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A B C. DOMINGO 22 DE SEPTIEMBRE DE 1957. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 65 Crítica y glosa ÉEIORIAS- Y DIARIO DE CARLOS, Vil I Prólogo, notas, biografías y apéndices de Bruno Ramos Martínez. Madrid. Impren- ta Europa. 477 páginas. 125 pesetas. E ara la inmensa, mayoría de los lectores, los auténticos y personalísimos textos de D. Carlos, duque de Madrid -Carlos VU en la dinastía carlista- que dan contenido a este libro, constituirán una sorpresa. Pero quienes hayan leído a Pi- rala, el historiador de nuestras guerras civiles, recordará que en uno de los apéndices de su Historia contemporánea se inserta el Diario del romancesco príncipe, si bien con mutilaciones, por la razón, entre otras, que acaba d apuntar en interesante artículo Roque Pidal y THE Bernaldo de Quirós, quien, a su vez, insertó no hace mucho en su Revista de Libros y Papeles Viejos parte de ese mismo original, según la copia de que es poseedor y que hubo de cotejar con la obtenida por el archivero D. Arsenio de Ya ga del autógrafo existente en la Biblioteca Nacional, Sección de Manuscritos Reservados. Antecedentes que traemos a cuento para que el lector de hoy sepa que se encuentra ante una confesión de irrecusable autenticidad y una fuente de conocimiento histórica que apenas ha REALIZA sido utilizada hasta ahora en el grado que merecen tanta noticia, anécdota, con- UNA VERDADERA REVOLUCIÓN fidencia, interpretación de hechos propios y ajenos; tanta semblanza al pasar EN LA ENSEÑANZA DE IDIOMAS de personajes que representaron algún Con la Sonovisión El Enlace y la papel en aquella pequeña Corte errante, Clave Fonética (Patentes pedagógicas que por Caer al lado allá de la victoria Mangold. Berna, 141.728 y 181.185) militar y política quedaron en la penumbra. VD. APRENDE SIN FATIGA, garita de Parma, para que continúe el Diario y, aunque D. Carlos no llegó a abandonar su tarea, doña Margarita cumple el encargo de anotar aquello que suceda por espacio de mes y medio. Estas páginas, de menos interés histórico que las de D. Carlos, nos dan ocasión de conocer un poco más a aquella abnegada y discreta princesa, que mereció ser llamada Ángel de la Caridad por sus virtudes, acreditadas en los hospitales de sangre y en su hogar, fuente de consuelos. Del tono, realmente intimo y sincero en que D. Carlos se expresa, dan idea los párrafos que le sugiere el nacimiento de su primogénito: Si algún día caen estas memorias en sus manos, que las lea; están escritas dé prisa y mal, pero hay IDIOMAS El Diario de D. Carlos se inicia el 21 de octubre de 1870 y termina el 6 de mayo de 1871. Esto es; cuando su autor, tenía unos veintidós años. Pero le preceden, en forma, o traga distinta, sus iMemorias referentes a los años de niñez y adolescencia, existiendo un lapso de tres años para que ambas partes puedan encajar cronológicamente. No se sabe si D. Carlos continuó su Diario más allá de mayo de 1871, pero es de presumir que no lo hiciese, porque los sucesos se precipitaron en tal forma, que el expectante príncipe asumirla muy pronto las responsabilidades del mando de sus huestes en pie. de guerra. Tiene razón don Bruno Ramos cuando afirma en su prólogo que mal podía ocuparse D. Carlos de su Diario cuando cosas realmente inaplazables absorbían toda su atención. Y al terminar la guerra, su estado de ánimo no era, de seguro, el más propicio para seguir registrando diariamente sus pensamientos y sus impresiones. Es curioso señalar que llega un momento en que. don Carlos, en vísperas de hacer el importante viaje a qué le induce Aparisi y Guija- i rro, cede la pluma a su esposa, doña Mar- HABLA S I N INHIBICIÓN, PROGRESA 0 0 N RAPIDEZ no conseguida por ningún otro sistema. ABIERTA LA MATRICULA. VISÍTENOS. HONORARIOS DE 165 A 200 FTAS. MES La mensualidad se cuenta a partir de la fecha de la primera clase. 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Don Jaime, por las razones que fuesen- -y no es este lugar para dilucidarlas- se enajenó la confianza de la mayor parte de la Comunión Tradicionalista. Don Carlos, colmado de experiencias vitales, en la guerra como en la paz, conoció mucho a los hombres, pues su destino le llevó a tratar a toda clase de gentes, alternando en su Ejército, de corazón a corazón, como en el seno de una gran familia, los príncipes con los aldeanos. Pero conocía también a las mujeres, muy convencido, a lo Bradomin, de su personal atractivo. Se retrata en estas páginas de su diario: Las damas españolas están con nosotros. Donde ellas están, estamos los caballeros, está España. Si llego al Trono, deberé más la corona a las damas que a las bayonetas. Ellas hacen la principal campaña y con más valor que nosotros. Seria justo y muy grato para mí poner en las monedas: Carlos VII por la gracia de Dios y de las damas españolas. Este, epígrafe, por sí, seria toda mi gloria. Diría que soy Rey popular y español, por añadidura, buen mozo. No es de extrañar su; fraternal camaradería con el aristócrata granadino y general de sus tropas Carlos Calderón y Vasco: algo corredor y muy alborotado... los que le conocen saben lo calavera que él es, buen calavera... Muchos cruzados de la causa eran así, sin perjuicio de la raiz popular del carlismo. Pero de esto ya hemos hablado en otra, ocasión. Las Memorias y el Diario de don Carlos no están bien ni mal escritos, sino del modo que corresponde a este tipo do literatura: con noble y simpática espontaneidad. Es así como D. Carlos logra retratos y semblanzas de extraordinaria animación, y a través de sus impresiones, naturalmente, él mismo se dibuja: animoso, enamoradizo, fiel a sus principios, pero más abierto de espíritu, en ideas y en costumbres, de lo que creían muchos, lo que nos hace pensar que si D. Carlos llega a ser Rey de España habría acabado por dar a su régimen una amplitud y una flexibilidad que habría sorprendido a muchos de sus adeptos y a sus adversarios. En plena guerra no faltó quien le tildase de liberal. Este D. Carlos, hasta cierto punto imprevisto, que surge de sus propios textos, enriquece la historia del carlismo con un. capítulo realmente nuevo, mitad cantar de gesta, mitad novela cortesana. M. FERNANDEZ ALMAGUO. ANTOLOGÍA DEL HUMORISMO EN LA LITERATURA UNIVERSAL Indudablemente, esta Antología del humorismo en la Literatura V niversal debe ser recibida con alborozo, pues se. trata de una de las obras más deliciosas que pasan a enriquecer la. abundante bibliografía hispana. Con un criterio selectivo, a nuestro juicio muy acertado, se incluyen en el hermoso libro más de trescientas dbritas y fragmentos de otras de mayor alcance, mo sólo del humorismo esEstudio preliminar d e Wenceslao Ferndrid ez Füórez. Elditorial Labor. 1.2- 10 páginas. 1