Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
HABLA FERMINA OLIVA OCAÜA, SUPERVIVIENTE DELIITANIC A SUS 9.0 AÑOS, LA ESPANTOSA CATÁSTROFE QUE VIVIÓ ES LO MAS- CLARO EN SU MEMORIA ASISTIRÁ AL ESTRENO DE LA VER. SION CINEMATOGRÁFICA t E TAN INOLVIDABLE SUCESO, CUYO ROi BAJE HA COSTADO 180 MILLONES DE- PESETAS Casi medio siglo ha transcurrido desde l 15 de abril de l ia, cuándo se hundió el Titanio arrastrando 1.502 vidas iiasta el fondo del mar. Muchos so cuarenta y siete años. Sin embargo, 1 mundo lio ha podido Ividar, ni nunca olvidará, la tremenda catástrofe aue acabó con tantas cosas. Y si el mundo entero la recuerda todavía estremecldamente, aquella noche esta grabada a fuego en la memoria de unas cuantas personas que sobrevivieron a la catástrofe y viven aún entre nosotros, En la madrileña calle de Regueros habita una de ellas. Es una mujer de extraña vivacidad, que nos sorprende revelándonos su edad: nada menos que noventa ños cuenta doña Fermina Oliva peaña, que escapó a la muerte por milagro y parece que la muerte, derrotada, no pueda ya con lia. Su roemoriat claro, no es muy buena. Pero cuando habla de la gran aventura de su vida, sus palabras y sus gestos resucitan la escena prodigiosamente. -He viajado mucho, muchísimo... Inglaterra, el Canadá, Nueva York, París mil veces, toda África... Aquel año estábamos en París- -yo acompañaba Un matrimonio de recién casados- -cuando decidieron tomar el Titanic para Nueva York, A mí de pronto me dio miedo y no quise ir. Me acordaba del Reina Regente que se había sumergido en el Estrecho, y tuve uit mal presentimiento... Pero se embarcaron. El Titanio era insumergible, les dijeron. Nunca hablan viajado de manera más lujosa y segura. Hasta aquella noche. Acabábamos de acostarnos. íbamos en primera. Yo roe h a b í a entretenido un poco para coserme el corsé y, apenas me tiendo en la cama, el barco se para de repente. ¿Qué seré, qué no será? Na es nada, no es nada d e c í a n los empleados. Pero nosotros subimos a cubierta y nos enteramos de la verdad. Ay, Dios mió! i Ay, píos miot Bajamos a ponemos los salvavidas y, cuando nos quisimos dar cuenta, ya estaban llenas las lanchas. No habja para todos, como usted sabe. ¿Consiguieron pues t o tás t r e s? -Sólo ¡a s e ñ o r a a quien yo servia. Se despidió del marido para siempre y sntró en una, Como al conjuro de su voz y de sus gestos, tas escenas tremendas que esos ojos presenciaron surgen de nuevo, dramáticas; implacables. Al principio, todo era cortesía y orden en el Titanic Nadie creía en el imposible hundimiento. Nadie quería abandonar un barco tan cómodo para meterse en las pequeñas lanchas. Sólo media hora después, el caos se adueñaría del trasatlántico. -A mi m dejaron fuera. Pero empecé que acudió primero en nuestro v a gritar, desesperada, y no tuvieron más I tan cerca que lo velamos ya... I remedio que llevarme. Me echaron como- -Hasta que les recogieron. un saco de paja desde más de un metro- -Sí, medio muertos todos. Yo estuve de altura, cuando ya la barca bajaba. ¡Qué malísima muchos meses. Dos hombres fahorrible íuét llecieron penas subir al Carpathia congelados, y los sepultaron a las dos de la- ¿Iban hombres con ustedes? -tEn aquella lancha no iban muchos. ¿Pudieron salvar algo de su equipaje? Dos se tiraron a ella, desde la cubierta de- -Nada. Yo sólo cogí una estampa de efunda clase y uñó se rompió la pferna. San José que tenia encima de la cama. ¿Cómo estaba el mar? Me la metí baja el salvavidas y me enco- -Al principio, como este suelo de tran- mendé a él. Nunca me arrepentiré dequilo. Nuestra lancha se apartó del U t a- haber sabido elegir esa estampa entre tanalo Estábamos muertos de frío. Yo vol- tes cosas que pudiera llevarme. vía de ves en cuando la cabeza y veía- ¿Lo peor de aquella noche? cómo las ventanltas del barco se iban- -Ja miedo a quedarme en el barco. Fue hundiendo en el mar... Me puse mala, el momento más terrible de mi vida. Cada pero seguí agarrada a la narte de la, vea que me acuerdo, me parece que acaba lancha, jQúé horrible, qué horrible 1 Y al de ocurrir y acabo de salvarme por mipoco rato empezó el temporal. lagro... -Pero llevarían buenos marineros. Acaba de salvarse. No lo dudamos. Quizá- -No. Si la barca la conducía una con- por eso tenga esta sorprendente vitalidad desa. (Se refiere, sin duda, a la famosa k anciana que nos habla, superviviente efiora Brown. mujer de ánimo indomable, del Titanio 1 siempre sola, con otra herque organizó la boga en la lancha nume- mana también soltera y anciana, en ese ro 8, signando dos mujeres a cada remo. cuarto piso de la calle de Regueros, don A 1 amanecer, las olas nos zarandea de el fantasma del famoso trasatlántico ban de tal manera que nadie podía man- levanta, aún su popa con gesto trágico, tener la barca a flote. Creíamos que nunca mientras en el arcón se apolillan las viejas podríamos llegar al Carpathia el barco fotografías. Abada. 2. Esta fotografía se la hito dona Fermina Oliva dos días antes de embarcarse en el I