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INTERESANTE DO CUMENTO INÉDITO SOBRE EL GRECO UNA CUESTIÓN RESUELTA nido que tratar, por las poderosas rabones alli aducidas, espeeistrntente en el tomo n i páginas 683- 694, del célebre pin tor candiota Dontínlco meotocópuli y de sus relaciones coa doña Jeróntaa de las Cuevas. ¿Quién era doña Jerónima de Ja Cuevas? Los biógrafos y críticos de el Greco han levantado un montón de fantasías no sólo al pretender identificarla con la dama del armiño sino, sobre todo, haciéndola su esposa legitima. Cuanto a lo prime re, la identificación no cuenta con pruebas suficientes, y así, no pasa de mera conjetura. Cuanto a lo segundo, el interesante documento inédito aue voy a transcribir (resultado de mis últimas investigaciones en el Archivo de Protocolos de Toledo) no dejará ya 1 temor duda de que doña Jerónlma de las Cuevas fue una mujer soltera, vecina de Toledo, y no 1 esposa E N varios lugares de mi Vida piar v heroica de Cervantet, he te- de falta de conciencia, ¿Par qué no cumplió con doña Jerónima? Algo habría Indeseable en ella (si acaso no fue un descuido, una desgracia improvisa irreparable) cuando el tantos años abogado del hijo de el Greco y curador de sus hijas, Alónso de Siles, no se atrevía a estampar au nombre. 3 aqui el documento, que deja resuelta para siempre la cuestión de la soltería de doña Jerónima dé las Cuevas, dirigido a la Justicia do Toledo en 1631, raíz ds la muerte de Jorge Manuel Tfoeotocópuli: Alonso de Siles, en nombre e como curador judicial de Claudia, de edad de ocho años, y María de Giusm n, de edad de siete Mi querido amigo el ilustre doctor Maraftón, en su bello libro El Grtoo n Toledo (Madrid, 1 56) tras escribir que el Oreeo vivió solo, viudo o separado de doña Jerónlma asienta con razón en la página 47: Yo reo nmnemiente que doña Jerónima de las Cuevas otario pronto contra la tesis d l señor Sánchez Canitón, de que vivió largo tiempo Y agres Pero es extraño que en ntogén documento ni referencia se hable de doña Jerónlma, salvo en el poder que él Greco otorgó a su hijo para testar en su nombre. t en la página 49: Quedan otros dos problemas inciertos sobre doña Jeróntaiia de las Cuevas: ¿fue la atoante o la esposa de Dominico? ¿cuál es, entre la iconografía greguense, su retrato verdadero? Sis citando las opiniones de los que, como P. de B. San Román, la tienen por BU ornante; y las de otro que, por el contrario, oomo Llaguno, Tórralo, Gomes Moreno, etc. creen que doña Jerónimo fue la mujer legítima de Dominico T concluye: Es difícil de cidir. No eorafdera verosímil nuestro doctor que doña Jerónlma fuese de familia de Autorretrato d e el Orwo V conversos, y menos aún jue el Greco deJara de casarse con ell por esta razón. Ahora, recuérdese que el sobrino de doña años, hijas lejltl- (sie) de Jorg MaJeróntma, Manuel de las Coevas, de quien nuel Theotocópull, maestro mayor de obras por algo fue curador el. tillo (que ya po- de los alcázares reates de Toledo y de la demos llamar bastardo) de el Greco Jor- santa iglesia desta dicha ciudad y criado ge Manuel, era comerciante de sedería, an- que fue del Huetrisimo señor cardenal don clo bastante vinculado en los judíos de To- Bernardo de Sandoval y Rejas, arzobispo ledo, y que el hermiino de ella, Juan de de Toledo, y de don Gregoria de Gualas Cuevas, asó con una indiscutible Ju- rnan, sus podres difuntos, y nietas del Dodfa, Petronila de Madrid, sobrina o deuda minico Greco, pintor, y dé... Mea blanmuy cercana del cura de Santo Tomé, An- co soltera, vecina desta dudad, agüelos drés Ñoñez de Madrid, el que encargó a (Petemos, y d? Juan García Camino, boti el Greco el Bntierr del conde de Or cario, y de doña Magdalena de Guzmán, gass Y que Ñoñez de Madrid era de fami- sigúelos maternos, Parezco ante v. m, f Ua de conversos, se halla suficientemente digo: que de dereeiho de las dichas mis demostrado en los papelee que aduje del menores, conviene haoar información de Archivo Histórico Nacional, procedente? de cómo son hijas lixittaaa tic) de líxitlmo matrimonio dé los dichos su padres y nala inquisición de Toledo Aunque el Greco según escribe tam- turales desta ciudad, y de cómso las suso bién Marañón, no tuviera motivos para dichas y los dichos sus agüelos todos- fuehacer remilgos a los conversos por alguna ron y son cristianos viejos, limpios de toda causa no se casaría con doña Jerónima, raza de moros ni Judíos, ni descendientes Nada en la vida de el Greco le acusa de tales ai dé los nuevaraente convertidos a nuestra santa fee caüioUca. ai dé otra ningún secta reprobada; y a v. mi. pido e suplico mande hacer la dicha información, y i testigos que se presentaren se examinen 1 thenor deste pedlmlento, cuyo examen ss cometa a el presente escribano, y lo que dijeren y depusieren se me dé en píiblloa forma y manera que haga íee, para en guarda del derecho de mis menores y anteponiendo a ello su autoridatí de v. m. y decreto Judicial quatíto ha lugar de derecho. Pido Justicia, átc. il. 1 de illets (Wrmado y rubrtoado. La información se pediría por existir dudas de la lümpieEtt de sangre en 1 ascendencia de tae menores, los cuales seguían pleito con los acreedores de los biefcea de al difunto progenitor. Dichos blcJWS, consistentes principalmente en pinturas de él Greco que cada día se van consuratendo e menosoabando (dice con tristwa en otro escrito el mismo AJoneo de Siles) estaban embargados y habíase raandatio haoer de ellos almoneda pública a petición del Hospital de Afuera, con quien venía pleiteando Jorge Manuel desde 1622. Se vendieron, o, por mejor decir, m malvendieron y desto raitaron en SO de julio de 1631, fecha final del pleito. Las menores, a que se alude, eran hijas de la segunda esposa de Jorge Manuel, doña Gregaria d Guarnan, fallecida el 30 de Junio de 1629, a la edad de treinta años. A tenor del escrito de Alonso de Siles, los átetelos de tas niñas, es decir, el Greco y doña. Jsrónfena de las cuevas (Sos paternos) eran cristianos viejos, limpios de toda TÍM de moros ni judíos, ni deseendientes de tales lo que aleja la sospecha indicada contra doña Jeróatona. Pero eso habían ds probarlo los testigos. Ahora bien, ¿miando la Justicia practicar la lníormijición solicitada? Interesante hubiera sido conocer la deposición t Mncal. Lo cierto es que la petición no prosperó, ó la lMorm ción no llegó a verit- canje. A lo menos, a el protocolo- del Archivo de Toledo, de donde aquélla procede (escrituras sueltas desglosadas de protocolos, entre las que se encuentra el testamento del discípulo de el Greco Luis TristaB) no se hallan más pormenores, Quiza, en Vías de concluirse el pleito de las hijas de Jorge Manuel con el Hospital de Afuera o de. San Jma Bautista, no se juagase necesaria, y abandonóse. (Como aulana que sucediese, tiene él interés de revelarnos la verdadera sltuaeJón de doña rótóma délas Cuevas mnnte (con gran t robaibilidi l muerta muy joven) y no esposa legítima del famoso pintor. IS 1 m id ntlflcaolón con la dwm ¡R del armifií (figura tan obseslonad m níc rei terada en las obras de el Greco llegara a probarse de un modo absoluto, nos llevaría a la conclusión de que aquellos amores, seguidos de un desliz que no dio tieaípo a reparar, o no pudo repararse, nacieron baáo fatídica estreüla y dejaron oUtkrto, triste y herido para slenüpre, el coraüón de aquel artista inmenso, extraño y singular. Luis ASTSWKA V