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o s homtores- -es lo mandado- -no gri- pronunció la frase 1 lá dulce lengua, porten sino cuando los pasan a cuchi- tuguesa, que era h. -suya. Seguidamente, llo, pero dan voces por un quítame rogó que ensombrefetesen la estancia, por que los presentes- testigos forzosos en los allá esas pajas. De mujeres es el gritar a troche y mo- casos de nacimientos regios- -no k vieran che, y a t o parece, y yo lo h visto, m n- descompuesta. tee cierteis Ihomtores, o en ciertos medios so- Bien íjudieran ¡miutíhaí mujeres dejar (Je oiate, el griterío y el grito forman parte del I conjunto que haee atractivas a las mujeres. El grito s pregón de fragüilidad, de inconsistenoia... acaso piensan es anuncio de extraordinaria feminidad. Mas s lo cierto me estas mujeres gritantes ni son del todo temeninas ni dioen feien con el tiempo bestro. lílazón y raaones hay en la vida no sólo Ira gritar, sino para dar alaridos ¡sin toelua; sin embargo, no es por tales razones E o lo que se grita, sino n razón de I0. S r irracionales nervios. Por neoesidad de 11 af mar la atención sobre una misma, o poi gue, perdido el propio control personal, la mujer es sólo un conjunto de reacciones reflejas: JI grita, pues, lo mismo que aulla un perro. Vayamos al yo ¡es que no lo puedo reihe: diar Acaso sea cierto, amiga chillona, que I M no lo puedes remediar, pero tu médico puede. Porque estás enferma de los nsrj, pios, como dice la gente. Y has de culdar ¿itff. Los nervios son criaturas respefcabilísiis y útilísimas que nos (habitan por denFro. Son los responsabtes de las más bellas- hazañas y de las más geniales creaciones í. del hombre. Y son, asimismo, lo más difícil l que hay de cuidar dentro del cuerpo huma- lio. CSon todo, del mal de griterío sanaíi ppronto los nervios si 1 nervioisa quiere. Queda por ver si seria más fácil tratar de no gritar sencillamente. Es sólo cuestión de educación de una misma, de. ser sensible a lo descompuesto- -que es desagradable de ver, de hacer- de tener feminidadüna mujer femenina y con sñorio no írrita nunca. Señorío tianis quien lo tenga, io ane o lo conserje; es cosa que confiere el aíma al cuerpo, y no procede de oros il de títulos. Dlgo que las mujeres del todo no deban Rgritar nunca si no ss para prevenir una desgracia o pedir socorro cuando no hay fó; iléfoDo. Ni en 1 ncuentro oon ratones. 1 en la lectura de fcelagramas horritotes; ni en los dolores del cuei ¡po, ni en Jos males del alma. La mujer sin grito proelamai en su contención que está absolutam ente segnira de mr mujer, y, por tanto, huelgan anuncios scnoros. Que tiene dominio de su cueitpo y control de sus reacciones. No s- e deja Tarrebatar por el dolor físico; saibe ¡hacer i frente a la repentina aparición del murlÉlídélago, o del chorro ás agua fría, o del Cristal que se quiebra. Signiflcia el jxo grito 0 n los idolores del alma que ésta se halla j 3 uesta del todo en todo en Dios, y se en. írega el sufrir silsnciosament a María Eto- lorosa, que escuoha siempre nuestro silencio. Y tpoi qiue se vea qué maravilloso es no gritar, en fln, recordemos a la gran señora y mujer exquisita Isateal de Portugal. Bien sabía Oarlos V que su prima. ía portuguesa, era la mujer que a su lado le anvenía. Y muy pronto descubrió que era lemas el grande amor profundo y largo de toda su vida, (En mayo de 1527, en Valladolid. da luz la EmperatriK al futuro Rey Felipe 11, Es malo el tranos, especialmente malo. La eomadre le aconseja que grite y se desahogue libremente. No me digáis tal, mi comadre, Qu moriré, pero no gritaré, Y L gritar en trances menores. Y asi como no gribando la Emperatriz oonservó su dignidad y su perso nialldad, así también acrecentarán y iganarán dignidad y personalidad quienes la imitaren. Y los que escuchamos gratuita- m ní gritos desacordados ganaremos arm onía y bienestar. Ni con gritos de miujer ni oon voces ds hombre- se arreigla la vida por el mundo. Tal v z con buen silencia y suavidad nos fuera m poco mejor a todos. Carmen CASTRO