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ANDRÉS SEGOVIA, A LOS CINCUENTA AÑOS DE SU PRIMER RECITAL f WASHINGTON. (Crónica de nuestro f corresponsal. El otro día almor cé con el guitarrista Andrés Se gavia en uno da los coxn: dores del Hotel Mayflower Quería charlar con él de cosas que luego contaré, y estuvimos juntos un par de horas. Es un hotel grande, cosmopolita, cuyos salones bullen todo el año con viajeros de todo el mundo. Es el hotel de los senado res importantes y de los millonarios de Texas, el de las estrellas de Hollywood, los potentados de la Banca y las grandes figuras internacionales. Está habituado a los rostros de tanta y les da poca importancia. El comedor estaba lleno. Cuando nos levantamos, el camarero que nos había atendido devolvió a Segovia la propina Que éste había dejado en la mesa, y le dijo: -Mucha gracias, señor Segovia, pero no puedo aceptarla. Me basta con el honor de haberle servido... Cosas asi le suceden a Segovia en todas ¡partes. El suyo debe de ser uno de los rostros españoles más conocidos del mundo; su arte, uno de los más devotamente admirados por personas de todas clasas en cualquier país. Comentando el concierto de Washington, escribía un critico: Andrés Segovia es más que un músico. Anoche, su guitarra tejió un embrujo mágico... Ese embrujo de la guitarra de Segovia parees escaparse de las salas de concierto y penetrar y extenderse a todas partes. Su música na e ni ¡puede ser de nasas. Sin embargo, todo el mundo parece conocerla o haberla Escuchado en discos o ¡haber oído hablar de ella a algún amigo aficionado. Aquí, en Washington, existe una sociedad de aficionados a la guitarra, cuyo dios es Andrés Segovia. La noche de su último concierto en el Auditorio Lisner, estaban (todos en el escenario, alrededor del guitarrista, escuchándole con los ojos cerrados, como en un trance. Al frente de ellos, en primera fila, el máximo admirador y discípulo de Segovia en Estados unidos: el griego Sófocles Papas, profesor di guitarra. Pero Iba A otra cosa. La razón por la cual tenía esta ves un hitares especial en charlar con Segovia es la siguiente: a mediados del año en curso, en junio, a cumplen cincuenta años en la vida de concertista de Andrés Segovia. iMe lo dijo hacs uno meses, cuando fue a San francisco a estrenar la Fantasía para un gentilhombre de Joaquín Rodrigo, y quedamos n encontrarnos en Washington para hablar de sus bodas de oro de concertista. Cincuenta años es toda una vida! El maestro, que no da mucha Importancia a estas osas- -en marzo se cumplieron los treinta ños de sus conciertos en Estados unidos- se conmueve cuando piensa en aquel primer concierto granadino, en 1908. Entonces- ne cuenta- -disponíamos de unos pocos arreglos de Tárretra, poquísimos. Ahora podemos ofrecer a los Públicos un repertorio de más ds trescientas obras... La Infancia de Andrés Segovia, nacido en Linares, transcurrió en Jaén; la adolescencia, en arañada, donde estudió música y guitarra. En junio de 1906- -no recuerda la fecha precisa- -idió su primer recital, como concertista, en el Centro Artístico granadino. I5 n 1909 tocaba en Sevilla, con éxito tal, que tuvo que dar en poco tiempo catorce recitales. En 1912 iba al Ateneo de Madrid, con un aura de revolucionario musical; le patrocinaba un grupo de Intelectuales y periodistas jóvenes que le habían oído; le combatían los viejos... Aquel mismo fio, Segovia Iba a. Barcelona y al triunfo. Ds la discusión recelosa de Madrid saltaba al aplauso abierto de la capital catalana; 16 conciertos y la oportunidad de una tournée europea, frustrada por la primera conflagración mundial. En 1919, después de la guerra, la América del Sur. Veinte conciertos en el Odeón de Buenos Aires, y en abril de 1924, la consagración europea, en el Teatro del Conservatorio, de París. Hadami: Debussy, Manuel de ¡Falla, Miguel de Unamuno, Joaquín Nln, Paul Dukas, Al- Arwlré bert Xtoussell estaban en un palco para escuchar al joven guitarrista Andrés Segovia, para quien Boussell habla compuesto un bello Homenaje a Debussy A partir de aquel recital, el mundo abría a Segovia sus salas de conciertos, y los públicos le daban su aplauso y una devoción que no se ha extinguido ni parece palidecer: Igor Stravinsky dijo que la guitarra de Segovia no es fuerte. Su gran calidad es- -añadió- -Ja lejanía. Es una guitarra lejana. La guitarra lejana de Segovia sigue conjurando hoy, cincuenta años después de su primer recital de Granada, a los auditorios de todo el mundo- desde el Cabo ¡Norte a la Tierra de fuego. Ha sido una vida en eterno movimiento, de nación en nación, de ciudad a ciudad, de un avión a otro, con el estuche de la guitarra cerca, su aspecto de profesor de Instituto provinciano, su aire entre solemne y tímido, su mal genio exigente y puntual. El viaje se ha convertido en la segunda naturaleza de Segovia. Ahora ha recorrido Estados Unidos una ves más, y ha llegado a ciudades que no recuerda y ha dado conciertos ante auditorios de los que no le ha quedado más que el eco de los aplausos. Llegar un atardecer, ir al concierto, volver al hotel y marcharse a la mañana siguiente, sin más recuerdo que unas luces neón apenas entrevistas y los banderines de algún vendedor de automóviles de segunda mano... ¿Hogar permanente? Ninguno. La casa de un hijo en Ginebra, un piso en Nueva York, la casa de una hija en Sueños Aires... y los aviones y los cuartos ds hotel de todo el mundo. -Cuando acabe con Estados Unidos, iré a España, para los Festivales de Música de Oranada, a estrenar la Fantasía de Rodrigo. Después, unas vacaciones en Italia. Luego, mi empresario stá negociando unos conciertos en el Japón y todo el Oriente. Más tarde, veremos. Mi vida está en manos de mi empresario... Música, música, música. Éste sigue siendo el mundo de Andrés Segovia a los cincuenta años de concertista. Comimos a la una de la tarde. La noche anterior, d e s p u é s del concierto y una fiesta que le ofre í e r o n se había acostado a la madrugada. ¿a descansa- -H do usted? -Sólo hasta las odio y media. He leído la Prensa, he escrito unas cartas y he estado ensayando tres horas. Esta tarda, antes de regresar a Nueva York, ensayaré tres h o r a s más. Necesito trabajar seis horas diarias para e s t a r en forma. ¿Puede u s t e d nombrarme tres Jóvenes promesas de la guitarra? -Si; non m á s qué promesas. Son o serán muy pronto espléndida realidad. Jtáhn WUllama, un muchacho Inglés, de dieciséis años, a quien hice entrar en la Royal Academy of Music, a pesar de su edad; Alirio Dfae, de Sudamérlca; Narciso Yepet, de Murcia... Le he oido varias veces en privado, pero necesito escucharle en unasala de concierto... ¿Cree en el porvenir de la guitarra? -Oiga esto: la guitarra se va instalando como un gran instrumento en el mundo musical... Cincuenta años después de su primer recital en el Centro Artístico de Granada, el gran músico que hay en Andrés Segovia es tan joven, como en 190 José María MASSIP