lances atropello de sus palabras que pugnade la torería! i Cómo io magnificaba ban por salir, certeras como dardos, todo; cómo todo resplandecía en sus laoue se clavaban en nuestra admiración bios o en su pluma! Me asaban de dar la fatal noticia. de oyentes embelesados. Aquí, en estas páginas de A B C Sabía que estaba enfermo. En la última- ¡ay, ya no nos hablará más de don carta que de él recibí me decía: Ests Torcuato, de cómo! Torcuato íe enaño no podré estar con ustedes en la cargó, a la muerta de Dulzuras la Feria de Málaga; me voy. al campo a reponer la salud, que anda achuchadilla. sección de toros del periódico! ¡Con qué jSe nos ha ido don Gregorio! Se nos veneración hablaba Corrochano de don ha ido un amigo incomparable, un Torcuato! aquí, en estas vaginas de A B C queda la obra casi total del maestro completo. Maestro de cuantos gran periodista, periodista de honor, de toros escribimos. Desde Guerrita honor de los periodistas. 1 Aquí quedan para acá, dos revoluciones, muy próxisus lecciones de guerra y. de toros, aquí mas ambas, se produjeron en el toreo. queefa su magisterio. Aqpí queda, ocuLas crónicas de Corrochano. El temple pando can toda humildad su puesto de de Juan Bslmonte. Toda revolución no ¡rítico taurino, c! que estas- palabras se produce ds pronto, como un estallide adiós etíiborrona, can hondo y sindo; encierra un proceso. Se pueden cero dolor mué, por imperativo del desen- alar antecedentes oue hicieron piber, n puede quedar callado. A uí quenitos reformadores. En las crónicas tauda el que le sucedió, no el ue le susrinas se puede hablar de José de la tituya, porgue D. Gregorio Corrochano Loma, flfüs firmaba sus revistas con el fae insustituible en Ib. narración de seudónimo de Don Modesto En el lances de guerra y de teros. -Antonio arle de torear se puede citar a Antonio EIAZ CAÑÁBATE. Mentes, que dicen toreaba con cierta tonces todos lo- recursos de la Ciencia se aplicaron a comb. itii la enfermedad, con resultados sólo pasajeros. Pese a los progresos áe su mal, e, señor Corrochano experimentó alguna mejoría, que le permitió asistir a todas la s corridas de la Feria de San Isidro. Con ¡los altibajos propios de esla incurable eiiiíermedad, el paciente se fue agravando paulatinamente en su estado, hasta que hace aproximadamente un mes se advirtió una notable recaída, de la que pudo recuperarse gracias a su. fuerte naturaleza. No obbt. mte, hace quince días surgieron gravÍMmas complicaciones renales y hepáticas que n inaron el organ mo del enfermo e hicicrop presagiar la proximidad de un fatal desenlace, pese a los recursos arbitrados por lo médicos, reunidos en numerosas consulta; Don Gregorio Corrochano, presintiendo su próxima mueite, pidió el miércoles los últimos Sacramentos, que recibió con notable unción. Finjuniente, anoche, poco antes- de las diez, ¡ayó en coma, del que ya no se recuperó. ¡Minutos antes de expirar conservaba toda su ucidez y recordaba con absoluta claridad, lejana anécdotas de su fecunda vida profesional. Rodeaban? moribundo en sus tíltiifios instantes sus hijos don Alfredo, don Alberto, doña Gloria, doña Carmen, doña I. sítbel y doña Dolores, svs hermanos don Arinando, doña Otilia y doña Dolores, y otros parientes próximos. La conducción de 1 cadá er al cementerio de Nuestra Seño a de la Almudcna se verificará hoy, a k tinco de la tarde, BIOGRAFÍA Gregorio Corrochano n- ació en Talavera de la Reina el S de abi ü de 1 SS 2. Su padre era labrador y qi nadero. lo mismo que sus abuelos. Sel a deoir el ilustre periodista ave llevaba el campo metido en la sanqrc. En él pasó sus vacaciones de estudiante y en í l comenzó a esc bir. En- el año 19 CO, vna vez terminado el Bachillerato, vino a Madrid para estudiar ía carrera de ingeniero