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AS obras de Garcilaso ven la luz, por vez primera, en 1542, y aparecen, en un principio, integrando un cuarto libro de, la edición, en común con las poesías de Bascan; unos y otros poemas se publican merced a la diligencia de doña Ana Girón de Rebolledo, viuda del poeta catalán. Faro pronto las poesías de Garoilaso se desgajan de la edición en común y como cancionero independiente se- multiplican a amibos lados de los Pirineos. A lo largo de tres siglos Garcilaso es reeditado y- anotado y en amichas c esas ¡repetidas ediciones se, nos transmil su retrato: el busto de un caballero c anediana edad, con larga y triste barba, que luce sobre su jubón la cruz de la Orden de Alcántara. En muchos de esos gírabados bajo tl medallón iconográfico Salido y Nemoroso cuidan 1 ganado y se confían sus quejas. Y solamente bajo este molde de retratos- -el Garcilaso de las ediciones de Sancha- -se crean las nuevas imágenes del poeta al que la fantasía y el capricho rizará, en cierta ocasión, los cabelles tíe la barba o coronará sus sienes con el inevitable laurel para la rutinaria galería de les Parnasos al aso. Y así, acostumbrado ya a este caprichoso Garcilaso, la curiosidad de don José Lázaro. Galdeano pregunta en. carta al maraués de Laureneín cuándo se confirió al poeta la Orden de Alcántara, cuya cruz luce en todos los grabadas conservados. Y al contestar Laurencín al gran coleccioI nista rechaza cuantos retratos v e n í a n circulando como del poeta demostrando W jue ai frente de los versos de Garcilaso ss venía tradicionalmente circulando la imagen de su sobrino Garcilaso de la Vega Guzmán, señor de los Arcos, de Batres y de Cuerva. Publicaba Laurencín su Informe en 1,914 y ese mismo año Karl Justi daba a la estampa- ejj, La España Moderna la revista del propio Lázaro, un curioso artículo en, el que brindaba una hipótesis que de poder ser suficientemente demostrada nos entregaría, para siempre, la verdadera imagen del más grande posta lírico español de todos los tiempos. EL GARC 1 LAS 0 DE LA GALERÍA KASSEL L y en los grabados de las antiguas ediciones, toda posible atribución. Hoy, pqdemos afirmar que Garcilaso no moría a ¿los treinta y tres años de su edad al adelantar su nacimiento al año años fue atribuido a. Pontano, Francisco 1501. El caballero de la Galería de Kassel Salviati y más tarde a ¡un pintor de la es- podría representar algo más de unos treincuela florentina y a un maestro español ta y cinco años y la ¡poblada barba tien da la escuela de Antonio Moro. Guiller- podría disimular la cicatriz que echa de mo Jünemann fue uno de los primeros menos Laurencín en los retratos conoen hablar de este retrato, corno posible cidos. Y acaso pudiese ser aquélla la verGarcilaso, desde el campo de la historia dadera imagen del i cantor ¡del Tajo y de literaria. Laurencín no hizo salvedad al- sus ninfas, que acudía a cobijarse junto guna- de este retrato al afirmar que no a los lienzos de Ruibens conservados en conocíamos la efigie auténtica del cantor el Museo de Kassel, la moderna Kassel de, Isabel ds Freiré. La cruz de Alcántara reconstruida, que toa erigido junto a los viejos rincones de sus obelisvenía trasto cando en el retrato de Kassel cos y sus plazuelas un urbanismo que parece trasplante de cualquier lugar de Nueva Orleáns. No olvidemos que Kassel representa la. pronunciación más pura de la lengua alemana, de la misma manera que el auténtico Garcilaso, cuyos versos estrenaban las Imprentas en 1542, encarna la más pura versión del lirismo peninsular. Y en el provinciano Museo de esta ciudad alemana, en la que la CocaCola comienza a derrotar a las salchichas, encontramos a España en las manos suplicantes, nerviosas y entrelazadas de la Mater Dolorosa de Ribera, que se exhibe en la mismia sala- desde la que nos mira el caballero español, Posible retrato del poeta Garcilaso de la Vega, de autor de escuela española, que se conserva en la Calería de Kassel. garalasiano mientras cruzaba por la WühelmshSher Platz Se Kassel en un día de lluvia, fina y persistente, como aquellos de hace siglos, en los que Garcilaso soñaba con Toledo, o con cualquier rincón de Extremadura, desde su isla dei Danubio. Antonio GALLEGO MOBELL Se refería Justi al retrato ds un caballero español del siglo XVI, de autor anónimo, que se conserva en la Galería de Pinturas de la ciudad alimaña de Kassel. En efecto, el lienzo atribuido hoy a un pintor de escuela española del siglo XVI, aparece catalogado actualmente como posible retrato del poeta toledano- Garóilaso de la Vega. Representa a un caballero rayando ¡los cuarenta años de edad, de profunda mirada, barba- bermeja, sorprendente estatura y elegante ademán. Las mangas de raso amarillo- ilimón recortan el rico ropón negro cruzado con hilos de oro y rosetas ds perlas, la espada al cinto, los guantes en la mano y el paño rosado que cubre la mesa enmarcan la mirada honda y el amplio petih- o, centrado por una pequeña cruz de Alcántara, de uno de los más ibellos lienzos conservados en la Galería. Al consultar los inventarios del Museo no me lia sido ¡posible encontrar ningún, dato acerca de la adquisición y procedencia del lienzo. A lo l sngo de los Kassel: Edificio de la Calería de Pintura. JL