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ta á k vez que una farmacia y que fundase El liberal Ouipuzcoano que un Nessi fuese astrólogo, y otro, médico del Ejército austríaco, que un Goñi. pretendiera ser Rey de Navarra y que un día- supiera por el diablo que le engañaba su mujer. Don Serafín Baroja, ingeniero de Minas, padre del novelista, era un hombre alegre y bondadoso, despistado y romántico. La madre de don Pío, Carmen Néssi, mujer que abrigaba la convicción de que la vida es algo mña, trabajaba y hacía trabajar; mujer fuerte, muy querida dé los humildes. Baroja, en su niñez, iba mucho a casa de sü tía Cesárea, solterona vieja é imaginativa, lectora infatigable de folletines. El tío Ricardo se murió joven; fundó un periódico, del qus era director, CRITICA Y GLOSA redactor y obrero único: no sabemos si lector único tamfoién... Y como el propio Earoja dedicó a sus historietas de familia la mayor parte de un tomo de sus Memorias es natural que Pérez Ferrero traPor MIGUEL PÉREZ FERRERO te con cierta extensión. de una parentela que, en Ediciones Destino. Barcefora 312 pég nfcss. rácter y parte, contribuye a explicar el cala obra del preclaro novelista. Bi ya no hubiese visto escribir artícuMPECEMOS por el final: Para mí, -rie- -tmuy deaígual, como la vida misma, este libro es una hermosa nóvela vi- después de todo- -de siete volúmenes, apar- los y versos a mi padre, no se me hubiera vida. El telégrafo revive la vida del te los cuantiosos elementos autobiográfi- ocurrido escribir dice Baroja. Pero la iminovelista, y él mismo hace una novela rea- cos de novelas y ensayos como Camino tación no llega a hacer un gran novelista lista y realísima. Así dice Ramón Pérez de perfección La lucha por la vida de quien no lo sea por la doble raaón de de Ayala en el epílogo del reciente libro de ¡El árbol de la Ciencia César o nada la vocación y de la aptitud eongénita. PéMiguel Pérez Ferrero Vida de Pío Baro- Juventud, egolatría Las horas solita- rea Ferrero recalca la linea, quebrada POF ja palabras en que se trasluce todo un rias Los) amor s tardíos La dama distintas vicisitudes, que indica los tanteos concepto de la biografía y la novela. Que errante ¡Las noches del Buen Retirio literarios de Baroja, con inclinación acenel relato de la vida de un hombre parezca Baroja se proyecta sobre sus libros domo tuadísima al cuento y a la novela, como correspondía a sus lecturas predilectas; una novela, no quiere decir que toda biocolaborador, llegado su momento, de La grafía deba ser novelada. Por el contrario, Justicia entre otros diarios de Madrid y el género biográfico cae dentro de un área San Sebastián, Le ganó la literatura por m w exigente en punto de. veracidad: las entero bien pronto, de igual suerte que no ciencias históricas. Lo que ocurre es que tardó en desprenderse de la carga que para toda vida, incluso la tan escasa en lances él, médico desganado, significaba la tituexteriores de Baroja, puede ser objeto de lar de Céstona. Pérez Ferrero tiene el buen transfiguración literaria. Cada hombi- 3, o 1 acuerdo de ilustrar su relato con citas del cada mujer es un caso. Y aquel al que no propio Baroja, y una de ellas aclara conle pasa nada se convertirá en personaje de siderablemente alguna de las fuentes del novela, tan pronto se le acerque un escriarte barojiano de novelar. Me hubiese tor capaz de sondear caracteres. Lo mejor agradado disponer d medios de locomoy lo más expresivo de la vida es procesión ción para ir a París, por ejemplo, a ver que va por dentro, y en el ensimismamientodos los lugares y rincones descritos por to de Baroja quizá hallemos una de las Balzac, Eugenio Sué y Víctor Hugo, y conraíces de su novelística. Baroja soñó avenfrontar los textos con la realidad. Después, turas que nunca intentó, pero le gustaba dictarle a una, mecanógrafa las impresiomucho que las buscasen sus personajes, nes mías, obtenidas en la confrontación, que, en gran parte, son él mismo. El creay con, este material hacer un libro sin prindor de aventureros y vagabundos no pasó cipio ni fin, sin ninguna corrección litede ser un viajero como otro cualquiera, raria... Por cierto, que hubiera sido útil atento a la guía de ferrocarriles, pero pola puntualizado del origen de las citas seía, como pocos, el don preclaro de evo 1 más importantes: Ya sabemos que, Pérez car los sueños que diría, Antonio MaFerrero no ha querido hacer un libro de chado. Pére Febrero. Don erudición patentizada en notas. Pero unas No es corta ni superficial novela la del cuantas no el cahombre que transparente su mundo in- al qus se mueve en una galería de espejos, rácter del hubiesen desvirtuado público al gran terior en las narraciones de hechos ajenos, y quien estime que el novelista se objeti- y hubiesen libro brindado datos precisos al orientado con en cierto modo apetecidos por él; la nove- va én las Memorias de un hombre de ac- lector que los necesitase. la del novelista- (hombre y escritor- -que ción -advertií a poco que se fije, la sevive en sus criaturas las experiencias a creta y opsrant or sencia de don Pío en En toda buena biografía, el biografiado qué él hubo de renunciar, refractario a el carácter de Awaneta. no puede quedar reducido a recortada fidespegar, de sí mismo: testigo mucho más Da los ocho apellaos a que suelen ate- gura necesita de los demás personajes que actor: solitario, sin otro puente ten- nerse los más euríoses investigadores del coetáneos, más o ráenos relacionados, con dido a la convivencia social que su libérri- propio linaje, siete son. vascos, en el caso él, y del ambiente que les fue ómún, Péma conversación. Cómo Baroja, llevado de de Baroja, e italiano él restante, Nessi, pri- rez Forrero da idea muy documentada de su curiosidad, ya que no de su interés, vio mer apellido de su madre. Baroja se ha re- la vida literaria en el Madrid de 180O: poco muchas cosas; cómo fue figura de primara ferido en varios pasajes de sss obras a los antes y algo después; cuando no sólo Sefila, aunque procurara apartarse, en nues- mitos da Zorno as, Q oñis yN tatas, sin roja sino todos los del 98 luchaban vatra vida literaria durante medio siglo, y darle gran importancia a ejecutorias ni lerosamente. ¡Por los misteriosos caminos de cómo abundó en anécdotas, de palabra o escudes, pero buscándolos con el Interés las afinidades electivas todos se fueron de, obra, la biografía de Baroja, al modo que todo lo histófico le merecía. Muchos encontrando en los mismos cafés y redacque Miguel Pérez Ferrero la ha realizado, ereeii gue es signo de vanidad el trepar ciones. Y, ¿la, mujer en la vida de Badesborda contenido, si bien el autor dis- por los árboles genealógicos con el afán roja? Pérez Ferrero allega curiosos porciplinar la narración con una prosa impe- de crearse una nobleza. No era ésa el caso menores. El amor pasa varias veces junto rativa y sobrias puesta la mira en la ame- de Baraja, sino el muy legítimo de cono- a Earoja y se aleja sin remedio, como en nidad, virtud que en tanto gradó depende cer las fuentes de su sangre. La Qeasalogía el rápido y tierno episodio de la criada de de un ritmo acelerado, Dijérase que Miguel y la Heráldica se dan la amno en esto, corazón sencillo, que el biógrafo acierta Pérez Ferrero aprendió esa lección de es- con la Biología. Los extremos se tocan, y a valorar sutilmente. Todo predestinaba a tilo del propio Baroja, y así puede decirse Baraja, médico- ai antigüé estilo positivis- Baraja para sér- -eomo dice Néstor Lujan que la biografía del gran novelista está ta, nunca, pensó, naturalmente, en cruzarse en sabroso prólogo- el más solitario, el concebida y redactada en barojlano. caballero de Orden militar alguna; pero más melancólico de los escritores de su Pío Baroja facilitó enormemente su bío- no dejó de interesarle que IOS Álzate fus- generación. 5 rafía con la publicación de su Msmórias, sen parientes de Montaigne, que su bis M. -ÍTONANISEZ ALMAGRO Desde la última vuelta del camino se- abuelo, ítaíael Baroja tuviera uáa imprenda ta Heal Academia Eavañota VIDA DE PIÓ BAROJA E