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El eminente actor contaba noventa y cuatro años de edad EXPRESIONES DE- HONDO. PESAR EN TODA ESPAÑA Barcelona 4. (Crónica de nuestro corresponsal, por teléfono. Aunque desde mediados de la anterior semana el insigne actor D, Enrique Borras parecía haber mejorado, tanto que los módicos le autorizaron para permanecer levantado diariamente un par de horas, en ia madrugada del domingo al lunes tornó a perder, facultades, y esta mañana, a las once menos cuarto, falleció. Rodeábanle su esposa, doña Luisa Ruiz les, a las once de la mañana, con posterior París- -convertida desde hace unos años ¿n traslado del cadáver a Badalona, donde una. verdadera hermana de la caridad- su será iahümado. -Cifra. hijo, D. Enrique; sus nietos D. Ramón, don Mauricio y D. José Antonio; su hija Barcelona 4. Días pasados, cuando su politica, doña Josefina Domeneeh; otros estado de salud se agravó, D. Enrique Bofamiliares, el doctor Piera, que era su mérras recibió con unción los Santos Sacra- dico de cabecera, y N algunos amigos de la mentes. De acuerdo con sus deseos, tenía familia. en sus manos el cínguio de la Corte del Borras, que tantas veces arrebató a los Pilar, puesto que D. Enrique era muy. depúblicos simulando toda, suerte de muertes, voto de la Pilarica y caballero de la Herha fallecido dulcemente sin exteriores, como niandad dé Barcelona. -Cifra. una luz que se extingue con suavidad. La MANIFESTACIONES DE PESAR noticia circuló rápidamente por toda la. Ai extenderse por España la noticia del ciudad, de la que su nombre era preclaro fallecimiento del ilustre actor D; Enrique adorno. Al hotel que el extinto poseía en Borras, ha producido general sentimiento. Vallcarca, donde ha vivido siempre, lleganon bien pronto infinidad de gentes de to- Son incontables las. manifestaciones de: condolencia que llegan a la casa del emidas las clases sociales. nente artista, procedentes- de todas las pro- Don Enrique Borras había nacido hace vincias. noventa y cuatro años, en la vecina ciudad La Sociedad- General de Autores ha curde Badalona, y este Ayuntamiento se dispusado un telegrama de pésame a la viuda ta ya el honor de que- en esa ciudad reposen del insigne actor y ha dispuesto que su delos restos del ilustre comediante. Por su legación en Barcelona asista a ¡l sepelio, en parte, el Consistorio municipal barcelonés, representación de la entidad, enviando una que le había concedido la medalla de oro, corona ai- domicilio del fallecido. desea ¡exponer el Cadáver; del eminente trágico en las Casas Consistoriales, recabando Su último mutisí lo mismo lá Diputación Provincial, que le Había nacido Enrique Borras en Badaotorgó igual presea hace dos años, pero esta lona- el 9 de septiembre de 1863. Desde última, para exponer el cadáver en el Insniño siente la llamada irreprimible de la tituto del Teatro, por ella creado y sostenivocación. A los 17 años y con ún grupo do con singular fortuna de aficionados ingresa en el teatro con un papel de primer actor. Y nunca abandoBorras, que había recibido hace, media nará ya su puesto. Desde el Novedades docena de años. el Premio Nacional de Teadonde trabajó en castellano, pasa al Rpr tro, siguió con su afición al mismo hasta mea para. actuar, eti catalán. Durafité hace muy pocos meses, pues en la tertulia quince años estrena casi todas las obras áe que a diario reunía en su casa gozaba lo Guimerá, de Iglesias, de Rusiñol... y tamindecible recitando pasajes de las obras bién de. Echegaray y de Federico Soler. Y luego GaUás, Dicenta y Benavente y Marrnás destacadas del repertorio clásico espaquina y los clásicos... ñol y haciéndolo con el mismo brío y el En 1904 triunfó en la Comedia, de fuerte tono qué- su laringe prodigiosa le Madrid. Marchó con Rosario Pino a la permitieron siempre. De nada servían los Argentina, Uruguay, Cubá y Méjico, donde consejos de los contertulios para qué reciobtuvo resonantes éxitos, como luego en tase a media voz, evitando así el natural el Español, de Madrid. Nuevamente en cansancio; el actor se reía ante estos conArgentina, en Chile y en otros países hispanoamericanos ganó prosperidad y fama. sejos, con sin igual candor, y decía: Si Entre otras condecoraciones poseía la ¿estas piernas mías pudieran sostenerme, no Gran Cruz Roja, la de Alfonso XII, la de sólo lo recitaría cómo lo hago, sipo que lo Isabel la Católica, la de Alfonso el Sarepresentaría cotilo tantas otras Vécés hice; bio... Era hijo predilecto e ilustre de Bapero no puedo; la garganta y la memoria me ayudan, pero las piernas se rebelan con desesperante tenacidad. También recordaba asiduamente él hoSü ABRIGO DE A S T R A K A N menaje que Barcelona le rindió el 18 de alvprecio gue usted DESEARA mayo de 194.3 en el teatro Urqüinaona, que desde aquella fecha trocó tal nombre por el en la de Borras Noche que fue de triunfo apoteósico y éñ la que representó, superánQ 1 5 dose a sí mismo, El alcalde de Zalamea. IMPORTACIÓN DIRECTA En tan gloriosa jornada, y al. terminar el drama, el viril PedrcT Crespo que acaba ¡SEA PRECAVIDO! ba de encarnar ante uii público enardecido por el entusiasmo, vertió copiosas lágriAl primer síntoma... mas de emoción. Iguales a ellas, pero de dolor sincero, son las que hoy asoman a los ojos de los barceloneses y, en general, á todos los amantes del buen teatro espa- i ño? -E. P. Eficaz y rápido Barcelona, 4. Mañana, a las nueve, será trasladado el cadáver de Enrique Borras ai palacio de Güell, de- la calle Conde del Asalto, actualmente Instituto Museo del 6; 0001 meteos cuadrados edificados Teatro, donde quedará instalada- la capilla lí e ó b t ardiente. El sepelio se aerificara el puerco- SIN. José Antonio 31. 31? 1 43- 3211 46, (C S 15.783. dalana y- adoptiva de Barcelona y Madrid. Sus Medallas de Oro de diversas entidades resultarían incontables, pues en su largay dilatada vida artística- -hasta que ya no pudo físicamente salir de casa mantuvo su puesto en los escenarios- -le acompañó siempre la. admiración y el aplauso. La autorizada pluma de Felipe Sassone. escribió del gran actor palabras que nos complacemos en transcribir y suscribir: Enrique Borras era el último representante de una escuela dramática insuperable. Catalán y español de corazón y de raza, estas dos condiciones y calidades, que no pueden excluirse una a otra, se juntaban en él hacia adentro y hada afuera en el tierno amor al campanario de su rincón nativo y a la lengua de sus primeros balbuceos, y en el encendido y noblemente ambicioso que le llevaban a insertarse en las glorias da su patria grande y a hablar con pura dicción la lengua madre que, según Carlos V, es la mejor para entenderse con Dios. Brilló con fama mundial a lá vez que los Emmanuel, los Novetli y los Zacconi de sus años mogos, y descolló entre los. actores de su tiempo, que se llamaban Morana, Tallaví, Thuillier, Días de Mendosa, Ricardito Calvo, y digo que descolló precisamente por la amplitud y la variedad de sus capacidades. Venía, y de dos estilos de teatro que no deben perderse, dé los Vico, Calvo y Cepillo, y por eso es a la ves lírico y dramático, romántico y. realista, eficaz por el gesto y por la dicción, y es el actor del grl o- -lo supremo del arte trágico- -y del matiz, y de la pausa, lo esencial del buen comediante, que mientras asombra y sobrecoge con el gesto en las momentos de agitación convulsa, sabe en la. serenidad del diálogo, en prosa o en verso, expresivo como nadie pudiera serlo m 4 s, extraer con sus manos ágiles asida entre las pinzas de sus dedos la palabra guía, la palabra motora, la que es síntesis del pensamiento, para lanzarla luego al aire, donde ha de quedar temblando como una saeta clavada en el azul, con íct maravilla imponderable de una vos mútiple J) ronce y cristal- -rugiente de rabia, luminosa de alegría o húmeda de llano Cuando Vila San- Juan publicó las Memorias de Borras, tuvimos ocasión de evocar las más famosas incorporaciones del gran comediante: Pedro Crespo da alhí. jo la lección de sus consejos. El Cardenal es un gran Médicís al servicio de la Iglesia. Manelich arrebata con la fuerza increíble de su salto felino. El conde de Atbrit nos avasalla can su ansia. Don Juan con su gallardía y el arrebato de su amor. Y en todos ellos y en tantos personajes más, innumerables, vemos y seguiremos viendo la figura del actor, y escuchamos y escucharemos su acento, porque éste é s el secreto del arte verdadero- -encarnar en el ser lo que representa, hacerse Uno con él hasta no saber distinguir dónde la ficción termina y dónde la realidad empieza. Me han matado- -dijo Borras- muchas veces sobre la escena. He muerto s pu ñalada en Nuestro tiempo En él seno de la Muerte y En el puño de la espada Envenenado en La Divina palabra De una angina de pecha, en La, muerte civil De una embolia; en Los viejos De epilepsia, en Los sefttiúloses De tuberculosis, en El místico y ha mare eterna Degollado- en Mar y Cíe- lo De peritonitis, en María Rosa y El lobo De un sablazo, en García del Castañar El gran galeota y Aben Hum ya Tirándome a un precipicio, en Don Alvaro La verdadera muerte, después de que sus ojos habían perdido la luz casi por enteto y tras mantenerse en un aü éniico prodigio áe entereza, le hu llegado a nuestra gloriosa figura, escénica con la parálisis que le inmovilizó en la sosegada quietud de Villa Luisa al lado de su amada esposa. Murió muchas veces sobre el tablado, lo que equivalía a resucitar tantas tras cuando caía el telón. Ahora no. Irremediable mente, don Enrique, maestro insigne en el arte de hacer comedias, se nos fue para siempre en el mutis del que no se retorna. -Pero su recuerdo sobrevivirá asociado a los mejores fastos de la escena de España, -Alfredo MARQUERIE.