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A. B- C. V I E R N E S 20 DE E N EK O DE 1961. EDICIÓN DE LA- MAÑANA. PAG. 4 Í PEEEZ DE AYALA Y CASA DE MUÑECAS No hace todavía cuatro años, Vi Ramón Pérez de Ayala realizó, requerimiento del director del teatro Español, José Tamayo, una adaptación EL ESLAVA SE ESTRENO UNA NUEVA VERSIÓN DE ñecas el dramateatral de Casa de mude Ibsen- La adaptación iba á ser estrenada, con honores de acon CASA DE MUÑECAS tecimiento, cuando, por los azares propios. de este género de empresas, la compañía Cartelera madrileña de espectáculos para hoy que; iba a presentarla se disolvió. Perdimos así la ocasión, siempre esperada, de gozar, por vía directa, de aquel sen Con ei ífeaa G lujos a m e n t e acíornafio tido teatral que Pérez, de Ayala mostró en oii- camelias y mies Las máscaras él libro de teatro, según Bellos decorados 7 fiel profesor Van Dam, más importante de la SuriiviJS de Leonor FiEuropa contemporánea. ní, se ¡presenco anoRamón Pérez de Ayala, que ha sido el che en Ssla va la. nuecrítico teatral más culto y agudo que ha va versión de Casa habido en Kspaña, al traducir y adaptar de muñecas de Ib Casa de muñecas lev hizo inflamado por sen, debida a la senlo que él calificaba la tragedia más apresible e inteligente plusurada que. se había escrito eh. el. teat. ro- nía de Mercedes Bacontemporáneo llesteros. El público de Naturalmente que la capacidad poética butacas aplaudió 1 y, dramática de Ramón Pérez de Ayala fue fin de los actos, y en la que movió a José Tamayo a encomendar las alturas h u b o a tan egregio escritor la traducción y adapprotestas, suponemos tación de la obra. Que no contra losen, La autoridad de Pérez de Ayala es. por sino contra la realizasus ideas clásicas y modernas en materia ción escénica. Porque, teatral, tan indiscutible como el Sr. Ta en efecto, el director, u a n de Prat Gay J mayo pensó y, por ello, tanto los amantes- -abusando del tenedel teatro como el propio, Sr. Tamayo brismo- no se lució. tienen que lamentar este olvido, como el tiempo hurtado a otras actividades inte ni en el tono ni en él movimiento de la colectuales y el dinero invertido. media, que fue reci- Queden así, para la historia literaria. tada, más eme interlos hechos. JSn un día próximo nos 1 ocupretada, de uno modo paremos con reposo de las necedades. que a p á g ad o y ¿paco, en los teatros oficiales de Madrid; ya con apenas- audible y con nombres españoles o extranjeros, se exhilo- s intérpretes sujeben. Porque, ¿cómo puede rechazar el teatos, atenazados p o r tro español una traducción de Pérez, de ¡un hieratismd aue les Ayala de Casa de muñecas y admitir, restó t o d a vitalidad desde Que empezó la Ángel Terrón, María Cuadra y Enrique Diosa, úio; intérpretes de én cambio, esas viciosas- -en su sentido clásico- -piececitas en que, a lo mejor, el iunción hasta las dos Casa de muñecas representada ep, el teatro Eslava. señor de Quevedo se nos aparece como un de la madrugada, eñ homosexual? aue terminó x A- María, Cuadra, Enrique Diosdado- pri- siglo. Qisiiler Couch creemos que fue- el merísimas: figuras dé nuestra escena aue primero que vio: el fondo de autenticidad están por. encima de este o de cualquier cristiana que existía en el teatro de Ib- exhumativo y arqueológico, una pieza de otro avatar semejante- Margarita Loza- Nsen, a despecho de cuantos, quisieron acha- estudio y de museo. -Alfredo MARQUERIE no. Carlos Mendjv Ángel Ten- ón, Adriana carle intención o propósito escandaloso. Robles y- Salvador Parra, excelentes in- Lo que el gram autor noruego combatía en Autocrítica térpretes, también con los comparsas que sus obras- -lo niismo que su seguidor, BeEsta noche se estrena el Alcázar en ocasiones circularon por el escenario naveíite- -era la moral hipócrita v ocultati Vinero comedia de Joaauín Calvopara dar ambiente no tuvieron ningu- va, no las buenas costumbres, ni las bueSotelo. Bu autor dice: na culpa de lo ocurrido. nas normas, sino todo lo contrario: la Cada vez hay que tentarse más la ropa conducta antisocial, los prejuicios estúpi- al llegar, én las vísperas de los estrenos, dos, los restos de una ética falsa y con- la hora de las autocríticas. No es la primera, vez que se rebota al autor con cuan Et Dukkehjem se estrenó en Copen- vencional que no se atrevía a llamar a hague el 21 de ¿iciemfere dé 1879. Esta no- los defectos y lacras sociales por sus to en ellas, con ligereza, alegría impru. dencia, se dice a veces, y que desde las páticia se puede encontrar en cualquier roas nomjires. Ñora sigue siendo, al cabo de ochenta ginas de los diarios o las revistas le bomnual de Historia del Teatro, lo mismo aue la referencia de He la obra fie Ibsen cons- y dos años, la adelantada y la gonfalonera, bardean con su misma, munición. Toda tituyó un ésito resonante para las prime- Ja precursora de un feminismo que nada cautela es poca, pero como si ocultásemos ras actrices que encarnaron la figura de ia tiene que ver con los excesos ridículos del nuestro juicio sobre la obra desilusionaríaprotagonista, entre las que cabe citar, por, sufragismo o con un virsgiiismo antina- mos a cuantos de buena fe se interesan ejemplo, al lado de las grandes actrices tural, sino con un entendimiento recto y por conocerlo, heme aquí de, nuevo- en el españolas, que ya quedaron consignadas sioMe de la consideración que la majer trance de escribir una líneas previas a la en, estas columnas, la Duse y la Bejane. 7- y muy especialmente la de la sufrida primera representación de Dinero Seisávente, admirador del teatro ibseniano, y abnegada, clase mediai- -debe merece Vivimos en. tiempos muy extraños. Gaaa escribió, además de Hija del alma -obra anie los hombres y las leyes para ño ser día surge una. Asociación nueva en, la que anterior a El nido ajeno que ai cabo de maltratada o menosprecíela omo figura se reúnen los usuarios del teléfono, los cazadores de perdices, los balandristas... Y, ios años supo haces- triunfar en I, ara Car- jugueterjl de una Casa de muñecas mita Oliver- otras piezas de análoga Y esto es lo üiiportaníe. Todo lo demás, sin embargo, el hombre está cada día más raíz como La losa de ios sueños en la la preponderancia de lo líarrativo sabré lo aislado, más abandonado a su suerte, más cual la protagonista, independizada tam- teatral- -valor puro de 1 a acción- -i la de- ihsolidarizadó con su vecino, al que sólo bién de la sociedad ejae ía ahoga y la aco- íinición áe caracteres más ene el análisis saluda quitándose el sombrero cuando se ca, inicia su evasión, poniendo al epílogí psicológico profundo que caíje exigir a un Iq lleva el coche de la funeraria. Odió el el contrapuntó simbólico del ruido de la teatro de hoy, es lo démenos. EtDukkeh- dinero... Por lo que tiene; de espejo del, máquina- de coser, lo mismo que Nora jem nos sigue pareciendo sin documento hombre, un espejo de luz borrosa, que enturbia la. mirada, que cambia, las facciones rubrica sú adiósv a los prejuicios con- un. más que ningún otro apetito y sus enveportaao definitivo y deíiniíorio (aue. por nena cuanto de puro llevamos dentro. cierto asioena n se oyó) viene a ser eomo- ía contiTal vez son éstas, rastreadas así, un tano prolongación de Cssa de muto sumariamente, las dos frases esencíaíes. ñecas Se ii dicho que Elena, es No de mi comedia que si no descubren su línea a con treinta años nías) y a la temá. argumenta! dejan entrever al- menas s tica y a la probieiiiática. a la lucha, al tónica. conflicto, a la litis entre el individuo Dinero es una comedia montada sobre y la soeiedsfl- -permanente obsesión del unos personajes que, no son ni buenos tai teatro ibseniaho- -se agregan en ese otro. para viajar constantemente, necesita- malos, ni generosos ni egoístas, -ni limpios drama la herswcia y los pecados de los ni innobles íntegramente. En cada uno de mos. Edad, 25 a 30 años. Escribir; padres que tanto juego habrían de dar ellos se entrecruzan hilos muy dis ¡pares y en la escena de fines y de comienzos de Sr. Barbosa. Apartado 12.186. aun antagónicos, de cuya mezcla, se me JÍL