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MARAÑÓN 3. MOTAMDER (APORTACIONES A UNA BIOGRAFÍA) Por JOSÉ SIMÓN CABARGA N varios de sus ensayos, el doctor Marañó hace afirmaciones de au sangre montañesa y de los vínculos efectivos y sentimentales que le unían con Santander. De aquella época- -dice- -surgen mis recuerdos de niño, en Santander y sus alrededores, donde no hay un rincón que no esté unido á lo más fervoroso de mi pasado. Es una reiteración como la que hacían los astros del Siglo de Oro- -Calderón, Lope y Quevedo- 1 praelamHr su raigambre montañesa en homenaje al solar óe sus mayores. Ese solar que ha dado, en efecto, plurales nombres excepcionales con una cifra esclarecida en la gran nómina literaria española. Don Manuel Marañón y Oómsz Acebo nació, tres años antes que Menéndez Pelayo U) en la orilla donde pulularon lo héroes iperedlanos. Se sentó en los mismos bancos del modesto y glorioso Instituto Cántabro, en los que Amos de Escalante, Pereda y don Marcelino y toda la pléyade de excelentes escritores lócalas declinaron el musa musae y eülo quiere decir que el amor a la ciudad le conquistó por entero el extremo de que, ejerciendo ya sus actividades de jurista en la Corte, bacía escapadas frecuentes a Santander. Casado con una Posadillo- buen apellido de tradición santanderina, que llevaron marinos de guerra y mercantes- don Manuel estableció la costumbre de sus veraneos en la ciudad nativa, manteniendo relación íntima con los intelectuales indígenas. Bien conocido es el episodio menéndeapelayino que tuvo por cronista excepcional a don Manuel Marañón: Fue la gloriosa oposición de cuyo desarrollo informaba don Manuel, epistolarmsnte, a Pereda, en líneas nerviosas e n t r e exclamaciones de asombro y de entusiasmo por ¡a sensacional contienda de don Marcelino frente a Canalejas, Sánchez Moguel y Müego, de este Milego para el que, los años pasando, había de pedir al sabio intercesión a fin de que le concedieran la cátedra de Retóiica en Valencia, según se lee en el epistolario, aún inédito, del polígrafo. La circunstancia de esta amistad propicio el conocimiento de su hijo Gregorio con los prohombres santanderínos y su devoción de por vida; las grandes lecciones íjae de líos recibió, como la del trabajo, la de la fe y la permanencia en las inclinaciones estéticas. Asi, Guando escribiese Vida e historia declararía que le impedirla poner pasión política, la honda í fz afectiva que me une al recuerdo del sin igual erudito montañés, cuya figura, cuya intimidad, cuya loria y cuya amistad on los míos son elementos sagrados; de esa afectividad ¡básica que se crea en los años primeros de la vida y da, para siempre, 1 tono y la sonancia a nuestro espíritu En los anaqueles del (padre se guardaba, como oro en paño la colección de La Abeja, Montañesa el primer diario de la región convertido en tribuna de los literatos locales; faojaa de breve formato en las que Pereda, en plena adolescencia, pu Jlícó su primer trabajo y dio a conocer algunas de sus Escenas De niños lo E leíamos en casa con deleite singular escribe en Tiempo nuevo, tiempo viejo La Abeja íué la eclosión de ese movimiento aantanderlno, la ¿lula del foco literario que Marañón describe tan certera y donosamente en algunos de sus ensayos. 1397 es el año en que don Manuel lleva de la mano a su hijo para el examen de ingreso al Bachillerato en el Instituto de Santo Clara; de la otra mano, el propio don Marcelino, para aminorar con su padrinazgo la innata timidez del catecúmeno; 5? este hetího habrá de ser recordado po- niendo en su vocación acentos de gran ternura. Eft el Instituto Cántabro era tradicional la selecta composición del Claustro de profesores: selecta a pesar de los trasudores que Pereda confiesa haber sufrido traduciendo a Horacio y Cicerón, por la atrabilis del profesor de Latín, don Bernabé, descrito el episodio en el tono caricaturesco del costumbrista. ¡Marañó ha trazado, al hablar de la influencia del Instituto en el foco literario santandeiino, uno. página conmovedora sobre los heroicos y abnegados (profesoras je Institutos provincianos. Tenia bien presente, al hacer esta reivindicación, ejemplos como el de la paternal dedicación de Ganuza en la iniciación y desarrollo al amor de Menéndea Pelayo por las humanidades, en una 4 e las más enteroecedoras acciones tutelares de un profesor de Enseñanza Media. El Instituto Cántabro era una creación liberal santanderina. Fue en 1838 cuando la ciudad, en pleno fervor esparterista, pactó como homenaje a la famosa acción l instancia J MI u dml- íí f (11 Ha prror eti la Bnoíclopeifía Ksnasa, l n 1 fecha exacta del nacimiento fue et 21 lt lebrero de Wat ueROn el Libro de B 11 l d de U parroquia el Crixto. lón en I sameR te ing wo d i Ba- x, hlli r to. (Oopfetfa de! Jlr etop tfe! íiwtttuto, don du r lo Obres