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PROCESIONES GRANADINAS A piadosa conmemoración de la Pasión y Muerte ie Nuestro Señor Jesucristo es, en el fondo, igual éh todas las latitudes, aunque en la forma en. cada país adquiere matices diferentes, y aun dentro de las regiones, de cada país, la ce- lebración tiene manifestaciones peculiares. Granada, que ha tenido la enorme for tuna de conservar la totalidad de sus imá genes procesionales, tiene en la piedad una de las más importantes cualidades de nuestros desfiles. Las procesiones de Granada, tratan de hacer de a calle iglesia y fieles del- gentío, cumpliendo, sobre todo, finalidades proselitistas. y de apostolado, listo eleva su significación y les da. un mayor valor estético. Una procesión es, sobre todo, acto piadoso, y esta finalidad intangible es la que ¡hasta ahora, entre comentarios literarios y propagandas turísticas, sa le ha conservado a las procesiones granadinas. iArte; religiosidad, belleza, unciórí, fe, piedad. He aquí las expresiones más exac- tas para sintetizar lo jue la Semana Santa es en Granada. La belleza de sus marcos incomparables Ja hacen única en el mundo; difícilmente pueden ser olvidados por quienes desde loSj más apartados lugares vienen a Granada para vivir unas jornadas de. recogimiento y religiosidad. Pero a- ün hay otro aspecto, -y es que suele creerse qué las procesiones de Granada son creación moderna. Nada más lejos de. la realidad. Ya en ios siglos XVI y PVII existían Cofradías de penitencia, ¡procesiones de azote y sangre. Sin embar A go, aquellos desfiles decayeron, algunos por proihibición, y huibo lapsos en que no salían a la calle. Así, pasado esa período, la Semana Santa fue evolucionando hasta llegar, a principios de la actual centuria, en evoljición lenta xy continua hacia 61 presenté desfile incesante dé imágenes. Porque la? actuales Cofradías no son otra cosa que el resurgimiento ds aquéllas, cnn- L V Vi At tlio de las doce de la noche del Jueves Santo sale dé la Iglesia de San Pedro la fantasma! comitiva del Silencio, El maravilloso Cristo de Mora recorre las calles granadinas a hombros de soldados de Artillería, mientras las luces so apagan. trai los 4 ue creen que son cosa; moderna y Mu tradición, Jjas imágenes granadinas, titulabas de 5 las Hermandades, constituyen casi una síntesis de la evolución de la escultura gr na- dína, y entre las que salían y lasque salan, apenas si escapa matiz alguno de la historia de nuestra imaginaría, La inmensa mayoría de estas imágenes ¿son del siglo XVII. Mora, Ruiz del Peral, Diego dé Siloe, Mena y tantos otros imagineros, nos antes y otros después, crfeáron esas maravillosas imágenes que pasan por las calles dé Granada, como pasaron por- la historia de la eiüdad, -entre un levan- tarse de los corazones ds las miserias cotidianas, un bisbiseo de oraciones y la- mirada ansiosa de unos ojos arrasados en lágrimas. Incontaibles son los Sania María de la Aíhaflitíra ha recorrido en triunfo las calles de Granada y vuelve a su templo. Este es el momento en que va a entrar por la Puerta de la Justicia, mientras los pájaros la dedican sus mejores trinos y la campana de la Vela suena anunciando fti mundo y a Granada que la Reina ha vuelto. (Fotos Torres Molina. tos de honda emoción de la Semana Santa granadina; la: brillante juventud de una procesión infantil por el Arco de Wvira, la orgía de color, luz y briillanitez de una Alhamibra encendida para ver el paso dls Santa María, la fantasmal comitiva del Silencio por- la carrera de Darro o cual- quier solitario callejón, él estallido de ho güeras sacromoritónás al paso del Cristo de los Gitanos, 4 a plata viva de las bengalas en el puente del Geni! todo ello llena de fervores el ánimo y, como cutaiinación, -el impresionante silsncio de uña multitud sumergida que, como espuma de un mar ondulante de ca bszas, sube hasta el Cristo de los Favores, al filo de las tres de la tarde del Viernes Santo. Eso es. a grandes rasgos, la Semana Santa de Granada. Adusta, sin manzanilla ni piropos, sin oles nt palmas, sin folklore ni ¡propaganda, ni programas para atracción de íuristas, en- esas noclhes de intensa TC grúra primaverales y perfiímadas de incienso y azucenas. Sisa es Granadía y ésa es su! Semana Santa. J o s é DÉ j (Reportaje gráfico de Torres Molina í