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CRITICA Y GLOSA Esa misión no era la de coniibatir con un enemigo, sino la de pasar con un Ejército. El objetivo de don Felipe era esencialmente político- religioso y para decidirse a. servirlo fue, hecho decisivo la ejecución de- María Estuardo. Felipe H Por El. DUQUE DE MAURA quería acabar a todo trance con la hereJavier Morata, editor. Madrid- gía luterana en Inglaterra, cerno en Sispaña y Europa oceídental, ój volviéndólá 2 8 2 páginas, á la unidad de la fe católica. Por otra parta, Felipe II no se había asomado en iOBBE Felipe H y su reinado, en sensonajes nunca aislados por la magistral vano al fascinante balcón atlántico de tido general o en puntos determierudición de su biógrafo, sino concebidas Portugal. La razón irresistible que la Óo- nados, y concretamente acarea del en función de su ambiente y época. roña portuguesa ejerció sobre Felipe n episodio infeliz de la Gran Armadar- que Desde las primeras, cartas se advierte no se. de cia sólo -apunta el duque de Mause dejó llamar Invencible sé ha escrique el- Rey Felipe recibía con agrado, y ra- -a que en tierra lusitana naciera la to imioh muohísimó, pero no. tanto que basta con gratitud- -utilizamos palabras hayan quedado exhaustas las fuentes de del duque dé Maura- las informaciones, Emperatriz, su madre, y su primera esconocimiento histórico toeneflcia as, hasta insinuaciones, recomendaciones y sugeren- pesa, ni a la espléndida añadidura de ser aquél un país bellísimo, sino a designios ahora, por gran numero de investigadores cias que, espontáneamente, sin título nindel Todopoderoso, inciertos aún, pero nacionales, y extranjeros. Al contrario, subguno, dé secretario, ministro o consejero, presumibles, ya de un Imperio que trassisten extensos repertorios documentales le hacía desde sus estados andaluces el ladase su eje desde el Mediterráneo, al aran no tocados, como el ingente fondo duque de Medina. Sidonia, a quien el MoAtlántico: Un Imperio parecido, más que que se conserva en Simancas, sólo en paral de Roma o al romano- germánico, a te explorado, y el archivo familiar dé lo que. sería, siglos adelante, la CommonMedina SidOnia, en el que h tenido oca weaWh británica un Sacro Imiperio Atsión de internarse el duque de Maura, vollántioOi pero católico, por supuesto, en la viendo de la, espesa seiva epistolar con el concepción filipina, y relacionado, por iníruto espléndido- -jno por erudito ¡menoíi terés pelítico, con las complejas exigen sazonado- -del libro que motiva el presencias del cpmercio con las indias. Para lote comentario: El designio de Felipe H grar ese Imperio, la Gran Armada desy el episodio de la Armada Invencible embarcarla sus tropas en suels británico, De epistolar calificamos la selva de reuniéndose con las llegadas de. Flandes, nuestra fácil metáfora anterior, porque de a las órdenes de Alejandro Farnesio, quien una muy copiosa correspondencia, se traasumiría el mando supremo para dar la ta: la cruzada entré Felipe II, o sus sebatalla en tierra. cretárteos, con el séptimo duque de MeLas circunstancias, en que hubo de ifrus- dina. Sidonia, don Alonso Pérez de Guztrarse el designio de Felipe n se estudian, mán el Bueno, de H 6 a HI 598. No sé de 9 documentan e interpretan, por primera historiador ninguno propio ni extraño vez, en el libro del duque de Maura, y -advierte el duque de Maura en su prócomo el primer término del cuadro tan logo- que, para justificar su opinión sodiestramente compuesto lo cubre casi por bre dicfhos o actos del ítey ¡Prudente, haya entero un inédito Medina Sidonia, digaaducido ni invocado el texto de alguna mos que, a propósito de tan gran señor, de las confidencias epistolares hechas por el duque de IMaura maneja datos muy el Monarca al duque primo remitidas curiosos acerca de dos interesantes fenócasi siemipre en maño esto es, por permenos de nuestra Historia política y ecosona de calidad, y con si ruego o la ¡orden nómica. Uno, la creaeión espontánea de de guardar (temporalmente, cuando medeterminadas Instituciones, para suplir de nos) extremo silencio sobre el asunto. De Ei duque de Maura. (Foto Sanz Bermejo. hedho las que no existan, como el innoaíhí el interés y la originalidad de esta minado virreinato que hubo de desempeobra, reflector ¡que proyecta insospecha ble narca llevaba de edad nada menos que ñar M e d i n a Sidonia en Andalucía. El luz sobre, dos persc. naj sde alto: relieve veintidós años, y de experiencia lo equihistórico, si- toíen en gradó desigual. Am- valente a mucho más toda ¡vía tro Jheoho se refiere a la situación ecofcos comparten- la clave de determinados Este duque de Medina Sidonia, que me- nómica de una casa tan fuerte y rica como la de Medina Sidonia. Pero el duque don sucesos: el fracaso de la Armada Invenreció ser confidente y consejero del suscible, en primer término, y al documentar picaz Felipe H, emerge añora dé la pen- Alonso era patrimonialmerite millonario y rentísticamente pordiosero Si al fin el duque de Maura con. esas cartas las umtora histórica para aflirmar su silueta aceptó la Capitanía Genera! del ¡mar Océacircunstancias del famoso contratiempo, con vigorosos trazos, que sorprenderán de no y de la costa de Andalucía fue porque no toce otra eosa- y ya es bastante, dado seguro a Quienes no saben otra cosa del el cargo estaba dotado, por varios consu conocimiento del tema y su agudeza magnate andaluz que su ineptitud mariceptos, con unos treinta y dos mil duj, crítíoa- -que enriquecer los respectivos texnera de la qué era el primer convencido cados. tos con glosas que muy ajustadamente don Alonso mismd. Yo na me bailo con explican) lo acaecido, contando siempre salud para embarcarme- -le escribe al Sí: al tfondo del- diálogo epistolar de con el factor humano, de gravitación deRey- porque teng experiencia de lo Felipe H y el duque de Medina Sidonia cisiva sobré la Historia. Del acierto con poco qué he andado en lia iriar; que me se vislumbra una España grande, zaranque el duque de Maura escruta motivos mareo, porque tengo muchas rehumas... deada por realidades y ensueños, con no ni por mi conciencia ni obligación, puedo psicológicos y define caracteres, puede forpoco? batientes 4 e sranbra en su vasto y encargarme de este servicio porque, sienmarse idea de antemano el que ya leyere luatnirioso paisaje. Grande y contradicto; do ufla máquina tan grande y emoresa sus estudie acerca de C rlos iH, María ria- España... tan, importante, no es justo que la acepte Luisa de Orléans y el príncipe don Juan, M. F E R N A N D E Z A Ü M A G R O primogénito de los Reyes Católicos, pern quién no tiene experiencia ninguna de de la Real Academia Españoia EL DESIGNIO DE FELIPE II Y EL EPISODIO DE LA ARMADA INVENOBLE mar ni Ae guerra, porque no lo he visto M tratado. Tenia Medina. Sidonia, pues, que ir muy a ciegas pero no se trata Da, de una empresa esencialmente Jiaval. En ese caso Felipe U hubiese buscado otro jefe, tan avezado y heroico como el ya fallecido marqués de Santa Cruz. Para sustituirle, Medina Sidonia, declinando el honor por las razones sinceramente expresadas, propone al Adelantado Mayor da Castilla, don Martín de Padilla, conde de. Santa Gadéa, y pensamos, por nuestra cuenta, que entre, los mandos subordina- dos figuraban nada menos ¡qué un Martí- nez de Becalde y un Miguel de Oquendo. Entre alas podría Felipe n haber haillado un jefe digno, por su preparación y eficacia, de la ardua misión encomendada a la poderosa Flota. S 4-