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S través de Inoldencias varias, se prolongan, como es sabido, en el Semanario erudito de Valladares. íHa abono de la veracidad que informa los Avisos de Pellicer, deponen los escrúpulos de conciencia que afloran en ciertos pasajes, por sentirse el autor responsable ante ZMos y ante el mundo, como observa el duque de Maura, del respeto debido a la verdad histórica Merece, pues, entero crédito la fuente ahoPof ELDUaUE DE MAURA ra almnbrada, acerca- n este caso concreÉspasa- Calpe, S. A. Colección te- -de la intervención de íE aña en la guerra de los Treinta Años. Austral 168 págs. 13 ptos. (La serie de hechos y subsiguiientes noticias que el duque de M; aura va glosando, OBRE la base Wstórlca aue proporcio- con, certeras observaciones, arranca del nan los Avisos de Pellleer, famoso cerco de Fuenterrabía, roto a favor de las cronista mayor de la Corona de Ara- armas españolas, y ¡a euforia polítlOa que gón, ordenados a nuevo efecto por don en tan favorable sazón hubo de ganar la Manuel Camacho y de dría, el duque de Maura ha estudiado un tema de gran alcance, en lo puramente bistárlco y en su proyección sobre la conciencia del paite: ei I 8 SistÍmiento español de la empresa imiperial lOon lo que salta a la vista, desde el principio mismo de la obra, la nueva valoración, en rigurosa técnica historiográfica, de una fuente iaue ni en su concepto genérico ni en su esfpscifieo sentido, han uttUzado hasta ahora nuestros historiadores, en el grado que corresponde a realidades de cierto t: o social o de la simple vida co. tidiana, ahi reflejadas, con provechosa espontaneidad. El ip i1o dÍsmo de n u e s t r o tiempo nace precisamente de esos textos que bajo denominaciones diversas- -crónica, avisos, aceta, gacetilla, estafeta... -recogep hechos que el historiador previamente dicho suele desdeñar y qus tantas veces permiten conocer, o al menos vislumbrar, estados de opinión y motivaciones más o menos anecdóticas de importantes sucesos, aparte reflejos o resonancias de Cuque d Mfturs. ideas generales, usos y costumbres, actitudes, al (parecer, insignificantes de un de- opinión nacional, ajetia a las batallas literminado personaje, etc. matices expre- bradas fuera de nuestro solar, se mantenía sivos del mom snto que pasa, si se acierto en los comienzos de 1640, año destinado a a captarlos e Interpretarlos. Pu bien, esa ser uno de los más desastrosos de nuestra sutil información- -iadvierte el duque dé historia Las gentes ae habían d do cuenMaura no la encontrarán los historia- ta- -al repercutir en la raya fronteriza nuedores en las bibliotecas, sino en las hsane- vas formas de la histórica pugniv hispanorotecas, donde quedan gráficamente repro- francesa- -del grave riesgo corrido y se conducidas, o pimtualmente recordadas, todas gratulaban de ia, victoria alcanzada por las vicisitudes de la existencia nacional nuestros Ejércitos contra los de Conde. Quo De suerte que al ser extraídos de los Avi- lo demás se diirlmiese fuera y lejos, era sos de PelUcer, l n noticias que dan pie cosa que satisfacía a todos, para común al duque de Maura para reconstruir una alivio de preocupaciones. En un hecho real, reacción psicológica, interna, personal, más extraído por el duque de MSaura de una de que ¡puramente ¡política, de los españoles las cartas de los padres Jesuítas, sobre sumismos- -iéste o aquél- cuándo no de la cesos de la Monarquía en esa época, nos sociedad en que todos coexistían; al ser parece hallar un valor simbólico, y es ello utillssados tales datoti- -repetimo e plan- una muestra del entusiasmo tminifestado tea, como un artííJulo de previo y especial en la plazuela del Alcázar, donde se Junpronunciamiento, si se nos permite al kn- taron más de dos mil mujeres en cueipo, iFuaJe procesal, todo un prdljlema de fuen- capitaneándose unas a otras, con grandes voces demostraciones de tes históricas, desestimadas en tesis gene- pel deyhombres que a ü se regocijo. 11 trojimtó, ral, hasta ahora, por lo que reelecta a tes- la eueva donde está 1 vino de acudió a timonios como los insertos en ios Avílos cieron que se les abriese y bdíieron M. hicuanto de Pellleer, y documentos hlstóricí de vino hallaron en eiUa, sin dejar ufia gota... análogo tipo. Peligroso vino el que beben, real y eüabóliego don José Pellicer, de hidalga casa iioamente las muchedumbres: alegra su aragonesa, estudlanl e de Kimianldadas y corazón en un principio; luego, embota la Leyes en Salamanca, y Alcalá, a cronista sensibilidad, borrando el recuerdo del momayor de la Corona de Aragón, y a está fa- tivo inicial, y acaba por hacer de la emse- -la definitiva- -4 e su actividad, corres- iwiagada muatoedumbre n Instrumento ponde la aparición de los Avisos que, a CRITICA Y GLOSA DESISTIMIENTO ESPAÑOL DE LA EMPRESA IMPERIAL Imlitil que sucesos ulteriores tendrán que rehabilitar. Textos sucesivos de los Avisos de Pellicer, demuestran que el Júbilo nacional diminó causas de preocupación, que apuntaban, harto desagradablemente, en el horizonte nacional. Sa prodigan mercedes; del conde- duque de Olivares para abajo, no son pocos los beneficiarios; los festejos y congratulaciones callejei- as se multipUcan, y la popularidad del valido cunde, en tanto la Corte, a tono con el país, abgre y (inflado, se divierte con toros y nauma quifts. El buen Pellicer, sin dejar de reflejar en sus avisos la presencia de España, 3 n el Océano y en el Mediterráneo, en Mandes, el Piamonte, Alsacia y Pomerania, va registrando, ímiperturbftble, noticias reveladoras del malestar en Cataluña. Un día, Pellicer anota que el canónigo de Tortosa, don Aancisco Pulg, ha expresado al Bey los inconvenientes de una pragmática real en materia tributaria. Otro, que entre catalanes y caatellanos se produjo tm mctín en el que murieron muchos. Pocas fechas des. pués, nuevo encuentro de unos y otros... movimiento de tropas; holgorios palatinos y populares, bajo un signo oomiün que bien podríamos calificar de goyesco, por el mezclado gusto de señorío y plebeyez; rejyresentaclón de comedias bien al vivo- -4 níorma Pellicer- mesándose y arañándose imas mujeres, dándose vayas otras, y mofánd e los mosqueteros. Kan echado entre ellas ratones, en cajas que, abierta saltaban. 4 Y es el Jueves 7 de Junio de ÍW O cuando sobreviene, en Barcelona, el suceso que daría histórico nombre á la solemnidad religiosa de aquel año: Corpus de sangre La sublevación de Cataluña y! a de Portugal determinaron el brusco contragolpe psicológico que caracteriza a los españoles: impresionables, tardíos en el sentido crítico, muy fáciles en pasar de la exaltación optimista al más d rimsnte pesimismo. El duque de Maura maneja, con la destrraa que le proporciona su magistral conocimiento de la época, los Avisos de Pellicer, n virtud de los cuales completa, con nuevos perfiles, las figuras, por ejemplo, del conde- duque de Olivares o de Ffeüpe rv, y, a otra luss, la de Isabel de Barban, sobre abigarrado fondo de príncipes, capitanes y aventureros, a la par que se extiende en reflexiones al modo de Saavedra íPajardo, y hace respirar a los lectores la atmt era histórica en que surgen, se desarrollan y malaments se liquidan aque. líos imtportantes alzamientos, en circunstancias adversas. La Península, desguarnecida, y el país, llegado a la alternativa del desengaño. Luego vienen, tenían que venir, las dsri- otas de Bocroy y de ll ns. Los consabidos textos de Pellicer hablan d la honda tristeza que se iba adueñando de líÉ 5 Jafta, delatadora- -dice Maura- -4 tm desmayo íntimo y pródromo infalible de su decadencia política Cómo se sustancia ese proceso nos lo hace ver la azarosa realidad por la cual la caída del conde- duque, lejos de dar paso a tm Oobtemo mejor, dejó a la Monarquía sin ninguno, y a España sin pulso. Lm etapas de ese camino, en rápido declive, las marca el duque de Maura en los últimos capítulos ds su estudio, hasta dejar bien asentada la conclusión, en un epígrafe muy de su cufio literario; Desgrana definitiva de Imperio a la colectividad hii ánica Cierra el volumen un comentario sobre la monografía del erudito presbítero don José Senabre, í a acción de España en Cataluña Nueva aportación al estudio del período en que se desmoronan los muros de nuestra Patria, justificándose con hechos la metáfora de Quevedo, en memorable soneto. M, ALMAGRO ii la Beat Academia Bsva okt