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DIALOGO CON ANDRÉS SEGÓVIA El amor por la guitarra es uno de los fenómenos más sorprendentes de la vida musical contemporánea O JALA pudiéramos decirlo en plural, porque Andrés Següvia viene dos veces al año con ocasión de nostalgia o de generoso servicio; el artista viajero, saltando desde Tokio hasta Munich, necesita la Navidad en casa y la casa es la lengua- -encuentro con el castellano desde ese castellano pulido y único que (habla Andrés- 1 paisaje, los hogares, los viejos amigos y el mismo artista de cuando el verano termina la entrega generosa de quince días para los cursos de Música en Córnpostela El gran artista que es Segovia, el hombre d a l a caridad orno cortesía continua, se sentirá sobresaltado cada día con esa Invasión que se ¡llama entrevista con fogonazos, preparada sonrisa y en el fondo fatiga, terrible fatiga ante ése público que no se ve, ese público sin el misterio del concierto, sos conciertos de Segovla donde el silencio es diálogo. También busco 70 Ahora el diálogo: Andrés lleva a cuestas, como caja y corazón ie su guitarra, una fabulosa cultura. Los viajes por el mundo dan global y extraño conocimiento, pero Segovia lleva consigo la cautela y la técnica de reservar no sólo Tas horas para el trabajo con la guitarra, sino también las horas para el silencio, para la lectura; incluso, creo yo, para la nostalgia de tantas cosas, de tantas vidas que han pasado al lado y más cerca. Aquí está Andrés Segovia joven, porque juventud es haber cumplido las bodas de oro como concertista, dar mas conciertos que nadie, verle y oírle en este mediodía, madrileño en plena posesión de una actitud positiva, de una infatigable curiosidad. juventud es también apertura noble al sufrimiento: juntos sufrimos, porque muy cerca, a la vista, están los balcones donde un gran amigo, un gran señor, Antonio Gallego Burln, sufre y se despide, SI diálogo es así especialmente serio, grave. ¿Qué cosas ha puesto la guitarra en eata vida? Porque la pregunta a la inversa ya tiene respuesta: basta repasar el desfile de i dedicatorias. En el espléndido álbum de discos, con motivo de sus bodas de oro, está la antología de esa aportación. Pienso en la hermosa Fantasía para un gentilhombre que acaba de estrenar con enorme éxito en Valencia. Dígame, Andrés, no sólo como crítico musical, sino como sacerdote muy metido en el mundo universitario observo en los estudiantes un enorme interés por la guitarra. Uno me decía ayer mismo: Es la manera más eficaz de ir con el piano a cuestas. Dada la dificultad extraordinaria de la guitarra, ¿no será perjudicial esto que llamaríamos extensión utilitaria ¿No hay el peligro de que personas con cultura se agarren a una guitarra demasiado popular? -Lo fundamental, querido Sopen es esto: el amor de la guitarra es uno de los fenómenos más sorprendentes de la vida musical contemporánea. Ya sea en Escandinavia o en Sicilia, en América del Sur o del Norte, en Sudáfrica o Japón, llenan los públicos filarmónicos las salas d e conciertos para deleitarse con este suave y delicado Instrumento, Se diría que el enorme volumen sonoro de las orquestas de hoy y, a veces, sus disonancias exacerbadas asi como el predominio de la técnica y la velocidad que afecta a buena parte de los instrumentistas de esta gene- ración, traen al melómano al goce más quieto, más tranquilo, más puro de la guitarra. Y dató curioso: por lo menos una tercera parte de ese público es gente joven. Ademas los editores de música de Alemania, Francia, Italia e Inglaterra solicitan constantemente nuevas composiciones, ya para guitarra sola, ya asociada a otros instrumentos. Y los compositores siguen produciendo incansablemente para ella. La guitarra está, pues, en los albores de su historia artística. Ya recordará, padre, el fervor de los estudiantes inscriptos en mi clase de la Academia Chigiana, de Siena, y tendrá usted noticia de la peregrinación de tantas jóvenes a Música en Compostela donde también enseño. Si a eso añade usted la reciente creación de clases de guitarra clásica en Conservatorios prestigiosos de Europa y América- -JRoma, Ginebra, Londres, Madrid, París, Buenos Aires, etc. -estará usted de acuerdo en que no me ciega el optimismo, respecto al porvenir de mi instrumento. No adivino, padre, cual es la intención de su frase extensión utilitaria 81 s refiere usted al beneficio infra- artístico que profesionales sin escrúpulo tratan de sonsacarle a la guitarra, de su empleo abusivo contrario a su noble naturaleza, como por ejemplo, el jazz, la guitarra en él no es la guitarra. Bstá hecha de metal, pintada cómicamente, armada de cuerdas de acero, a las que un plectro cruel arranca, ruidos ácidos en vez de sonidos armoniosos. La convierten ASÍ en instrumento percusivo absolutamente inútil. Pero no hay que arredrarse. La guitarra poética no naufragará. Al plano lo machacan en todo el mundo y eso no impide que surjan Busonis, Horowitz, Iturbis. -Me lo imagino, Andrés, visitando la exposición Velázquee. Recuerdo que, hace dos años, en Siena, en la ¡tertulia de sobremesa con el conde Chigi nos hablaba usted de la especial musicalidad- -que yo mamaría visual -de lo velaaquéño, Recordamos juntos algo de Siena pero de hace más de diez años: aquella misa en sufragio por el alma de Manuel Falla, cuando, con permiso, y desde la (sacristía, Andrés tocaba una de las canciones cata lanas que más amara don Manuel. ¿Qué música oiríamos juntos en esa exposición? ¡La Fantasía de Rodrigo seria magnífico fondo sonoro para la visión actual de ÍVelázquez! Está construida sobre temas de Gaspar Sanz (1674) pero el bello desarrollo de esos temas, la picante armonía que camina con ellos, su paleta orquesta! s de un superlativo ingenio de nuestro tiempo. ¿En qué país de Europa hay más devoción por la guitarra? A través de mis muchos diálogos con estudiantes extranjeros viviendo en España he visto en los ingleses un especial entusiasmo por la li guitarra. Sin embargo, aquí se dan cifras fabulosas del Japón, como también se dan datoa, realmente impresionantes, del interés por la música contemporánea. E n el Japón se cultiva la guitarra pero más como pasatiempo de amateur que con IÍL disciplina del trabajo serlo y eficaz, Hc. y numerosísimas asociaciones de aficionados a la guitarra y debemos esperar que de esa masa informe surjan jóvenes estudiosos y de talento, El único digno de atención está en Londres recibiendo enseñanzas dé nii discípulo John Williams, Pero, ¿ha observado usted, padre, que en ningún lugar del mundo existen sociedades de pianistas, de violinistas, flautistas! etcétera, etc. i pero sí de guitarristas? Habría que desentrañar el sentido de ese fenómeno. -Para mi, Andrés, tiene la siguiente explicación. Usted me decía antes que la guitarra éatá en los albores de su historia artística. Hay, pues, un cierto esoterismo, un afán mutuo de desentrañar misterios. Las sociedades de guitarristas que yo he podido conocer, en Alemania por ejemplo, Be reúnen guitarra en mano y oído al disco, a sus discos. Hay cómo una mezcla de estudio y de descubrimiento de misterios. Mire: durante estas Navidades yo hice un pequeño cursillo sobre músicas en torno al siglo de Velázquez. Como en un concierto: tuve que repetir sus discos. Les in, teresó muchísimo el saber que usted prepara la publicación de sus Memorias ¿No las tiene a mano? Me gustaría dar las primacías, aquella evocación de la Granada de su juventud. -Con irivo placer le cedería la publicación dé párrafos de mis Memorias pero no ltis tengo aquí. No he podido concluirlas por el agobio de viajes y conciertos de estos últimos años. Pero tal vez dé cima a eme trabajo el próximo verano. -Haga lo posible, Andrés. Aparte del interés Iliterario es la misma historia de! misterio de la guitarra, en tanto en cuantouti misterio tiene historia. Segovia cuenta anécdotas y dichos con gracia singular: me recuerda a Kugenlo d Ors. Toda anécdota tiene aquí su categoría ¿Qué cosas ha puesto la guitarra en esta vida? Respondo recordando los consejos que sobre Jttah Sebastián Bach daba a los pianistas: IB, guitarra, conquistada asi, pone al artista aparte, El artista, Andrés: Segovia, que se vá ahora mismo, a ese cruce del mundo que es, a la veas, fatiga y hermosa razón de vivir joven. Le doy las gracias por el diálogo y las gracias también por tontos mensajes y saludos como me deja, P. ¡Federico SÓPEfíA