Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
(Continuación. del propio Darío con aire divertido y sanchopancesco. Va habían transcurrido diez años desde la Exposición del Boulevard des Capucines de París, en la qué figuró el célebre cuadro de Monefc Solell levant, Im pression el brote inicial del impresionismo francés, cuando por medio de estos artistas rebeldes se infiltraba e ¡n Bélgica la nueva tendencia pictórica de Claudio Monet. Agregóse Darío de Regoyos a ellos, tomando parte con sus cuadros en las Exposiciones que llevaban a cabo los de Le Cercle des Vlngt Luego Darío estuvo una corta temporada en Londres y París, y regresó a España. Es la época en que tan pronto se halla en Córdoba como en Durango, en Mallorca como en Granada. Supo Darío fijar en, sus cuadros toda la reciedumbre y belleza del paisaje español. En Mis salones Eugenio d Ors lo reputaba tal vez la Tempestad en los Pirineos cuadro de la primera época de Darlo de Regoyo sensibilidad más abierta del paisaje que haya conocido España Enamorado de la Natura, en ocasiones tiene la crítica contemporánea contuviese amaneramiento o artificio. leza, en especial del paisaje gris del Norte ai artista, aun la emitida por quienes goTienen las obras de Darío de Regayos de España, sus cuadros sobre temas vascos zan de sólida talla intelectual. El mundo una proporción moderada y una justa con qifcdarán en nuestra pintura cómo algo del arte está lleno de tales paradoja cordancia. para conseguir la armonía, el nuevo e insuperable. En un tiempo donde ensalzaban cuadros equilibrio en 1 cuadro, impresionista no Como a la mayoría de los grandes hom- cargados de afectación y aparato no re- sólo juega papel prominente la luz o el bres, en vida no se aceptó su ¿arte y fue sulta extraño se impugnara la sencillez del color, sino también la consecución de ese centro de críticas enconadas entre sus con- pincel de Darío. Se apropió el artista astu- algo efímero que es la vida y que el pintor, temporáneos. Se compararon las obras del riano del consejo que Goethe puso en boca necesariamente, ha de recoger para lograr pintor asturiano con los mamarrachos em- de Fausto: Buscad él logro de buena ley; la verdadera creación artística. Es decir, borronados salidos de la mano de un niño. no seáis el bufón que hace sonar sus como señala Camilo, Mauclair, el moviEsto me da a entender el valor escaso que cascabeles. Por eso (huyó de cuanto miento, el carácter de la vida que pasa y el artista s e n s i t i v o trata de captar Y en esto Darío fue un maestro. En sus cuadx- os, tanto en los de asunto sombrío como en los de mayor hondura poética, existe ese soplo, esa sensac i ó n penetrante de m o v i m i e n t o que a p u n t a el crítico francés. En el otoño de 1913 muere Darío de Regoyos en Barcelona. Sin dinero y sin que su arte fuera, reconocido, esta última etapa de su vida debió de ser muy dolorosa para él. Asi acabó el genial p i n t o r de quien ha escrito Ha- fael Benet Darío de Regoyos. El impresionismo y más allá del lm p r e si oaismo Regoyos, p a r a los que no nos sentimos a c á d émicos, para aquellos a quienes la perfección muerta no nos dice nada, es, con todos sus defectos, el mayor artista español posterior a Goya. El paso del tren cuadro marcadamente Impresionista, É. T.