Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ADIÓS A UN APELLIDO GLORIOSO PARA EL TEATRO ALBERTO ROMEA, EL ULTIMO ACTOR DE LA DINASTÍA su hijo, Jorge, que ya comparte la fama de su padre, de su abuelo, dp su tío- abuelo... De los Balaguer queda José, el hijo ae don Juan, y su hijo, que lleva el nombre del abuelo y ha seguido el camino de 1 Í familia Pero con la muerte de Alberto Romea, viudo y sin hijos, se acaba una dinastía que tomó parte, y parte importante, en la historia del teatro español. Alberto Romea había empezado la cañera de Derecho y ia faltaban muy pocas asignaturas para ser abogado cuando falleció su padre, en. 1903. Entonces dejó sus estudios para ingresar en la compañía de Lara, la misma en que era primera figura su padre. Los empresarios, don Eduardo áñez y don Cándido Lara, hicieron un hueco en la compañía a Romeíta que permaneció, en la bombonera catorce temporadas consecutivas. En Lara asistió Alkerto Romea a la lectura, en los últimos días del otoño de 1907. de una obra original de don Jacinto Benavente, que iniciaba entonces el apogeo de su fama. Romea fue uno de los primeros en comprender el alcance y significación de Los intereses creados estregada el 9 de diciembre, con Alberto Romea en el papel de secretario. ¡Qué gran compañía aquella de Lara! Actrices como Balbina Valverde, Leocadia Alba. Nieves Suárez, Clotilde Domus actores de la categoría de Pugra, 6i mó- Raso, B a r r a y c o a Rubio. Con Romea ha desaparecido el último superviviente masculino del estreno. Creemos que sólo queda Clotilde Domus entre las damas. Alberto Romea se señaló en el teatro por su elegancia y sus caracterizaciones. Fue uno de los actores más sobnos y mejor vestidos. Estudiaba cuidadosamente el personaje, y luego se hacía Vi ropa mas adecuada. Para su vida normal, sólo empleaba dos colores, el gris y el negro. En cuanto a sus caracterizaciones, han quedado como algo muy difícil de igualar. Sus creaciones en la figura de San Francisco, cuando actuaia con Catalina Barcena, eran- algo inimitable. Durante más de cuarenta años, hasta su última temporada en el teatro Español. Romea fue un maestro del difícil arte de interpretar. También hizo cine, más de medio centenar de películas. Desde los tiempos heroicos del cine mudo, con Fernando Delgado y Benito Perojo, hasta su última película Los jueves, milagro Aún esta reciente su gran triunfo en el papel de maestro de escuela de Historias de la Radio 1 Retirado desde hacia tres años, vivía con su hermanas en su piso de la calle de Carretas, unos números antes de donde había venido al mundo. Seguía frecuentando el teatro, y la guitarrería de la calle de la Aduana, donde tocaba este difícil instrumento, del que era gran aficionado. Romea fue siempre poco amante de camarillas, de tertulias. Supo mantenerse al margen de todo lo que no fuese su propialabor interpretativa. Hasta su grave enfermedad quiso mantenerla callada para que nadie se enterase de su muerte. Pera no puede quedar en el olvido una figura como la suya, que fue testimonio vivo de toda una época de nuestro teatro y nuestro cine. Con él se va una dinastía de grandes hombres, que pasaron lo mejor de su vida cara al público. Alberto DELGADO Alberto Romea, en el San Francisco de ia obra Navidad C UANDO, aquella noche de la temporada de 1903, ios espectadores del teatro Lara vieron aparecer en escena, en el papel de modisto, a un joiven prodigiosamente caracterizado, que dirigía la palabra, con fi ne dicción, a doña Balbina Valverde, comentaron que aquel Romea interpretaba como su padrs. La obra, Modas de don Jacinto Benavente, fu é la primera que representó Alberto Romea y Catalina, el último miemicio de una de las familias más enraizadas con nuestro teatro, que acaba de desaparecer para siempre. Alberto, o don Alberto, que es como se 1 P conocía en el teatro, pues los Romea eran señores dentro y fuera de la escena, era hijo de don Julián Bornea, al que llamaban Julianito para diferenciarle de su tío, don Julián Romea, el grande hombre muy culto, de distinguida familia, que por auténtica vocación se dedicó al teatro, fundando la dinastía, y logrando fama inmortal con sus creaciones. Los Romea, con los Vico, con los Balaguer, han sido las familias más significativas de nuestro teatro en los dos últimos siglos. ¡Los Vico y Balaguer tieneíi continuadores n la dinastía: Antonio Vico cuenta con Alberto Romea, en una escena de la película española La traviesa molinera