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N civilización de la cristiandad occidental, que aproximadamente corresponde a lo que ahora llamamos Europa. Lo que permanece orno más representativo de un arte nadoaal- -italiano, español o fran- ees- -es aquello que se produce en los momentos de culminación, es decir cuando 1 genio nacional acierta a encarnar con fórmula más amplia y universal- -no con reserva particularista- -el espíritu de esa cultura occidental. El genio italiano está mejor definido por la cúpula de Brunelleschi o, por San Pedro del Vaticano que por la Catedral de Milán o el monumento a Víctor Manuel. Francia es Versalles mejor que Blois, porque, en su momento, Europa quería lo que Versalles expresaba. Y El Escorial, tan español, tan significativo, expresaba en su momento una idea supranacional: la voluntad de Contrarreforma. r Cuando un país se retrae sobre sí misO hace mucho tiempoabordaTmaquí, mOj a la defensiva, nace el casticismo na- cjonalista, que es una degeneración del a propósito del concurso para el ornato de unos barcos españoles, la nacionalismo universalista. Los casticiscuestión de la manifiesta, resistencia a la tas y los castizos son siempre los peores peculiar estética, del arte contemporáneo enemigos de toda superación; renovadora. por parte de ciertas zonas sedales espa- Y desgraciadamente, en España, y no sólo ñolas que, lógicamente, deberían consti- en arte, abundan estos castizos Josués de tuir la clientela normal Se los artistas del caricatura, que aspiran a detener el sol día, las clases y grupos en los que puede en la hora que conviene a su reloj de bolsillo. Hinchando la voz, apelan a un- surgir el mecenazgo. Aihóra, en- un artícuente vago y a su medida que llaman lo lo reciente, Miguel Fisac denunciaba un tradicional, alusión tras, de la cual suele fenómeno correlativo: la oposición de esos haber solamente una fantasmagoría ilumismos sectores a la estética y las forsoria que rio ha existido nunca, un ojalá mas de lá nueva arquitectura. Los comenque uada tiene que ver con realidades. tarios de Fisae llegaban a puntos de coincidencia inevitable con lo que yo indicaba Pero las formas de vida estética o social TÍO suelen ser redientes- a los ojalateros. en mis concisas apostillas estéticas al concurso pictórico de la Naviera Ibarra. Digamos, pues, de nuevo, que la perpetuación imitativa de fórmulas artísticas del pasado supone para ua arte, el peor camino, porque supone su renuncia a ser auténtico, es decir, a expresar y encarnar el espíritu de su tiempo. CASTICISMO I MODERNIDAD t í í NUESTRA ARQUITECTURA ACTUAL porque esa cosa tan dúctil, que es la realidad y que soporta tantas coacciones, nunca se deja falsiilcar, a la larga. Capítulos enteros de la arquitectura están informados por el nacionalismo casticista, por la ojálatería estética. Desde el siglo XIX, el siglo de los reviváis- -hemos tenido un neogótico, un neomudéjar, un neoplateresco lio que un amigo mío, llamaba estilo Remordimiento español un neobarroco, un neoescurialen se- Los pocos arquitectos españoles que no querían hundirse en el pastiche casticista ha tenido que luchar apurada y heroicamente para no dejarse ahogar por esa oleada de insinceridad; se salvaban, cuando podían, por el esfuerzo individual, por la apelación a modelos no castizos, por el alarde constructivo, en protesta contra la trivialidad a m b i e n t e Ahora, aunque ciertos ejemplos puedan, enmascarar la verdad, han venido las vacas flacas. Los casticismos se agotan, los jóvenes no se dejan conquistar por esas, sirenas engañosas; la retórica tiene que dejar su paso a la. realidad, una realidad que, ante todo, necesita ser de su tiempo. Nunca como ahora urge alejarse de fantasmagorías, de tradicionalismos ojalateros par que se ab den entre nosotros los problemas de la arquitectura con mente actual y claridad de ideas. La llamada de Fisac merece, sis es que logra hacerse opinión en torno a estos problemas, sobre los que tanto hay que hablar- -Fisac lo dice; más aún, lo pide- -la más responsable y objetiva atención. Enrique LAFÜENTK FERRARI Con motivo de mi artículo, algún amigo que ha estimado otras veces mi posición crítica, de mesura en las agrias disputas del arte contemporáneo me ha venido a decir: Se ha pasado usted al enemigo. La mera observación indica el clima de guerra p o l í n i c a de Intrajisigencía sin cuartel, en que estas disputas estéticas alientan. Yo no me creo enemigo sino de lo que creo falso y anacrónico, pero además siento profunda repulsión por la intransigencia. Aludía n mis notas al daño que ha producido en estas disputas un falso y acartonado concepto del nacionalismo artístico. Querer hacer, a priori una pintura o un edificio, que sean, ante todo, arte español es copio partir para la guerra de los Treinta años. La mejor manera de servir ua artista a la tradición artística de nuestro país, es, siendo español, íiacer buen arte dé su tiempo Eso hicieron en su día Coyarrubias, Berruguete, Herrera, Montañés y Zuribarán, valgan por ejemplos. Porque ¿i el arte ni lo español son conceptos fijos y petrificados para siempre, sino, reflejos de la vida en el espíritu humano que, en cuanto reflejan la vida, siguen su propio devenir. Dentro del estilo gótico, que los españoles no inventaron, son bien españolas las Catedrales de Segovia o Salamanca, povQUC a la asimilación de ése estilo, punta ya valioso por sí itsmo, aportaron un sentido español de las ferinas y del espacio. T nadie niega flue SI Escorial sea expresivo de un momento hispánico en la ¡hora del mundo, a pagar de los; supuestos clásicos, italianos, renacentistas, vignoleseos qué el monumento lleva incorporados. Lo español, coma lo francés o lo italiano, son; modos de ser y decir, dialectos culturales de vax común espíritu: el. tí te Vista tlét Sisal Monasterio CÍÍ San Lorenzo 4 Ki Ks e rísí.