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A- B ü. MERCÓLE PAC! ciertos límites qué no impli (saierjáaíKfe? c tomibe- mundial, qué arnátíje feeneficiafía; no 1 cabe olvidar que si los pueblos se dejan arrastrar- a conflictos armados, ello tiene corno cauSa eT logro; o intento de. logro, de ciertos objetivos, y no la comisión de un suicidio, colectivo. Claro está que lo que, acáibamos de decir es muy discutitóé, pero; en taBta jísea probable no estará áe más el tenecs previstas fuerzas armadas de- un tipo lííásí bien clásico, aunque adaptado a las ¡sjecesidades de tma guerra nuclear moderada (valga la palabra) que resultarían, pór- tanto, idóneas ante cualquier emergencia. PUjialmeníte, y para decir algo concretó, creemos cjue tal y como están las cosas üná guerra no es, en la actualidad, tan probar ble como la fea siteación del mundo podría hacer, sospechar. Sin embargo, si dentro de unos cuantos años fracasase totalmente o tuviese pleno éxito (estas posiciones polarmente opuestas nos parecen igualmente peligrosas) el plan soviético de hegemonía económica mundial, o la China i (Conclusión) f TIENE MAS DE MUEVE MÍLIÜ MES, l E BABÍTANTES Tokio- 27, La población de Tokio Ka aumentado, elevándose, a j. i,6 gí; o47 habitantes, a í íiñes de rijovietr bre, l i a anunciado hoy k Ofitina de Estadística del Gobierno. Efe -v I La repercusión del arma, atómica én la doctrina táctica soviética cabe resumirla -líos soviets admiten un cierto grado de descentralización tanto dentro de Sus Cuadros de mando como en la materialidad de dar órdenes y tomar decisiones, dejando; cierta iniciativa. a- las diversas unidades, incluidas las de menor entidad. -Sé adjudica gran importancia a la tnaniDbra, considerada como úri arte ínter- medio entre la estrategia, y la táctica. -También se da graíi, importancia a la aiovilidiád, tanto diurna cómo nocturna. -í- Jjas 1 fuerzas acorazadas desempeñan u n a m i s i ó n p r i n c i p a l corno Sigue, -Sé considera que la- infiltraciónJ es una aparición- normal. Finalmente; y como resumen, cabe decir que las fuerzas armadas de la TJJEI. S: están actualmente dotadas tanto de me- -dios clásicos como nucleares; -a fin de que cualquiera. que sea la eventualidad que tengan que afrontar se hallen la altura de las; circunstancias. Vii Éíi: CONCEPTO. SOVIÉTICO DE lÁr ro. ja, adquiriere uíi p t l t e J w y destacado, ereéiiiosi qi e) háibría motivos para preocuparse seriamente: Bibliografía consultada r. Ráymcínd i a- rtíioíí, Doetrina- militai soviética Baymond L. Garüapff. Soviet sfasutesy in the nuelsar age Liddell Hard. 1 strategij- of the m direct approach Hans Koch, Theone, Ta tik, Tectomk des Weltkonimunismus Y diversas publicaciones de ¡tipo y político. Como hemos indicado an eriormente ¿todo indica que la construcción naval so; viética tiene; un carácter estratégicamente defensivo Si los rusos cpiisideran. fnmdaimental. elpoder naval es porque tal es la naturaleza de este poder desdé el puntad; e vista occidental os. occidentales constituyen una agrupación de tipo esencial- mente naval) i, En este orden de ideas cabe recordar, la notable fuerza submarina, dé. la TT. R. -S. S. fundamental para lograr un dominio negativo del mar. Ds igual modo, los elementos que Integran las fuerzas navales de superficie, las, fuerzas aéreas y las de protección: dé costa tienen su. n carácter sensiblemente defen siVó, -frente a éventuáles ataques, anfibiois occidentales. Lo antedíchó se complementó, sin; embargó con el aspecto ofensiyo que presentan los submarinos dotados, de armas, teledirigidas. En resumen, ca ¡ba decir que el poder naval, no. constituye, un elementó fondaimental de la estrategia soy íétiea, Mmiitá- ridose a. seguir siendo, un apoyo de los ejércitos cíe tiqrra cómo misión principal. OOÑCLÍTSÍON 5 üER A N A V A L No efeemps que, las presentes líneas puedan llevarnos a oónclusiónes de mayor 1 trascendencia, aunque- nos atrevemos a esperar que tengan algún interés informativo y despierten curiosidad. Rescindiendo de 1 a cuestión ideológica, la pugna de tos dóg bloques actualmente existentes se réduós, en último extremo, a tina lucha en tre el poder continental y el poder naval, a lacual, y con ciertas modificaciones de detalle, cabría aplicar- i las teorías de Mae kináer y Mahán, respectivamente. Al menos en opinión soviética; parece que la intervención de los cohetes, y de las armas nucleares no ha creado 1, eri últirno extrema, una modificación fundamental de la. esfcra- tegia, y meno: 3 aún de- Ja gran estrategia (es- decir: del conjunto p olítico- éconómicómilitar, que determina, las directrices seguidas por la U. R. S. S. tente en: paz comoén guerra) Por el contrario 1, es natural que No compre lo que le can en la táctica las 1 armas actuales hayan producido sensibles modificaciones respecto oída etiqueta ÍNDANTHREN 5 a las normas imperai? tes -en la segundé guerra mundial- Sin embargo, y fespeoto a una eventual guerra futura, séanos lícito, sospechar que sí los Gobiernos pj? oceden con un mínimo jdg sensatez, dicha guerra no- quedará, fáI El nombre. INDANTHiEÑ M lo mafCa Jüia BtnreB ésrem talmente decidida c 6i no consecuencia. del aterrador primer, golpe atómico y su correspondiente réplica. Adínitido esto, el de- II egistmáp MérnacjónaímBráp a tayor efe íKf ÁÍMTHR N- l 1 curso posterior de la- giíérra tendría lü: gar dentro de ciertas, normas aproximada- 1! ¡Wdrénzéíchénverb qnd e. V. f iFranícfurt AÁain ifAsoqocÍQn ¡I? mente clásicas, ya que á- uñque se empleen ac f Dé TH S m r Mexplosivos atómicos, -tanto eri el, terreno m pana la m r a I táctico ooíjio en. el estratégico lo antedi- PÍió subsiste ea. -so de ciue. el empleo, ds di- IÉ! Í fli i: p: f Í Í? íl fl; ÉÍ y- SÍ! ll ohos. explosivos se mantenga dentro dé, La marees INDANÍTHRiN