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LA. MONCLOA Y SU PALACIO Por C. LÓPEZ BUSTO V ELEZ de Guevara, en el Diablo Cojuelo nos habla de cómo al salir huyendo de SEcija el diablillo ¡y don Cleofás, dejaron a la derecha Palma, donde se junta el Gemí con el Guadalquivir por el vicariato de las aguas, villa antigua de los Bocanegras y Portocarreros, y de quien fue dueño aquel gran cortesano don ¡Luis Portocarrero, cuyo corazón excedió muchas varas a su estatura y luego la Monclova, bosque deliciosísimo y monte de Clovio, valeroso capitán romano, y posesión hoy de otro Portocarrero Pues bien, aunque parezca extraña, de esta Monclova deriva el nombre úe Moncloa del parque madrileño. No e mi propósito hacer aquí una historia detallada d l mismo, pero si quiero, antes de nada, indicar algo sobre este asunto: Según Ezquerra del Sayo 01) por los años 1614 a 1624 la condesa de Valencia compró varias huertas y prados en las proximidades del arroyo Cantarranas. afluente del Manzanares, formando la finca denominada La Puente del Sol Pero al casarse su hija con don Antonio Portocarrero (sin duda el que menciona Vélez de Guevara) marqués de Poza, tercer señor d? la Monclova y, más tarde, conde de la Monclova, la familia dio este nombre a su posesión de Madrid: Esta finca, en épocas más modernas, englobó a otras varias de los alrededores, entre ellas la del palacio y después de muchas vicisitudes llegó a ser posesión de la Casa Real, hasta que Isabel II la cedió al Estado en 1866. Lo que no se sabe a punto fijo es cuándo cambió de nombre; en 1660 aún se llamaba Monclova, pero en 1783, cuando la hereda doña Cayetana de Silva, decimotercera duquesa de ¡Alba, se habla ya de la Casa- huerta de la Mbncloa Indudablemente, como el nombre resultaba de pronnuciación un poco difícil, evolucionó a Monclua y Moncloa, Dejando a un lado las cuestiones históricas, invito a dar un paseo con la imaginación por aquellos lugares para saborear la suave melancolía de los recuerdos de tantas cosas como han desaparecido: En el cruce de la calis de la Princesa y los Bulevares estaba la estatua de Arguelles, y junto a ella un andén para esperar los tranvías Pasan muchos, pero la mayoría terminan su recorrido a los pocos metros, al final de la calle de la Princesa, frente a la, Cárcel Modelo. Aunque aquel lugar se denominaba, como ahora, plaza de la Moncloa para los tranviarios era Pozas a pesar de que el barrio de este nombre no íl) Joaquín EsHiuorra del B a Kl palacete de la Moncloa 1 bi K I por la Sociedad de Amigos del Arte Madrid, na 1) El palacio, desde la fuente de las Damas, dEzquerra del Bayo. El palacio de la Moncloa después de su reconstrucción. (Foto V. Muro. estuviese allí precisamente: Puerta del SolPozas, Pozas- Puerta del Sol- Cibeles- Embajadores, etc. se leía en las tablillas verdes indicadoras de los coches. Al fin llega uno con un letrerito supletorio, Moncloa y subimos en él. Atrás quedan ios abetos de la plaza y enfila un amplio paseo, ¡bordeando el Parque del Oeste, que luego se ensancha en una glorieta en cuyo centro se alza el monumento o Daoiz y Velarde, que hoy se encuentra en la plaza del Dos de Mayo. Poco después, la calzada y la vía se separan: aquélla se interna por entre las arboledas que se extienden delante del asilo de Santa Cristina, y ésta, pasando frente al Instituto de Higiene Alfonso XEtl, continúa por un terraplén entre dichas arboledas y una llanura ligeramente ondulada, en el centro de la cual, el arroyo de el Degollado ha erosionado un profundo y estrecho barranco: al otro lado de éste se divisan huertas y un. pequeño olivar. Nos volvemos a encontrar con 3 a carretera delante de la Escuela de Agricultura, donde hay un pequeño jardín bien cuidado, con su fuente en el centro y sus bancos de azulejos. Por una vía circular dan la vuelta los tranvías, que llegan con jardineras de cortinillas de lona y movimiento de mecedora. Aunque nos hemos alejado poco de MaíContínúa.