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M íáaa CRITICA Y QLOSA FALTA UNA GAVIOTA Por JAVIER M. DE BEDOYA 75 Ediciones pesetas. Cid. Madrid. 468 páginas. J AVIER M. de Bedoya, escritor muy avezado al juego de las Ideas- -apolíticas y sociales, en primer término- se siente atraído por los ¡hecihos que sobre- cargan la historia de nuestros días y que sirven de fondo, motivo o pretexto a sus ensayos de aquella naturaleza. ¡Pero gusta ahora, en su novela Falta una gaviota de tomar pie en talas sucesos para lanzarse a la creación puramente literaria, cualiifIcáda por preocupaciones tipioas de nuestro tiemipo. (En Palta una gaviota no se intercalan, a cuenta dé los personaj as, diálogos o monólogos, y, menos aún, disquisiciones del propio autor, sotore temas determinadas; pero ss evidente que cuanto en la novela acaece no, se explicaría sin siipuestos previos de tipo sociológico, y nada digamos, por obvio, del mero proceso ¡histórico. Noraih, la heroína de Ibsem en Casa de muñecas no mccésitada hoy del famoso portazo, real y simibólico, para emanciparse y vivir su vida. Ese extraordinario arranque de un carácter femenino no constituye una excepción en la sociedad de nuestros días, sino u a regla general. Pof- lo que la protagonista de Palta una gaviota Pahny Burns, busca y encuentra su independencia sin forzar resorte alguno en la normalidad de su vida. CPanny Burns, nacida en Efelpto, de padres ingleses, trabaja en una impr 3 sa siderúi glca cuando estalla la bonítba de la última conflagración miundial, y como experimenta la necesidad, ¡por diversas razones, de camitaiar de empleo, Ocde a la tentación de los Servicios Auxiliares Femeninos de la Marina, del Aire y del Ejército entidad que bastaría a evidenciar la radical transifórmación a que aludíamos, en cuanto a las salidas de la mu ¡ler. Claro es que Panny Burns supera a, cualquiera de sus coetáneas en ese ansia de libírtad, pero la satisface sin escándalo ni alboroto, alistándose en fuerzas militares que la Inglaterra de sus abuelos no llegó a imaginar, ¡Oomo un soldado más, Pai 5. ny se libera de su limitada vida. Hay algo en lai- -confiesa- que me pide luz. aire libre, improvisación, cambios bruscos de asnbiente, sinceridad en las emociones, independencia íntima. Necssito volar... Esta metáfora no se realiza al pie de la letra, pero sí len el; amplío Sentidio de sustraerse a la vida pequt; ño- burguesa que, por isu clase, to correspondiera, y así vem a Panny, corriendo el riesgo de la guerra en un submarino, convertida en sargento: el sargento Panny Burns, no la sargenta, y menos aún la sapgjeirítona. No pierde, eni imódo alguno, su poderoso encanto femenino; más bien lo realza con la experien- cia Vivida, a la que no puede renunciar. Los excelentes servicios de Panny motivan su llamamiento, acabada ya la guerra, por el Cuerpo auxiliar femenino de la Real Marina briitánica. Y allá va. siempre seductora. No se trata, eoi el fondo, de que lías mujeres sean indispensables para el mejor cumplimiento de la función castrense. Por lo menos, a esa opinión nos induce el autor, (haciéndonos ver 1 simlbolismo de la gaviota, claram ente transparentado en el título de la novela. Gaviotas llaman, por lo visto, en la jerga del Almirantazgo, a las muchachas que prestan servicio en viota no es novela construida sobre la hoja de servicios de una mujer militarizada, si bien este calificativo, ipor la forma de vida que impone, bastaría a hacer interesante el caso; nuevo, desde luego, en, nuestra novelística. La movilización literaria de este personaje femenino arguye en pro de la observación e inventiva del autor. Pero el Intírés de Panny estriba en su dimensión áf profunda impresionabilidad, y todo lo demás- -profesión, peripecias, desplazamientos, conatos de amor- -i: no es otra cosa que reactivo para que la conozcamos en su personal! simo modo de ser. Desde el principio mismo de la novela observamos que la fuerte impresión causada en el espiritii de Panny, durante su inifancla en Egipto, y la au gestión de una España presentida, no Son un antecedente que por sí solo haya de ser considerado, sino el arranque de la verdadera novela, én tal grado que cuando satoimos, ariinal del primer tercio de Palta ima gaviota que Panny, ascendida a teniente, es nombrada secretaria del almirante- jefe de la base. de Gibraltar. nos sentimos éxtraordinoriamente interesados por te suerte que átoí la espera. Ya pisa tierra, geográfica e íhistóricamenbe, española. Y no en vano, a los efectos de un nuevo y sorprendente amor, José, que complica todo lo ulterior. Lo que pudiese haber en Falta una gaviota de novela sentimental gira ahora bajo la presión de nuevos elementos, novela donde se jueiga la aventura del espionaje, sin que deje por eso de- intervenir el factor amoroso en grado decisivo. La línea argumental se enreda. Esta siegunda parte aventaja a la primera en interés novelesco y en escenario o ambiente. Gibraltar se nos musstra certeramente evocado en su, paisaje urbano y en el contragolpe de sus problemas en relación con España: itrabajadores, contrabando, iritcétsra. ¿Y esto es el Sur? pregunta Panny, deoapoionada, ante los tinglados del puerto y un caserí ó que pat ece del Londres antiguo. Bien se ve quis el autor tou sca otros efecítios, y el halago del Su queda reducido a fondos fugaces de la Costa del oí, mientras alternan nuevos y viejos personajes, en episodios de varia calidad y tensión de aventura. No pocas páginas de Palta una gaviota nos hacen pensar en fáciles eíectos de las novelas de magazine Pero- esta imprrsión de superficialidad proviene d e l gran número de elementos que entran en la composición de la novela, haciéndola perder en intensidad lo que gana- en extensión, ü n tanto desigual en SUs parcelas, la amenidad del relato prevalece, y las virtudes de prosa exc- éiente y hábE raduacáón en el desarrollo de la ínitriga se arm- onizan sn. el bien logrado y paitéíico final! Faimy, sok. desarraigada del todo, viviendo todavía, pobre árbol caído. M. PBRNANODEZ ALMAGRO 4 e la Iteal Academia, Hsvanoia Don Javlep M. de Bedoya barcos y bases, revoloibeando alegres. Lo qua, en definitiva, es un triunfo del eterno femenino -lejos de significar una conquista exclusiva del llamado, feminismo término caído en desuso, ya qm el concepto a qué responde está perfectamente asimilado por el espíritu del mundo actual. Los tiempos de la señora Pankliurst están ya tejos; las mujeres participan de los mismos deretíhos que tos hombres, y, en definitiva, el de sufragio no es si no una consecuencia lógica de los cambios perados en la consideración social de la mujer. Panny Biu- ns, fruto natural de su tiempo, es dueña de su destino: sólo al panecer, como se verá luego. Ya se com prenderá que Palta una ga- ANUARIO DE LA ENSEÑANZA MEDIA El Anuario úe la Enseñanza Media ¡ue ahora se ha publicado y que se refiere a 1 57, muestra la enorme labor educadora de- la Iglesia en nuestro país. La obra está dividida en dos partes: legislativa y descriptiva. La primera es de una gran utilidad para los centros docentes y educadores particulares. Abarca los siguientes pun- tos: Legislación de carácter general. Planes de estudio. Convalidaciones, Trabajo, Interés social, Protección escolar y Tasas. La segunda parte es la descriptiva y detalla todos los datos de interés para cualquiera que por. su trabajo u otros motivos precise de hacer uso de las estadísticas o necesite poseer una visión com- pleta de M materia que en el libro se recoge y explaya. Ediolones Fax. 31i6 Dáigs- OPrecio: 50 pesetas.