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La estación ese Jerez en 18 SG, En eMa convergían fas üneas: Sevilla- Jerez y Jerez a! Trooadero, que enlazaba, a su vez, con la de Puerto Por TOMAS GARCÍA FÍGUERAS E L día 1. de n marzo de 1860 se inauguró cficialm nte el ferrocarril SevillaJerez Enlaeada ya, en esa fecha, Sevilla con Córdoba U 859 y Jerez con Cádiz, poi el TrocadPro (1856) Andaluc- a occidental se incorporaba a ese gran movimi- ento de progreso que significaba la realización de Jorge Stephanson. Como se sabe, el primer ferrocarril del mundo lo tuve Inglaterra y fuá el de Liverpool- Manchester íl 830) En España, las primeras líneas fueron Barcelona- Mataré (1848) Madrid- Aranjuez ¡1851) GraoValencia 1852) y Jerez al Trocadero (2 juho 18541. Correspondió, pues, a Jerez tener el cuarto ferrocarril ae España y el primero de Andalucía. Jerez apreció desde el primer momento el valor del ferrocarril en relación con el neg. cio universal de sus vinos y buscó en él, como iprimer resultado, el embarque cómodo y rápido ds su producción salvando las dificultades que significaban la barra del Puerto de Santa María. Asi, en 1852, se constituyó la empresa del Perroc. rril Jerez al Trocadero la concesión se había otorgado en mayo de 1851. Des el Trocadero las mercancías iban embarcadas a Cádiz, si bien se pensaba pr. lonsrar ia linea férrea del Trocadero por Puntalss hasta el propio Cádiz. Esta primacía jerezana en la realización de los ferrocarriles andaluces pudo bien haber sido nacional. El maestro Azorin en su libro Castilla y en el capítulo El primer ferrocarril castellano da amplias precisiones sobre ello. Ya la idea de los trenes de vap: r se había lanzado en España en 1830. En ese mismo año ¡apareció, impreso en Londres, un proyecto de don Marcelino Calero y Portocarrero P ara construir un camino de hierro desde Jerez de la Frontera al Puerto de Santa María. A esta Memoria acompaña un mapa de un curiosa dibujo. Llevan dibujo y mapa esta leyenda: Hízole con la pluma don Ramón César de ContS. Londres, 20 de octubre de 1829. Por primera vez acaso debía aparecer ante la generalidad ds los españoles, que contemplara al dibujo aludido, la imagsn de un ferrocarril. Imagen casi microscópica por cierto. El dibujante ha representado un pedazo de mar y un alto terreno en la costa En el mar se ve un vapor con una alta y delgada chimenea, allí arriba; en la costa, se divisa, en el fondo, una fábrica que lanza negros penachos por sus humeros, y luego, acercándose al borda del acantilado, aparee? una extraña serie de carruajes. de todos está un diminuto y cuadrad; cajón con una chimenea que arroja humo; luego vienen detrás otros cajoncitos separados por anchos claros- -un metro o dos tal vez- -y unidos por cadenas. Debajo ds tan raro tren se divisa una ray i sebre la que están puestas las ruedas de los vagones. No tuvo realización el proyecto de don Marcelino C- tlero; recuerde el lector que ese mismo año de 1830 se construía el primer ferrocarril inglés: el de Liverpool a Maiichepter. En Londres imaginaba su empresa el intrépido Calero, Han de transcurrir bastantes añ: s antes de que s? vuelva a hablar en España de ferrocarriles. Aclararemos que don Jasé Díaz había obtenido el 13 de septiembre ds 1829 la concesión de la linea de Jerez al Pdrtal y que el Bey Fern; ndo VII había suscrito las primeras veinticinco acciones. El ferrocarril de Jerez al Trccadero. abierto al tráfico en julio de 1 S 56, fue esppcnlmsnte ebra de un jerezano, Luis Diez y Fernández de la S Hie- ra, a guian también dtbe Jerez el -bastecimiento de agua procedente del manantial de Tempul. Cons- truido este ferrocarril, surgieron en torno a él una serie de problemas y de posibilidades del mayor interés. Nadie se imaginará, en efecto, que el mundo faaya sido nunca una Arcadia, y, por lo tanto, es normal que en torno al ierre carril Jerez- Trocadero no faltaran diferencias internas al apreciar aspectos varios sobre la concesión, relaciones de la empresa con el concesionario, críticas a la administración, etcétera. Por fortuna, Jerez cuenta, merced al benemérito esfuerzo de don José Soto Molina, con una colección importante de folletos, libros, periódicos, etc. jerezanos, y en alies se encuentran bastantes publicaciones ds los años 1852 al dSSO y siguientes relacionados oon esas incidencias del primer ferrocarril de Jerez. Pero la realidad fue que cuando se terminó la linea Sevilla- Jerez, en 1860, quedó ligada automáticamente Sevilla con el Trocadero (lo estaba también con Córdoba y se trabajaba en la unión de Córdoba con Alcázar de San Juan, adonde llegaba ya el ferrocarril desds Madrid) Cádiz, por su parte, quería su íerrucarril propio y se constituyó la empresa del Ferrocarril de Jerez a Cádiz Sanlücar también estudió su ferrocarril y cbtuvo la concesión del Jerez a Sanlúcar, que se realizaría más tarde, no sin que surgieran también dificultadas entre la compañía de Jerez a Sanlúcar y Bonanza y el ingeniero don Carlos L- núabte, a quien se le había encardado al proyecto. Jerez, la adelantaba, había adoptado como grito de lucha: ¡Al Trocadero! i Al Trccadero! y algún poeta Ircal expresaba asi los anhelos: ií UÍS d u t l i- un JI. I- II MUÍ P! terror ¡nieslni. fl ni. u -i nno l iContitnwU x j C fviul Utrera t 1 ms- -o S 13- a- IWRQtl Í S ff n t E f Uss- tN r r t DII P annfanardr T nano generas i Vy k Pt e íjT w N V i i 1 ve ft tí 1 Stv! LIA A C A D I Z Li vy 1854 -1861